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domingo 19 de junio de 2016

Rinconcito del hincha desde la Copa América: "Los extraterrestres"

Andrés Jauregui pasó por el Levi's Stadium de California, vio a la Selección argentina y nos contó sus sensaciones.


Los extraterrestres

por Andrés Jauregui

Hace unas semanas tuve la posibilidad de ver al mejor de todos. El 13 de junio estuve en el primer partido de la Selección en la Copa América Centenario. Argentina se enfrentaba a Chile en un duelo que tenía sabor a venganza. Ya les habíamos ganado en las Eliminatorias para el Mundial Rusia 2018, pero ahora, ambas selecciones se enfrentaban en el mismo torneo que un año atrás había favorecido a los chilenos. Se esperaba un partido reñido y peleado. Los dos tenían mucho por demostrar: Chile, el actual campeón de América, que se merece dignamente ese título y Argentina, con sed de reivindicación, que es el candidato principal a alzarse el presente torneo.

Llego el día y fui para la cancha. Llamarla "cancha" te hace pensar en un lote baldío con pasto bien cortadito. El Levi's Stadium en Santa Clara, California, es todo menos una simple "cancha". Allí juegan los San Francisco 49ers, uno de los equipos grandes de la National Footbal League (NFL). Es un estadio nuevo, moderno y majestuoso. Sin embargo, ante tanta majestuosidad, no puedo dejar de pensar que "la cancha" se ve chiquita. Dicen que las cámaras agregan unos kilitos de más. En el caso de las canchas, le agregan unos "metros" de más. Cuando miro un partido de fútbol por la televisión, no puedo evitar pensar que los jugadores tienen mucho espacio para correr y pasar la pelota. Cuando Dieguito Maradona hacía sus corridas con pelota dominada, entre gambetas aquí y allí, se podía notar que no corría con la pelota tan cerca de él. Por lo menos así se apreciaba en las 20 pulgadas de televisión. Sin embargo, cuando estás en el estadio y miras el rectángulo verde con 22 jugadores yendo y viniendo, la sensación es completamente diferente. Todo se ve más diminuto, más compacto, más cercano. ¡La televisión te distorsiona la visión! Y allí es cuando aprecio más a los jugadores. Varias veces les he gritado (a través de la tele, por supuesto) que cómo es posible que hayan perdido ese tiro, ese remate, o cómo carajo pueden estar cobrando millones de dólares para que jueguen y no sean capaces de pegarle bien a la pelota. ¡Es más, te hace pensar que uno podría ser mejor jugador que ellos! Pero cuando los miras allí enfrente, en vivo y a todo color real, las cosas cambian. Ya entiendo por qué es tan difícil meter un gol, porque aunque el arco es grande, en realidad, relativo al tamaño de la cancha, a los jugadores corriendo en ella, y al arquero que no quiere que le metas gol, el arco es muy diminuto.

Cuando estás en la cancha, el espectáculo deportivo se entiende y aprecia mejor. Los jugadores están practicando un deporte en frente de miles de personas. Existe mucha más presión cuando tienes miles y miles de ojos mirándote, juzgándote, y deseando que la suerte se vuelva a tu favor. Pero este partido tiene una gran particularidad. Hayas gritado por los argentinos o por los chilenos, hay un individuo al que todos quieren ver jugar. Aunque viste los colores celeste y blanco, se cree que es de otro planeta. Él todavía no ha dicho de cuál proviene, pero sospecho que, sea de donde sea, tiene que haber otros como él. ¿Se imaginan un planeta lleno de Messis? ¿Será que existe uno donde jugadores como Leo Messi sean comunes, y que tengan programas de beneficencia con otros planetas para enviar de vez en cuando a algún jugador que les dé un poco de alegría? ¿Será que en ese lugar, Leo es un jugador promedio y que existen otros mucho mejores que él? Sea o no el caso, realmente estoy agradecido de que Leo esté en este planeta y en este momento...y aún más feliz de que haya caído en la Argentina.

Pero el día del partido había pocas esperanzas de que Leo jugara. Estaba lesionado, y aunque sea de Júpiter, Marte, o Venus, cuando te lesionás en la Tierra, es mejor que te cuides. Faltaba todavía mucho camino por recorrer en el torneo, así que mejor era dejar que descansara y que se recuperara mejor.

Mi esposa y yo, y otras 60.000 personas más, nos limitamos a verlo por una pantalla. Fue un tanto decepcionante, no lo niego, ya que pagué una buena cantidad de dinero para verlo jugar y como siempre, terminé mirándolo en una pantalla gigante. De todas formas vimos a otros 11 jugadores que perfectamente pueden ser del planeta de Leo. Y si no lo son, puede que Leo los haya invitado a un campamento de entrenamiento para que perfeccionen sus habilidades. Puede que Ángel Di Maria sea de la Tierra, pero les aseguro que si jugara en el planeta de Leo, ¡le dirían que es un jugador de otro planeta!

Como era de esperarse, fue un partido emocionante y divertido. Di María estaba incontrolable, indomable, y el equipo chileno sufrió por su brillanteces. Haya sido venganza o no, el partido terminó favoreciendo a los argentinos. Las caras celestes y blancas estaban felices. Las caras rojas estaban un tanto decepcionadas. Tenían la esperanza de que 11 jugadores de este mundo pudieran ganarle a los otros 11 terrestres. Sin embargo, se enfrentaron a argentinos que, si bien son humanos, tienen visa para jugar en cualquier otro planeta.


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