Anotado como Roberto Cerro –después ese apellido se transformaría en Cherro–, en el barrio de Barracas nacía el niño que sería el goleador de Boca, contando la época amateur y profesional. Palermo está cerca.

Hombre récord

Por UNO

Anotado como Roberto Cerro –después ese apellido se transformaría en

Cherro–, en el barrio de Barracas nacía el niño que sería el goleador de Boca.

Ese 23 de fe­bre­ro de 1907 se aso­ma­ba al mun­do un ni­ño, al que bau­ti­za­ron co­moRo­ber­to Eu­ge­nio Ce­rro, que tras­cen­de­ría co­mo el má­xi­mo go­lea­dor de Bo­ca Ju­niors de

to­da su his­to­ria.

Ese ni­ño em­pe­zó a ju­gar con diez años en el club de su ba­rrio, el Spor­ti­vo Ba­rra­cas,lle­va­do por su her­ma­no Fe­li­pe. La pro­nun­cia­ción de su ape­lli­do en ita­lia­no era "

che­rro" y de ahí que­dó el nue­vo ape­lli­do. A los 17 años de­bu­tó en pri­me­ra con­tra

Por­te­ño, ca­yen­do 1 a 0. En 1925 pa­só a Fe­rro, in­te­gran­do una cuar­ta di­vi­sión

mag­ní­fi­ca jun­to con Ari­co Suá­rez (con el que se reen­con­tra­ría en Bo­ca) y Re­na­to

Ce­sa­ri­ni.

Era de fí­si­co ro­bus­to –de pri­me­ra im­pre­sión pa­re­cía que es­ta­ba ex­ce­di­do de pe­so(80 ki­los)– y de ca­ra re­don­da. Fue­ron épo­cas del ama­teu­ris­mo y Che­rro, des­de 1926, ju­gó

en Bo­ca, que ya te­nía tras­cen­den­cia por su gran con­vo­ca­to­ria y fa­ma mun­dial des­pués de

la gi­ra por Eu­ro­pa de 1925.

Con la Se­lec­ción ar­gen­ti­na con­si­guió la me­da­lla de pla­ta en los Jue­gos Olím­pi­cos deÁms­ter­dam y ade­más el se­gun­do lu­gar en el pri­mer Mun­dial de 1930 en Mon­te­vi­deo, aun­que

por le­sio­nes no pu­do es­tar en nin­gu­na de las fi­na­les per­di­das an­te los uru­gua­yos.

En ese ama­teu­ris­mo en nues­tro país, que no era tal y es­ta­ba dis­fra­za­do, por­que losju­ga­do­res ya co­bra­ban aun­que no te­nían con­tra­to pro­fe­sio­nal, Che­rro ju­gó del '26 al '3

0, un to­tal de 117 par­ti­dos, y mar­có 112 go­les, por­que 4 par­ti­dos fue­ron anu­la­dos y en

ellos ha­bía he­cho 3 tan­tos.

El pro­fe­sio­na­lis­mo se ini­ció en el tor­neo de 1931 y Bo­ca fue cam­peón con 19 go­les deChe­rro en 30 par­ti­dos. Uno de sus com­pa­ñe­ros en el ata­que de Bo­ca era na­da me­nos que

Fran­cis­co Va­ra­llo, otro de los go­lea­do­res his­tó­ri­cos del xe­nei­ze. De 34 par­ti­dos,

ga­nó 22, em­pa­tó 6 y per­dió 6, con 86 go­les a fa­vor.

Te­nía dos apo­dos de­bi­do a su jue­go. Uno era Ca­be­ci­ta de oro, por su no­ta­blepre­ci­sión en el jue­go aé­reo, al igual que el ac­tual go­lea­dor Mar­tín Pa­ler­mo. El otro

apo­do era El api­la­dor, por su ca­pa­ci­dad de gam­be­ta a la ca­rre­ra, que iba api­lan­do

ri­va­les a su pa­so.

En 1933 tu­vo un no­ta­ble de­sem­pe­ño en la Se­lec­ción ar­gen­ti­na cuan­do ven­ció aUru­guay por 4 a 1 con sus 4 go­les. En el '34 vol­vió a ser cam­peón con Bo­ca y lo­gró 22 go­les

en 33 par­ti­dos. Re­pi­tió el tí­tu­lo en 1935, con 16 go­les en 27 par­ti­dos.

El '36 fue un año ne­gro pa­ra Che­rro, por­que en la 4ª fe­cha, an­te Vé­lez, agre­dió a unár­bi­tro y fue sus­pen­di­do por 6 me­ses.

En 1937 vuel­ve a ser el go­lea­dor no­ta­ble con 20 tan­tos en 33 par­ti­dos. Pe­roin­creí­ble­men­te en el tor­neo si­guien­te la di­ri­gen­cia le pi­dió el re­ti­ro por­que lo

con­si­de­ra­ban un ve­te­ra­no a los 31 años. En ese 1938 hi­zo su úl­ti­mo gol, pa­ra lle­gar a

106 en la era pro­fe­sio­nal. Su­ma­dos a los de la épo­ca ama­teur son 218 en la pri­me­ra de

Bo­ca.

Murió a los 58 años, el 11 de oc­tu­bre de 1965, con su ré­cord vi­vo.

Su mar­ca es­tá a pun­to de ser su­pe­ra­da des­pués de 72 años, Maes­tro.

Cabecita de Oro. A Roberto Cherro se le computan 218 goles en la Primera

de Boca y Palermo está cerca de su récord.