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Cura antiminero

Por Juan Ignacio Blancojiblanco@diariouno.net.ar

Los disfraces, las pancartas, una parodia del gobernador Francisco Pérez y los cánticos fueron el común denominador de la procesión céntrica que realizaron los activistas ambientalistas que se oponen a la instalación en Mendoza de empresas mineras.

Pero más allá del despliegue, y las panfleteadas de los más de 2.000 manifestantes, se destacó la figura del padre Carlos quien dejó por un rato a sus feligreses de la iglesia Nuestra Señora de la Consolata y se sumó a la columna antiminera.

Abrazo va, abrazo viene, el “Padre”, sin sacarse el atuendo que lo caracteriza, se puso la remera de la causa y desfiló con los otros luchadores al canto de “el agua de Mendoza, no se negocia”.

El momento colorido de la jornada, y sin dejar de lado la lucha, lo dio cuando se cruzó con un par de monjas, a quienes saludó con un beso y un abrazo.