En una ocasión, el glorioso pintor catalán Pablo Picasso dijo: “Después de Altamira, todo es decadencia”. Estas palabras fueron recogidas por el Museo de la localidad cantábrica y aparecen en el hall central de su sede. No es para menos; la belleza y prof

Una pintura en el ajedrez de Frank Benko

Por UNO

En una ocasión, el glorioso pintor catalán Pablo Picasso dijo: "Después de Altamira, todo esdecadencia". Estas palabras fueron recogidas por el Museo de la localidad cantábrica y aparecen en

el hall central de su sede. No es para menos; la belleza y profunda unicidad de las líneas de sus

figuras causan una impresión inolvidable. Saber que alguien hace 18 mil años pintaba de espaldas

entre menos del metro que hay entre el techo y el piso de una gruta, alumbrado por rústicas

lámparas, con una gama limitadísima de cuatro colores; que los trazos largos definían bisontes,

caballos y ciervos perfectos con una contundencia, equilibrio y proporcionados, es sencillamente

emotivo. ¿Quién fue ese artista? No sabemos su nombre, poco de sus costumbres, pero advertimos su

tensión vital plasmada en las representaciones; algo quiso decirnos -acaso trascender-, la

existencia y el mundo que lo rodea. Acaso una angustia existencial ("La agonía y el éxtasis", al

decir de Irving Stone) que reflejaría miles de años después Miguel Ángel cuando pintó la Capilla

Sixtina, con la cual comparan los entendidos del arte. Acaso la transformación de lo simbólico que

nos rodea en signos que recrearán una existencia efímera en la larga historia del hombre en el

mundo.

Al salir de allí uno no puede menos de recordar las hermosas palabras que escribió RafaelAlberti en La Arboleda Perdida, en 1928: "Abandoné la cueva cargado de ángeles que solté ya en la

luz, viéndolos remontarse entre la lluvia, sabrosas las pupilas..."

En ajedrez llamados pintura cuando un jugador gana a otro en gran estilo, mediante sacrificios ycon jugadas precisas. Estas secuencias producen una grata impresión que semeja el hecho estético y

de allí su denominación. En la siguiente partida, una verdadera pintura, es recobrada de la extensa

carrera de un jugador que honró con su presencia el ajedrez argentino: Franz Benko. Don Francisco,

un gran problemista era un fortísimo jugador de torneos y cuya práctica no abandonó hasta el año

pasado. El 10 de enero nos dejó, cumpliendo el rito vital, pero con una huella indeleble en todos

los que lo conocimos y disfrutamos jugando con él, escuchando sus análisis y resolviendo la enorme

cantidad de problemas de su cuaderno.

Valga el recuerdo para un grande:Benko, Francisco (2220) – Monetti, Carlos [E61]

San Fernando op San Fernando (5), 1993

1.d4 Cf6 2.Cf3 c5 3.e3 g6 4.Ae2 Ag7 5.0-0 b6 6.c4 Ab7 7.Cc3 0-0 8.d5 d6 9.e4 Ca6 10.Ce1 Cc711.f4 Cd7 12.Cc2 Ce8 13.Ae3 Ac8 14.g4 e5 15.f5 Dh4 16.Dd2 Cdf6 17.Ag5 Dh3 18.Tf3 Dxg4+ 19.Tg3 Cxe4

20.Cxe4 Dxf5 21.Tf1 Dd7 22.Af6 Axf6 23.Cxf6+ Cxf6 24.Txf6 Rg7 25.Dg5 Dd8 26.Tgf3 Dc7 27.Ce3 a6

28.Ad3 Ta7 29.Af5 h6 30.Txg6+ fxg6 31.Dxg6+ Rh8 32.Dxh6+ Rg8 33.Ah7+ 1-0