Diario Uno País

La lectura es un hábito que es bueno iniciar lo antes posible, se diría que desde la cuna. 

El apasionado lector que no sabía leer

Por UNO

Por Marcela Furlanomfurlano@diariouno.net.ar

Hace unos días tuvimos el placer de entrevistar en el programa Primeras Voces de Radio Nihuil al profesor Pedro Luis Barcia, ex presidente de la Academia Argentina de Letras y actual presidente de la Academia Nacional de Educación. A modo de broma, le preguntamos cómo hacíamos para que un joven periodista deportivo, absolutamente desinteresado por la lectura, pudiera desarrollarla, y nos respondió con su inconfundible sentido del humor: “Hay que llevarlo de nuevo al útero materno y que vuelva a nacer”.

Bromas aparte, yo creo que el hábito de la lectura debe inculcarse desde la cuna. A las embarazadas se les dice que hagan escuchar música a sus bebés, porque de esa manera cuando nazcan la reconocerán y se tranquilizarán al oírla. Yo cambié la propuesta y en vez de música leía poesía en voz alta, como creo que debe leerse la poesía, para disfrutar la sonoridad de las palabras, su música interna (en esa época cursaba la carrera de Letras).

Aclaro que cuando mi hijo nació nolo calmaba la poesía, la música, el circo, los móviles con muñequitos, el chupete o los peluches. El jovencito tenía los horarios cambiados y yo poca experiencia. 

Pero lo cierto es que a los dos años y medio leía palabras sueltas y a los tres, pequeños textos. “Es psicogénesis”, me explicaron, para que yo entendiera el proceso que su cabecita había desarrollado y resumido cuando con su dedo nos señalaba marcas o palabras que veía en carteles publicitarios, tras la pregunta “¿Qué dice acá?”.

Menos mal: siempre hay algún pariente místico que te sugiere que tal vez el pibe es la reencarnación de un escritor medieval que no pudo olvidar su amor por la palabra. De esos que leen poca ciencia o demasiadaficción. O simplemente les gusta ver la cara qué ponés cuando te lo dicen.

Puro inventoTuve el privilegio de tener como profesora en la Facultad de Filosofía y Letras a Emilia Puceiro de Zuleta, que además de prodigarnos su conocimiento, nos brindaba su exquisita sensibilidad en la lectura para apasionarnos

aun más en ella. Cuando le conté que mi bebé tenía un particular interés por los libros (supongo que al verme atrincherada detrás de ellos mientras estudiaba con él al lado, quería saber qué era lo que le robaba la atención de su mamá) me dijo: “Déselos, deje que toque los libros, que los incorpore incluso como objetos. Se va a sorprender”.

Y tuvo toda la razón. A pesar de que era muy pequeño, no trató de romper páginas o llevárselos a la boca: los miraba con una fascinación y una alegría que sólo un lector podría tener. Un lector que no sabía leer, en este caso.

Aprovechar la oportunidadLa Feria del Libro que actualmente se desarrolla en nuestra provincia en el Centro Cultural Julio Le Parc es una ocasión imperdible para empezar, continuar o fortalecer, el vínculo que los chicos pueden tener con los libros.

Llevarlos a recorrer los pasillos y las páginas, mostrarles las tapas, los colores, las palabras. Que se dejen deslumbrar y, como padres, ver qué es lo que captura su atención. Los precios de algunos libros para niños valen un poco más que una entrada al cine, con lo cual el bolsillo no tiene por qué sufrir demasiado. Y si no, siempre queda la imaginación. En el libro La Hescritora (sí, así, con hache) de laespañola Cuca Canals (también guionista de cine, por ejemplo de Bigas Luna) la protagonista recuerda un viejo juego que realizaba con su abuela, donde

elegían varias palabras al azar y con ellas iban armando un cuento.

Lo puse en práctica y recuerdo esas ocasiones como las que más me he reído en mi vida. Juntar en un relato “pájaro”, “botón”, “cafetera” y “anillo” era un desafío para mi hijo de pocos años y para mí también, adulta oxidada en los parámetros de la lógica. Vale la pena probarlo. La ficción en los niños es natural, son creadores natos. Y de esos creadores podemos hacer grandes lectores. Y de esos lectores, hombres sensibles.