Diario Uno País

Para los especialistas, la recuperación posquirúrgica será clave: la mandataria no podrá hacer fuerza y deberá evitar situaciones de estrés (guardar reposo físico psíquico) y golpes en la cabeza. No se esperarían secuelas.

Cristina tiene que "evitar el mínimo golpe en la cabeza y no debe exponerse a situaciones de estrés”

Por UNO

Por Pablo Abeleiraabeleira.pablo@diariouno.net.ar

“El reposo indicado ronda los 30 días promedio y debe ser físico y psíquico. El paciente tiene que evitar el mínimo golpe en la cabeza y no debe exponerse a situaciones de estrés”. Así lo indicó el doctor Fabián Cremaschi, titular de la área de Neurología Clínica y Quirúrgica de la Facultad de Medicina de la UNCuyo. El especialista puso el acento en la recuperación que tendrá que encarar la presidenta Cristina Fernández luego de ser intervenida una “colección subdural crónica”, como informó el comunicado de la Fundación Favaloro.

Sobre el tipo de intervención al que se someterá la Presidenta, el médico la calificó de una operación de complejidad y riesgo moderados. “Todas las cirugías implican un riesgo. En el campo de la neurocirugía estamos ante una intervención que se hace con frecuencia y que se extiende, aproximadamente, por una hora”, explicó Cremaschi.Una vez finalizada la operación para evacuar el hematoma cerebral, Cristina Fernández podría quedar en una sala de cuidados intensivos. En este sentido, el neurocirujano contó cuáles podrían ser los pasos a seguir: “Habitualmente se indica un día en terapia intensiva. Luego, dependiendo de la evolución del cuadro, pueden pasar de tres a cinco días en sala común antes de dar el alta médica”.

Pero los cuidados no terminan una vez fuera del hospital. La recuperación incluye reposo por un período aproximado de 30 días. Durante ese lapso, el paciente debe evitar el más sensible golpe en la cabeza. “No hace falta que el paciente haga un reposo absoluto en una cama. Es un reposo relativo en el que debe primar un ambiente de tranquilidad, porque no hay que olvidar que el paciente ha sufrido la apertura de su cráneo”, dijo Cremaschi.

Además de lo físico –implica todas las precauciones lógicas con la zona intervenida– jugará un rol clave lo psíquico. En esa línea, el médico mendocino dijo: “Todo reposo físico implica uno de tipo psíquico. Cuando un paciente se ha sometido a una neurocirugía es importante la recuperación emocional. Aunque no está probado que el estrés provoque la reaparición de un hematoma, es una situación que podría colaborar”.

Posibles derivacionesDurante el tiempo en que Cristina Fernández se encuentre de reposo, el seguimiento estará enfocado en que no reaparezca el hematoma que provocó la intervención quirúrgica. Pero no habría que esperar ningún tipo de secuelas. “En el más desfavorable de los cuadros, podría reaparecer el coágulo, lo que implicaría una nueva intervención; eso es lo peor que podría pasar. Sin embargo, no es una operación de la que haya que esperar secuelas. Sólo podría haber alguna novedad si es que el paciente tiene antecedentes de convulsiones, pero entiendo que éste no es el caso”, opinó Cremaschi.

En el caso de Cristina Fernández, hay señales que podrían jugar a favor de la disminución de los riesgos que conlleva la operación. Según Cremaschi, el accionar de los médicos ha sido acertado. “Estamos ante lo que llamamos ‘urgencia programada’. Una vez que se realizaron todos los estudios, se tomó rápido la decisión de operar, lo que es bueno porque quiere decir que el paciente se encuentra estable. Esto se traduce en la minimización de los riesgos del posquirúrgico”, cerró el profesional.