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Canastos ingeniosos, niños contentos, asado y Los Trovadores de Cuyo

Por Juan Ignacio Blanco

El canasto recolector, ese fiel compañero de los niños en el marco vendimial, volvió a ser el común denominador en las calles céntricas de Mendoza.

Los hay de todo tipo: el canasto de la damajuana, botellas cortadas, baldes de limpieza y helado, enmarcan el imaginario popular al momento de recibir alguno de los presentes arrojados desde los carros de las reinas.

Los niños, y los no tan niños también, se agolpan sobre el cordón policial y hacen piruetas para alcanzar alguna fruta, algún folleto, una botellita de vino o, simplemente, una foto institucional de las candidatas.

Pero este año, y como sucede desde hace bastante tiempo atrás, la vedette de la fiesta volvió a ser el carro alegórico a la Fiesta de la Ganadería, sobre el cual se cocinaron varios costillares y afines al asado argentino.

El paso de los asadores despertó el fervor de los asistentes ya que ninguno se quiso quedar sin probar la costillita a la llama, entregada sobre dos tapas de pan bien fresquito.

Otro de los que más atención acaparó, fue el camión que tiraba a la reina de San Carlos y su corte, pues detrás de ellos iban tocando en vivo los Trovadores de Cuyo, quienes, mediante el reconocimiento del público, fueron de los más aplaudidos en las arterias de la Ciudad de Mendoza.