fútbol internacional Godoy Cruz
El delantero mendocino del Werder Bremen no pudo debutar en Argentina. En una extensa entrevista con el sitio Goal cuenta un desafortunado episodio que vivió en el Tomba. 

Di Santo contó por qué lo echaron de Godoy Cruz

Por UNO

Fuente: Goal.com Es un exponente más de los exiliados que llegaron a ojos argentinos una vez radicados en Europa. Messi e Icardi son, tal vez, los dos ejemplos más resonantes. Franco Di Santo tampoco jugó en la Argentina y aún hoy su nombre no es tan conocido por el futbolero promedio. Mendocino, 1,90 metro, maduró en Chile, jugó en Chelsea y otros equipos de la Premier League y hoy, a los 26 años, es el 9 del Werder Bremen, en la Bundesliga.

Vive con su novia ("estamos solos como loco malo"), se las rebusca con el alemán pero maneja bien el inglés. "Es que una sola palabrita que pongas mal en una oración y ya significa otra cosa, te querés matar. Entender entiendo todo, pero hablar se me complica." 

Acaba de volver del dentista ("una limpieza nomás") y, mientras intenta comerse un yogur con cereales, atiende a Goal.

-Contame un poco de tus orígenes, que acá no se te conoce tanto.

-Empecé en Godoy Cruz, hice tres años en Inferiores. Después me echaron y me fui a Chile. Ahí jugué en Audax italiano, donde estuve cinco años.

-¿Por qué te echaron?

-Jugué el torneo de la Serenísima. Godoy Cruz no entraba a ese torneo y yo era chico, quería jugar. Me llamó una escuelita de fútbol para jugar y yo, como todo chico, quería jugar, imagínate. Después resulta que Godoy Cruz terminó entrando. Y jugamos contra ellos en la semifinal y le hice los tres goles. Y cuando volví a Godoy Cruz no me dejaron entrar. Fue un feo momento. Igual, feliz y agradecido. Quizá seguía en Godoy Cruz y no estoy acá en este momento.

-Y después del Audax, el gran salto a Chelsea.

-Claro, ahí fueron un año y medio o dos y pasé a Blackburn, volví a préstamo a Chelsea, estuve casi nada y me compró el Wigan, donde jugué cerca de tres años. Y ahora hace un año y medio estoy en Alemania.

-¿Con qué argentinos compartiste plantel?

-Con Mauro Boselli, ahora con Santi García... (piensa). Me llego a olvidar de alguno y me van a matar, je. Creo que ninguno más. Después, tuve buena relación con (Mauro) Formica porque vivíamos en el mismo edificio, pero no jugamos juntos.

-¿Cómo es Bremen?

-Es lindo, son 600 mil habitantes, una ciudad mediana. Tenemos cerca Hamburgo, a media hora, también Hannover.

-¿Tomás clases de alemán?

-Tomo y no tomo, tomo y dejo. Iba a empezar un curso más intesivo con una profe y se enfermó. Igual no me molestó tanto, ja.

-¿Son más de las series con tu novia?

-Sí, a morir, ya no sabemos que ver. La última fue Game of Thrones. Ahora estamos con Homeland, nos queda una temporada. Las pedimos por Amazon a España y nos la mandan.   

-Bayern Munich impresiona por TV. ¿Cómo es enfrentarlo en la cancha?

-Tienen un equipazo, dos planteles. Se lesiona uno y tienen otro que rinde igual y hacen la diferencia. Es una institución que se respeta mucho acá en Alemania por todo lo que ha logrado. Es increíble.

-¿A qué jugador mirás de la liga alemana?

-Lewandoski es el que más me gusta. Es completo: fuerte, rápido, muy buen jugador. De los 9 que hay, el mejor es él.

-Dijiste que si el Bayern jugara la Premier, también la pelearía.

-Claro, sería candidato a ganarla seguro. Acá a la Bundesliga se la menosprecia porque el Bayern le lleva muchos puntos al Wolfsburgo. No es que somos todos unos muertos y un desastre. El Bayern tiene un equipazo. Esta es una liga competitiva.

-¿Qué le aportó la llegada de Guardiola a Bayern Munich?

-Mucho. Ha llegado uno de los mejores o el mejor técnico. Que haya venido a Alemania le dio un plus a la liga. Incentivó a otro público a ver la liga alemana. El progreso de esta liga también fue por él.

-¿Cómo viviste la final del Mundial viviendo allá?

-Fue feo, me fui a España. Me quería matar. Un amigo español, el central del equipo, Alejandro Gálvez, me dijo “me voy a España” y me fui con él, ja. No lo iba a ver acá. Después volvimos y no me cargaban ni nada, muy tranquilos. Al contrario, yo llegué diciendo “ganaron de pedo, se la regalamos nosotros”.

-¿Y con el Tata Martino tuviste algún contacto? ¿Te sentís parte de la Selección?

-No, nadie me llamó ni he tenido contacto. Cuando me lesioné, el cuerpo médico me llamó para ver si necesitaba algo, pero nada más. Ni con Martino ni con ninguno. Pero la ilusión y las ganas siempre están. Ojalá Dios quiera, llegue la oportunidad.

-En tu puesto tenés mucha competencia. Sin embargo, ninguno tiene tus características. ¿Eso no podría darte una chance?

-Arriba son todas bestias: Messi, Agüero, el Pipa (Higuaín), Carlitos (Tevez) que también volvió y la está rompiendo. Hay que seguir trabajando y capaz algún día el técnico necesite uno alto.

-¿Si jugaras en España o Italia creés que tendrías más chances?

-No, para nada. Personalmente, pienso que las dos mejores ligas son la Premier y la Bundesliga. La diferencia entre la Premier y la liga alemana es el marketing. Por algo se están llevando 140 millones cada equipo por TV, no es normal. Le lleva diez años de ventaja en marketing. Es la mejor, pero la Bundesliga no tiene nada que envidiarle. Tiene equipos muy buenos, infraestructura y organización increíbles, un estilo de juego parecido…  

-¿Por tus características también serían las dos mejores para jugar?

-Y, puede ser, la mayoría son gente alta, robusta. A mí me gustan mucho esas dos ligas. La española también tiene un nivel increíble.

-¿Sentís que te quedaron cuentas pendientes en Inglaterra?

-Pienso que sí, que ahora tengo más experiencia y puedo hacer otras cosas. Encontré un lugar donde juego como me gusta, y eso me da confianza. Uno dice “no sos ningún boludo, lo podías lograr, simplemente no pudiste demostrarlo en los últimos años”. Si vuelvo, sería una linda revancha.

-O sea que en tu cabeza circula la idea de volver a la Premier…

-Exactamente.

-¿Y en la Copa América podrás hacerte un lugarcito?

-Dios quiera. Vamos a seguir haciendo las cosas bien acá. Quedan pocas fechas en Alemania y ojalá sirvan para empujar un poquito más y poder estar en la Copa América. Encima en Chile, que está al lado de Mendoza. Sería terminar una temporada increíble.

-Solés convertir goles “lindos”. ¿Los entrenás o te salen de casualidad?

-Los pibes en el vestuario me dicen “vos no hacés goles feos, hijo de puta, ¡todos bonitos!”, ja. No sé, uno entrena y trata de hacerlos. A veces salen. Me encantaría que me queden esas que son sólo para empujar, pero no me queda ni una.

-¿Qué tendrías que mejorar de tu juego?

-La verdad… soy perfecto, ja. Siempre puedo mejorar cosas. Debería hacer más goles de cabeza. No he tenido la chance de que me tiren 600 centros a ver qué pasa. El estilo de juego es más por abajo y pivoteo al enganche o al otro delantero.

-¿Quién es el defensor más difícil que te tocó enfrentar en Alemania?

-Sokratis, del Borussia Dortmund; Boateng es una bestia también.

-¿De qué cuadro sos en Argentina?

-De Deportivo Guaymallén, a muerte. Y no tengo problemas con nadie, ja.

-Entonces vas a tener que volver a retirarte a Guaymallén. ¿Cuándo será eso?

-“Cuando ascienda a Primera”, decía el vago, ja. No sé. Espero quedarme muchísimos años acá en Europa. Me encantaría poder jugar en Argentina o terminar mi carrera en Chile, que es donde empecé.

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