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Tras sufrir varias lesiones, el delantero volvió a jugar en la primera del Tomba. El tunuyanino arrancó con todo y marcó el segundo gol ante All Boys. “Pensé en los amigos que nunca me abandonaron”, expresó

La vuelta de Juanfi Garro fue a toda orquesta

Por UNO

El lunes fue la revancha en el fútbol para Juan Fernando Garro. El delantero entró a los 30 minutos del segundo tiempo y a los 42’ marcó el gol que se gritó mucho en Tunuyán, lugar de nacimiento del atacante.

Fue su segundo tanto en Primera A, el primero fue el 8 de abril de 2012, en el torneo Clausura, cuando le marcó a Newell’s Old Boys, ese día empataron 1 a 1.

Su segundo grito fue con locura, un desahogo ya que en el último año lo marginaron las lesiones y no pudo tener continuidad. Sufrió tres veces consecutivas la fractura de empeine del quinto metatarsiano.

En reserva había marcado algunos goles y ayer el técnico Martín Palermo lo volvió a convocar en el banco de suplentes. El último partido que jugó fue ante Unión el 12 de agosto del año pasado.

Daniel Oldrá, el coordinador del club, fue quién lo llevó al Tomba cuando tenía 14 años. Después de una prueba que se hizo en San Carlos junto con el defensor Sebastián Olivares quedó elegido.

“Sentí un desahogo con el gol porque fue un año bastante duro”, confesó con mucha emoción el Juanfi a la salida de los vestuarios.

“La verdad que la pasé muy mal, estuve tirado en casa con muletas, cuando convertí el gol pensé en los amigos que nunca me abandonaron”, confesó.

“Hacer un gol siempre lo sueño, tuve una chance y pude aprovecharla en la única que se me presentó”, contó.

El jugador contó que los botines se los dio el Cebolla Olivares y le dieron suerte y confesó que “tengo los botines que usé en la pretemporada en Florencio Varela, hice un gol en un amistoso y ahora me los prestó de vuelta. Son botines goleadores, ahora son míos, no se los doy más”, tiró con ironía.

“Este gol fue felicidad y desahogo por todo lo que sufrí por las lesiones”, dijo el tunuyanino.