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El vicepresidente utilizará a Federico Storani y Leopoldo Moreau como espadas para pelear en Buenos Aires contra el hijo del ex presidente.

Cobos y los dinosaurios vs Alfonsín

Por UNO

Lanzado en la carrera presidencial, Julio Cobos empezó a cabalgar los fangosos caminos de lainterna radical montado sobre dos dinosaurios marcados por múltiples cicatrices acumuladas en

décadas de rosca política. La compleja y decisiva provincia de Buenos Aires será el escenario de la

primera pelea por el poder del aparato que dará el vicepresidente.

Federico Storani, caído en desgracia tras actuar como ministro del Interior de De La Rúa, y

Leopoldo Moreau, expulsado de la primera línea dirigencial por la pésima cosecha de votos que

produjo su candidatura presidencial en 2003 por el radicalismo, son las espadas principales del

vicepresidente para batallar con Ricardo Alfonsín, su principal rival de cara a la candidatura de

2011 por el control del partido en la provincia más poblada.

A las 0 del sábado se agotan los plazos para inscribir listas de autoridades para el Comité

Provincia y todo indica que los sectores de Cobos y Alfonsín no lograrán una lista de unidad que

evite las elecciones internas previstas para el 6 de junio. El mendocino Ernesto Sanz, senador y

presidente del partido, propició una lista de unidad que sirva de referencia para la dirigencia

partidaria del resto del país y evite la exhibición pública de fracturas internas.

Tanto el hijo del ex presidente Raúl Alfonsín como Cobos debutan como jefes de líneas

internas en territorio bonaerense, aunque el primero siempre militó en ese distrito al igual que su

padre. El mendocino cuenta entre sus filas a los viejos capos de la UCR vernácula (alejada del

gobierno provincial desde 1987), quienes hasta que estalló el gobierno de De La Rúa controlaron el

aparato partidario, aún enfrentando al ex presidente.

Además, Cobos cuenta entre los suyos al invencible cacique de San Isidro, Gustavo Posse, un

histórico enemigo de Moreau que se reconcilió para unirse a la pelea contra Alfonsín. La contienda

interna es inexorable, a menos que se produzca un rotundo cambio de posturas de los sectores en

pugna.

El resultado de la puja bonaerense será determinante para las aspiraciones presidenciales del

hijo del ex presidente y del ex gobernador mendocino. Si en el fragor de la pelea ambos quedan

heridos, se agigantarán las chances de Sanz, quien completa la trilogía de precandidatos

presidenciales del radicalismo.

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