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No fue buena la producción de Independiente Rivadavia jugando en su estadio. Las ausencias resintieron el equipo. Encima, ahora se lesionó Leonardo Carboni.

De local le cuesta mucho

Por UNO

Por Ariel Cubellscubells.ariel@diariouno.net.ar

Todo parece costarle una enormidad a Independiente Rivadavia en esta primera parte de la temporada. Se hizo desear mucho para el Azul la primera victoria del torneo (se dio en la fecha 9ª, ante Brown de Adrogué y como visitante). Ahora, lo que no llega son los éxitos en casa.

Ante Boca Unidos estaba todo dado como para que la Lepra se sacara la mufa y festejara con su gente. El equipo venía de ganar, podría haber concretado el segundo triunfo y llegar de la mejor manera al duelo con el Aldosivi, que le puede permitir salir de la zona de descenso. Los dirigidos por Roberto Trotta y el Tiburón están igualados en el promedio.

Frente a los correntinos, la Lepra careció de ese rendimiento que de local ponía en aprietos a los rivales. Esta vez se vio un equipo partido, que no encontró un juego fluido.

La posición de Diego Tonetto por derecha y la errática noche de Diego Cardozo, no le dieron a la formación de Trotta la profundidad necesaria.

A esto se sumó que Ezequiel Pérez no estuvo iluminado como en otros encuentros y la poca participación de Rodrigo Gutiérrez.

Lo positivo quedó en lo defensivo. Axel Mayer y Martín Pucheta fueron de menor a mayor y luego de un arranque con algunas dudas se fueron afianzando. Más allá de la buena tareas de ellos, se extrañaron la experiencia de Ariel Agüero y la salida de Walter García por la derecha.

Lo del domingo seguramente le servirá a Trotta para sacar conclusiones.

Ahora se viene Aldosivi e Independiente Rivadavia necesitará encontrar de nuevo su mejor versión, la que ha perdido en las últimas fechas.