País Sábado, 14 de julio de 2018

ARA San Juan: la cruda y triste lucha de familiares

Marcela Moyano, esposa de uno de los dos submarinistas mendocinos, es una de las encadenadas en Plaza de Mayo. Reclaman que se reanude la búsqueda.

Sala de un baño químico después haber dormido en una carpa resguardada por nailon y entre mantas que la gente les acercó para apaciguar el frío. Se para frente a la Casa Rosada y dice que "la imagen es fuerte". Detrás de ella hay colgadas en rejas de la Plaza de Mayo banderas argentinas. En una aparecen el nombre y la foto de su marido. Al lado, algunas mujeres y hombres la esperan para volver a encadenarse. La escena la protagoniza Marcela Moyano (47), esposa de Hernán Rodríguez, uno de los dos submarinistas mendocinos desaparecidos con el ARA San Juan, hace 8 meses.

El reclamo tiene un principal motor: saber qué pasó con los 44 miembros del submarino del que nada se sabe desde el 15 de noviembre. Les exigen a las autoridades que no abandonen la búsqueda y buscan visibilizar la lucha a través del acampe que allí lleva 17 días, pero que acumula más de seis meses ya que vienen de apostarse en los alrededores de la Base Naval de Mar del Plata.

"A todos nos cambió la vida. Yo sentí que me corrieron a un costado de la mía y estoy viviendo otra cosa. Cuesta volver a organizarnos con nuestra casa, la familia, con la rutina porque nuestra mente está solo concentrada en esta lucha. Pero si nos quedamos en nuestra casa sentimos que no estamos luchando por los 44", relató esta mendocina, oriunda de San Rafael, que se mudó a Mar del Plata para acompañar en su trabajo a Hernán, que era jefe de máquinas. Allí siguió la carrera de docente, que ahora postergó por una licencia psiquiátrica, y se mudó con sus dos hijos -de una anterior relación- que ya son mayores de edad y que la acompañan en el reclamo.

"En la Base Naval no era lo mismo. Estábamos encerrados y nadie nos veía. Acá es emocionante porque sabíamos que la Argentina toda quería saber qué había pasado pero acá la gente llora, nos pide perdón y lo comprobamos. Es sentir que no estamos solos", aseguró Moyano, describiendo lo que pasa en plena capital de Buenos Aires, en donde entre 3 y 6 personas se quedan cada noche pero donde están de forma permanente varios familiares de los submarinistas del ARA San Juan.

Lo que piden es la contratación rápida de alguna empresa que emprenda la búsqueda porque cancelaron a la española que lo haría. Junto con miembros de la Armada van participando, además, en reuniones.

"Pedimos un DNU -decreto de necesidad y urgencia- del Presidente, pero si no una contratación lo más rápida posible. Que el ministro de Defensa firme la adjudicación presupuestaria. No queremos que se siga dilatando todo", describió la mendocina que también participó en la última reunión de la Comisión Bicameral del Congreso, en donde el jueves el suboficial de la Armada Rubén Darío Espíndola brindó uno de los testimonios claves. Dijo que el 15 de noviembre en la estación de radio de la Base Naval Mar del Plata escuchó emisiones radiales que según su opinión provenían del ARA San Juan. Habrían sido tres . El director general de Inteligencia Naval confirmó también que había un agente de Inteligencia en el ARA.

"Nos llegó mucho lo de Espíndola porque lo queríamos escuchar de su boca. Le agradecimos que tenga el coraje de mantener su dicho y haber comunicado que había sido presionado en cierta manera por la Armada", contó Moyano.

Otra novedad fue que el Gobierno dio de baja la recompensa de $100 millones que databa de febrero para localizarlos.

"Ellos están en carácter de desaparecidos. Queremos llegar a la verdad. Que los encuentren y que podamos organizar nuestra vida. La prueba principal es el submarino. Más allá, técnicamente de lo que haya pasado, que sabemos puede ser lo peor, pero para nosotros son desaparecidos. No puedo salir de acá hasta que no me digan que van a seguir buscando. No puedo volver a mi casa y retomar mi vida porque si no los buscan, están abandonados", cerró Marcela.

Enojados con el Gobierno, esperan novedades

os familiares de los mendocinos del ARA San Juan esperan novedades desde el Sur de la provincia en el caso de Hernán Rodríguez y desde el Este y Necochea, por Fernando Santilli.

Claudio Rodríguez, que da clases en Real del Padre, viaja con frecuencia a Buenos Aires. En la espera están también Tita y Francisco (18), mamá e hijo de Hernán ."Estamos muy enojados porque nos dimos cuenta de que la teoría de que sólo querían hacernos dar vueltas para no llegar a nada está ocurriendo", dijo Claudio, que además cargó contra el Gobierno mendocino por no ayudarlo y dice que ha viajado gracias a las licencias por motivos particulares y arriesgando el ítem aula.

En el caso de Santilli, Jésica Gopar, su esposa, y mamá de Stefano (1), le dijo de forma amable a Diario UNO que ahora no estaba en condiciones de dar notas.