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jueves 26 de mayo de 2016

Argentina, el gran candidato para quedarse con la Copa América

La tercera puede ser la vencida para el seleccionado argentino en Estados Unidos, después de dos finales fallidas en el Mundial de Brasil 2014 y la Copa América de Chile 2015.

La tercera puede ser la vencida para el seleccionado argentino en Estados Unidos, después de dos finales fallidas en el Mundial de Brasil 2014 y la Copa América de Chile 2015, donde esta generación encabezada por Lionel Messi quedó a las puertas de levantar un trofeo, algo que se le viene negando al fútbol nacional desde hace 23 años.

En tres años consecutivos, el equipo dirigido por Alejandro Sabella en 2014 y por Gerardo Martino en 2015, afrontó y afrontará competencias importantes, aunque esta última Copa América Centenario entró "fuera de programación" por los 100 años de la Conmebol y significará una nueva oportunidad para 'Lío', Javier Mascherano y el resto.

Y es importante esta ocasión, porque de no haber surgido, la recámara de posibilidades hubiera estado cargada por estos días solamente con la 'bala de plata' del hoy lejano Mundial de Rusia 2018, para el que, entre paréntesis, el seleccionado argentino todavía no está clasificado, aunque es verdad que va bien rumbeado.

Pero no solamente es valiosa esta chance por ser simplemente una más, sino porque sirve para ese objetivo grupal, generacional, que apunta, como anticipó el capitán Messi, "a levantar por fin una Copa", algo que suena a casi como "ahora o nunca".

Y las razones por las que parece ser tan determinante esta opción para sencillamente por una cuestión biológica, ya que a Rusia las principales figuras del equipo llegarán con edades por encima de los 30 años. Para entonces Messi contará con 31, Mascherano 34, Angel Di María 30, Sergio Romero 31 y Lucas Biglia 32. La base "estará", pero más grande.

Por eso la ilusión se renovó después del amargo revés de la caída por penales del año pasado en Chile y es Messi el encargado de impulsarla, poniendo el cuerpo de movida con un viaje 'a priori' innecesario desde España para jugar mañana un amistoso con Honduras en San Juan, considerando que inmediatamente deberá regresar a Europa para declarar en una causa por aparente evasión impositiva.

Claro que su presencia representará un enorme acicate para sus compañeros, y ni que hablar para el ex gobernador provincial José Luis Gioja, quien en ocasión del amistoso del año pasado frente a Bolivia, en la previa de la Copa América de Chile, le confesó a Télam su decepción porque "las dos veces que tuvo que venir la selección a San Juan desde que se inauguró el estadio Bicentenario, por una cosa o por otra Messi no pudo hacerlo". Esta vez sí entonces, la tercera será la vencida.

Pero que Argentina sea el principal candidato a quedarse con esta Copa América no pasa simplemente por una cuestión voluntarista, sino que está apoyada en muchas de las individualidades mencionadas y en el rendimiento colectivo que fue afianzando la "idea" de juego, como le gusta definir al 'Tata' la forma de aplicación de la línea futbolística que pretende para el equipo.

Y también, claro está, aunque Mascherano sostenga permanentemente que Argentina "debe imponer su fútbol siempre, sin importar cual sea el adversario", es verdad de Perogrullo que los demás juegan, y muy bien, pero en la comparación con los otros 15 participantes de esta Copa América hoy el equipo nacional está parado un escalón por encima del resto.

Y en ese "resto" están incluidos, por distintas razones, aquellos seleccionados que por historia y envergadura futbolística están en condiciones de pelearle el título al equipo argentino, como el vigente campeón americano Chile, los clásicos Brasil y Uruguay, la Colombia de José Pekerman, el renovado Ecuador y un México que será "local" en los Estados Unidos.

De hecho existe una gran ilusión entre los mexicanos por llegar muy alto en este certamen, en el que compartirán justamente el Grupo C con Uruguay, los dos candidatos a clasificarse para los cuartos de final por encima de los otros dos componentes de la zona, Venezuela y Jamaica. Y allí radicará la clave de las posibilidades argentinas en el certamen, en pos de un título que ganó por última vez en Ecuador 1993, cuando el equipo era dirigido por Alfio Basile.

Es que en cuartos de final Argentina, que integrará el Grupo D, tendría que cruzarse justamente con Uruguay o México, dependiendo de la ubicación de cada uno en sus respectivas zonas, lo que significaría un escollo quizás más duro que las propias semifinales.

Si el conjunto albiceleste gana su grupo en el que seguramente será un mano a mano con los chilenos, ya que Panamá y Bolivia no asoman como adversarios que puedan disputarles la clasificación a ambos, aunque sí pueden oficiar de jueces a la hora de una definición de puestos por diferencia de gol, su rival puede resultar Colombia o Estados Unidos, evitando a Brasil.

Justamente un Brasil que no aparece tampoco como un equipo encumbrado en este torneo, más allá de su condición de grande del mundo, ya que a su deficiente actualidad deberá sumarle la ausencia del as de espadas, Neymar, por quien en su país apostaron para ganar la única medalla a nivel selecciones que les falta: la olímpica.

Y en cuanto a Uruguay, tampoco podrá contar, al menos de entrada, con el compañero de Messi y Neymar en Barcelona, Luis Suárez, afectado por una ruptura del bíceps femoral de la pierna derecha que puede mantenerlo aproximadamente un mes fuera de las canchas, aunque el miércoles 1 de junio estará ya concentrado con el plantel que dirige el 'Maestro' Oscar Tabárez en Estados Unidos.

Argentina está entonces a punto, hoy en día, para romper con el maleficio de las dos finales consecutivas perdidas, con 23 años sin títulos y, además, para que esta no sea otra generación como la de los Juan Sebastián Verón, Javier Zanetti, Walter Samuel, Juan Pablo Sorín y compañía que se "pudra" en el árbol sin cosechar ningún fruto de esos que se saborean dentro de una copa.

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