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El delantero de Boca Mané Ponce le convirtió dos goles casi idénticos en el mismo partido a River Plate. Fue con una gambeta al arquero y definición frente al arco sin nadie.

La tarde de Ponce y su “gol calcado”

Por UNO

Por Lucio Ortizortiz.lucio@diariouno.net.ar

Había nacido en Goya, Corrientes (5/7/1948), y jugó en las divisiones inferiores hasta que en 1966 le llegó el ansiado y soñado debut en la primera de Boca. Con 17 años jugó frente a Argentinos Juniors. El muchacho era bajo y de contextura fina y debía conformarse con ser suplente de Pianetti y de Coch en el final de los setenta. Porque Alfredo Di Stéfano en su llegada en 1969 como DT lo incluyó como titular para ganar la Copa Argentina y el Nacional. También ganó el Nacional de 1970.

Se ganó el apodo de Mané porque tenía algunas características del brasileño Mané Garrincha en el amague, la gambeta y velocidad para pasar a los rivales.

Un historiador de Boca lo define así: “No alcanzó la dimensión que lograron Corbatta o René Houseman, por citar a los que el fútbol argentino recuerda como máximos exponentes de la punta derecha de todos los tiempos”.

No fue un puntero de esos a los que apodan loco porque fue un futbolista que no llamó la atención fuera de la cancha y tampoco hizo locuras con los rivales o el público.

Con rapidez, audacia y habilidad encaraba a los rivales por la derecha y terminaba con un centro al “9” o un pase a su compañero mejor ubicado. Casi nunca se excedía en la individual.

Mané Ponce tuvo muchas alegrías en el fútbol pero ninguna como esa tarde del 12 de marzo de 1972 cuando se lució en el estadio Monumental nada menos que en el clásico ante River Plate.

Boca con el pantalón mitad amarillo (adelante) y mitad azul (atrás) cumplió una de las tareas más efectivas en la historia, frente a River. Y en ese triunfo por 4 a 0 de visitante influyó mucho Mané.

A los 19 minutos del primer tiempo el defensor mendocino Roberto Rogel salió desde su campo con el balón y se lo tiró a Ponce, que picó en diagonal desde la mitad de cancha. Enfrentó al arquero Barisio, lo eludió y logró el 1 a 0.

Y como si fuese una repetición de la TV o un show de goles mellizos o parecidos, Mané Ponce, a los 11’ ST, recibió de Osvaldo Potente y picó de la misma forma para enfrentar al arquero y eludirlo igual para convertir el 2 a 0.

Por virtud del delantero o por los errores o descuidos defensivos del rival se había producido un gol similar en el mismo partido.

Fue un duplicado perfecto de Ponce y luego llegaron dos goles más del cordobés Curioni.

La frase de esos tiempos fue: “Mané hizo dos goles calcados”. 

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El primero. Ramón Ponce le amaga y pasa a Carlos Barisio de River.
El primero. Ramón Ponce le amaga y pasa a Carlos Barisio de River.
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Saludo de Rogel. Mané lo “sufre”.
Saludo de Rogel. Mané lo “sufre”.
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El segundo. Otra vez Ponce elude a Barisio. Quedará solo frente al arco.
El segundo. Otra vez Ponce elude a Barisio. Quedará solo frente al arco.