Diario Uno País

Si el hombre quería llamar la atención, logró ampliamente su objetivo. Se trata del único afinador de pianos y demás instrumentos de la DGE. Se hizo escuchar en la Casa de Gobierno de Mendoza. Galería de fotos.

Arrastró un piano durante 10 km para pedir mejoras salariales en una inusual e insólita protesta

Por UNO

Si el hombre quería llamar la atención, logró ampliamente su objetivo. Primero sorprendió a buena parte de Las Heras y a quienes transitaban por el centro y se encontraron que por las calles circulaba un piano. Luego asombró a autoridades y a empleados estatales al instalar el instrumento en la explanada de la Casa de Gobierno.

El protagonista de esta particular historia es Marcelo Lisantti, el único afinador musical con que cuenta la Dirección General de Escuelas.

El hombre reclama desde hace tiempo por su situación laboral, tanto por el bajo salario que recibe como por las condiciones en que desarrolla su trabajo, que no son las adecuadas para solucionar los problemas que se presentan en las aulas de música de las escuelas mendocinas.

No es la primera vez que Lisantti hace conocer su malestar, aunque ahora parece haber sido escuchado porque ayer por la tarde representantes de la DGE bajaron hasta el lugar en el que se escenificaba la protesta, escucharon al afinador y habrían prometido una solución para el próximo miércoles.

El singular manifestante llegó hasta Casa de Gobierno con un piano en muy mal estado, tirado por una moto manejada por un hermano del profesional y favorecido porque el instrumento tiene rueditas.

Una vez instalado en la explanada Lisantti explicó a periodistas y curiosos las razones por la que se decidió a llevar adelante esta acción, que en un primer momento pareció disparatada, aunque con el correr de las horas cobró seriedad al punto de que desde la DGE se mostraron interesados en el tema.

El hombre también exhibió su bono de sueldo, que apenas supera los $3.000.

Según su versión, la protesta se debe a que no puede cumplir con las demandas de las escuelas para reparar instrumentos por la falta de viáticos y porque no cuenta con infraestructura adecuada, y además por sus bajos ingresos.

Una de las ideas que lanzó Lisantti, y que también sorprendió, era que el piano permaneciera frente al palacio gubernamental mientras dure su reparación, la que piensa hacer en el mismo lugar y con la intención de obsequiárselo al gobernador. No obstante, tras escuchar a las autoridades, Marcelo decidió guardar el piano, por lo menos hasta el miércoles, en la Casa de Gobierno.

En caso de concretar este “trabajo”, Lisantti quiere turnarse con sus hijos para hacer una especie de posta, incluso, quedándose uno de ellos por las noches para evitar algún acto vandálico.

Según contó el propio afinador, esto es parte también de su deseo de transmitirle y enseñarle la profesión a su familia que él heredó de su abuelo y de su padre, quien cuando se retiró le dejó su cargo como responsable de la reparación de instrumentos de la Dirección General de Escuelas.

Por otra parte, no hay precisión en cuanto la cantidad de pianos que existente en las escuelas mendocinas por cuanto difieren el número que maneja la DGE y el que tiene el propio Lisantti.

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