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Diez mil personas tendrán agua intomable por meses en Las Heras

Por Luciana Moránmoran.luciana@diariouno.net.ar

Entre dos y tres meses, como mínimo, deberán soportar más de 10.000 vecinos de Las Heras sin poder tomar agua de la canilla ni cocinar con ella. Ya llevan más de una semana con este problema, detectado por el Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS) durante un control de rutina: había valores superiores a los permitidos en ciertos minerales presentes en el agua del pozo Jorge Newbery, que abastece a la zona de El Algarrobal.

Los cuestionamientos acerca de la calidad del agua de red que consumen esos barrios carenciados no son nuevos, pero sí lo es esta disposición de declararla “no apta para la ingesta humana” desde el 19 pasado. “Hubo muchos problemas con la Cooperativa Plumerillo Sur (que potabiliza el agua en la zona), que ahora tiene autoridades nuevas que se han encontrado con este tema, cuya solución no tiene un horizonte de días ni semanas, sino de meses. Durante todo este tiempo asistiremos con camiones a los vecinos para que tengan agua potable, pero no hay otra red que los pueda abastecer”, aseguró a Diario UNO uno de los directores del EPAS, Enrique Saieg. Esa entidad le entregó $20.000 en el 2011 –como emergencia– a la cooperativa para ayudarla a salvar los problemas técnico-operativos e institucionales que evidenciaba, al tiempo que cambiaban de directorio.

“Desde que la cooperativa quedó acéfala tuvimos que empezar a controlar más la planta porque no sabíamos cómo estaba funcionando (...) Sin embargo, no había cómo prever este resultado”, afirmó Saieg. En un control de rutina detectaron índices no permitidos de nitratos, boros y durezas, componentes naturales del agua. Hoy, el líquido no se puede transformar en apto para el consumo de manera casera (ni hirviéndolo ni agregándole lavandina) porque su ingesta a largo plazo puede resultar tóxica. Por eso, el Municipio, AYSAM, el Gobierno y el EPAS intentan abastecer a la gente mediante camiones, que no tienen ruta ni horario determinados.

“¿Dónde están los camiones con agua potable que prometieron? Estoy cocinando con agua mineral y eso cuesta. Soy una persona que paga el servicio y no lo puedo usar”, dijo ayer Carmen Rallo, una de las afectadas. “Me enteré de casualidad. Llevaron agua en bidones a las escuelas (Eliana Molinelli y Maestro Di Chiara), pero no alcanzan”, contó Paula Villafañe, otra de las habitantes de los barrios afectados: Jorge Newbery, La Esperanza y los comprendidos entre el callejón Barrionuevo y las calles Pedro Pascual Segura, General Paz y Aristóbulo del Valle, así como otros al norte de General Paz (cerca de la IV Brigada Aérea).

La situación extrema fue conocida por los vecinos a partir del 19. “Me enteré en el mercadito” o “Me lo contaron en la verdulería”, fue la manera en la que muchos supieron que no podían tomar agua de la canilla ni cocinar con ella, aunque había panfletos repartidos en algunos puntos para explicar de qué se trataba la advertencia.

Mientras más de 1.400 familias seguirán por al menos tres meses tratando de conseguir agua para consumir, el ministro de Infraestructura, Rolando Baldasso, explicó: “Hay dos acciones que se pueden hacer. La primera es utilizar una perforación que estamos construyendo para el riego del Acceso Norte (en la parquización) para abastecer también a estos vecinos. La segunda es que hemos empezado a ver la posibilidad de hacer una planta compacta para trabajar con el agua del pozo Jorge Newbery, analizando si es posible abatir con un filtrado distinto los minerales presentes. Habría que aplicarle un proceso muy complejo y muy caro para potabilizarla. Todo esto demorará de dos a tres meses como mínimo, no menos de ese tiempo”.