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jueves 23 de junio de 2016

El mendocino olvidado

Carlos Enrique Ortiz fue campeón con Boca. El jugador que se inició en Murialdo, llegó a la Primera de Boca Juniors y ganó la Copa Libertadores de 1977. La nota rescata a un jugador con historia

Lucio A. Ortiz
ortiz.lucio@diariouno.net.ar


L a voz en el teléfono sonaba en tono amable, a pesar del reclamo y decía: "Soy el primo de un jugador que estuvo en Boca y ustedes nunca lo ponen". Y continuaba: "En el diario de hoy (edición del lunes 6 de junio), donde mencionan a todos lo mendocinos que jugaron en la Primera de Boca, no mencionan a un jugador que tiene su mismo apellido: se llama Carlos Enrique Ortiz, es mendocino, jugó en Murialdo y fue campeón de la Copa Libertadores con Boca Juniors".

El martes 7 salió la aclaración después de corroborar la información. Ahí comenzó la investigación y las páginas de internet nos aportaban claridad y datos jugosos. También la colección de El Gráfico fue largando destellos de un mendocino nacido en Guaymallén, el 27 de agosto de 1952.
Fueron surgiendo partidos, goles en la campaña de Boca campeón, en el equipo del Toto Lorenzo en 1977.
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Aparecían secuencias en forma de fotos y despertaban las recriminaciones a colegas de los años '70, que nunca lo tuvieron en cuenta y también los errores propios, nos pegaron cachetazos, por no ahondar en la investigación periodística.

Hasta que las redes sociales permitieron ubicar al sujeto, dimos con la persona que, a los 63 años, goza de sus días apacibles en su domicilio actual en Cipolletti, Río Negro. El mensaje alentador llegó la semana pasada y decía: "Estoy yendo para allá, voy a visitar a unos amigos. Este es mi número de teléfono".

Su pelada, las canas y las gafas lo hacen diferente en fisonomía, pero buscando las fotos de 1977, vemos al mismo morochito, bajo y veloz, corriendo por la punta izquierda o derecha de Boca Juniors.

"Vine a Mendoza para ver a mi amigo Félix Bisole, que fue operado". Y arranca contando parte de su vida: "Jugué en las divisiones inferiores de Murialdo. Empecé en la 6ª y cuando llegué a la 4ª, ya me pusieron en la primera".
Cuenta que sus padres se habían ido a radicar al Alto Valle de Río Negro. "Yo vivía con unos tíos, una hermana de mi mamá, y mientras jugaba al fútbol, estudiaba el secundario en la escuela Pouget".

Y seguía diciendo: "Compartí equipo con Brito, Leiva, Santana, los hermanos Salguero, Santilli y tantos grandes jugadores. Debuté en primera contra Gutiérrez y metí dos goles. Cuando se fue Domingo Salguero a San Martín, me promovieron a primera. También llegó Darío Felman en 1972, a préstamo desde Gimnasia".

Carlitos recordaba: "A los 18 años terminé en el Pouget y me recibí de técnico en Producción Agropecuaria con especialización en Enología. Me fui con mis padres y abandoné el fútbol. Pasé como tres años sin tocar la pelota en partidos oficiales, hasta que me dio por volver y jugué en Independiente de Neuquén".

Un DT, Don Víctor, que había colaborado con Gandulla y Grillo en las inferiores de Boca Juniors, llegó a Neuquén y le llamó la atención la rapidez y la pegada del chiquito que jugaba de wing. "'Yo lo voy a recomendar a Boca', me dijo".

No se quedó en promesas. "Y en el verano de 1977 ya estaba practicando con Mouzo, Sá, Mastrángelo, Ribolzi y me reencontré con Darío Felman, con el que habíamos jugado en Murialdo", cuenta Ortiz.

"Metí algunos goles en los partidos amistosos y comencé a jugar en los del Metropolitano, porque la mayoría del plantel de primera estaba dedicado a la Copa Libertadores", rememora el murialdino. "Andaba bien y quedé en el plantel que estuvo en las tres finales de la Copa Libertadores con Cruzeiro de Brasil". En el primer partido en la cancha de Boca (1-0) fue al banco, en la revancha en Belo Horizonte entraron Gatti; Pernía, Tesare, Mouzo y Tarantini; Ribolzi, Suñé y Zanabria, Mástrángelo, Veglio y Felman. En el ST a los 20' Pavón suplió a Veglio y a los 25' Carlos Ortiz entró por Felman.

"En el desempate en Uruguay fui al banco, no entré, ganamos por penales, salté como loco y di la vuelta olímpica con la Copa. La camiseta blanca que tuve esa noche se la ofrendé a la Virgen de Luján", dice con orgullo Carlitos.

"Después llegó Carlos Salguero, desde Gimnasia, y compartimos el plantel, cuando Darío fue vendido a Valencia". Y dice como una sentencia: "No me alcanzaron para quedarme, los 12 goles que hice ese año en Boca".

Así Carlos Ortiz entró en la historia de Boca, en el '77. Las estadísticas harán justicia de ahora en más y se lo incluirá entre los mendocinos de Boca y campeones de la Copa. Perdón Carlitos Ortiz.
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