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jueves 26 de mayo de 2016

"Vine para ser campeón"

William Scull, púgil cubano, dejó su patria, donde era tercero en el ranking, para debutar como rentado. Eligió Argentina por el Chino Maidana y Mendoza, por su rica técnica. Video.

Por Raúl Adriazola

adriazola.raul@diariouno.net.ar

Dicen los viejos memoriosos que el boxeo mendocino es distinto, elegante y técnico, ya desde su cuna. Allí mucho tuvo que ver el paso de un gran boxeador cubano, Cirilin Olano, que le metió la impronta de los caribeños a los nuestros allá a fines de la década del '20 del siglo pasado. Hoy, en la segunda década del siglo XXI, el boxeo mendocino recibe esa inyección de alegría, técnica y buen estilo de la mano de otro cubano que llegó "para ser campeón mundial", según sus palabras. Su nombre: William Scull.

El espigado púgil proveniente de la La Isla recaló en Mendoza a fines del 2015. Lo trajo el empresario Salvador Accordino y se presentó en el gimnasio de Jorge Arias. Luego de varias idas y venidas, rompió relaciones con Accordino, canceló su regreso a Cuba y se radicó en Las Heras junto con su entrenador, Franquis Aldama, y ahora trabaja bajo las órdenes de José Castillo en el gimnasio Víctor Emilio Galíndez.

Mucho papelerío fue en un principio el rival de Willy, luego, el desarraigo y las antagónicas condiciones climáticas que encontró. Quien primero le abrió las puertas al boxeador amateur nacido en Matanza fue la Federación Sureste del Boxeo Mendocino, y allí hizo su debut en nuestra tierra el 20 de noviembre del año pasado. Tras un prometedor primer round, su rendimiento decayó y el incansable Juan Carlos Vargas le empató la pelea.

Luego inició su afiliación a la Federación Argentina de Box, a través de la Federación Mendocina, que le dio una licencia provisoria y realizó tres peleas. De menor a mayor, mostró en su técnica, y de inmediato se metió al público en el bolsillo. Se dio el lujo de ser ovacionado y seguido golpe por golpe por un emocionado estadio Polimeni lleno, cuando hizo una pelea complementaria el 22 de abril.

"Quiero ser campeón mundial" es la frase que repite como una letanía, como un mantra, que lo acompaña tan lejos de su casa, de sus quereres.

Scull según Scull

"Nací en Cuba, provincia de Matanza, el 16 de junio de 1992, y me inicié en el boxeo a los nueve años. Comencé allí a luchar para salir afuera, con mi sueño de ser campeón mundial", se presenta el moreno caribeño.

Respecto de la decisión de venirse a Mendoza comentó: "Yo estoy en una categoría, la de los 75kg (mediano) donde hay mucha competencia en mi país. Delante tuve a dos medallistas olímpicos, un campeón mundial y un subcampeón olímpico (risas)... Ni hablar. Fue muy duro, yo le ganaba a ellos, ellos me ganaban, y así. Estaba entre los tres primeros del ranking cubano. Fui campeón mundial juvenil, con 17 años, en Kazajistán. Pero tuve que alejarme de la selección de mi país y venirme a hacerme el futuro por otro lado, porque no me veía futuro ahí, no me daban oportunidad", comentó, para agregar: "Tengo 243 peleas amateurs oficiales pero allá estaba estancado".

Sobre la realidad que encontró aquí y su comparación disparó: "Aquí el boxeador es más sacrificado que el cubano. Allá se trabaja duro, pero el país te da todo para que te dediques. Te da escuela, entrenadores, alimentos. Pero aquí el boxeador hace todo por sí mismo. Me admiro de eso. Eso me gusta del los boxeadores de acá, me animo a hacer lo mismo", dijo.

"También tienen mucha técnica y son fuertes los boxeadores de acá. Aprendo mucho, hay mucho profesionalismo. Pensaba que ser profesional era un juego. Tocar y tocar (como los amateurs), pero no. No es sólo buscar puntos, hay que tratar de noquear. Tengo que encontrar la fuerza. Soy veloz, pego, pero quiero sumar fuerza", confesó.

"Elegí Argentina porque me gustó mucho el Chino Maidana. Vi muchas peleas de él y quise saber cómo llegó. Sus peleas fueron peleones, como la de Mayweather", expresó.

Marcando las diferencias que encontró aquí, como segundo escollo, explicó: "Me costó adaptarme. Primero el clima. Cuba está a nivel del mar y aquí estamos en la altura. Mi primera pelea la hice a los 15 días de llegar, y no podía hacer ni un asalto de bolsa. Me di cuenta de que se esperaba más de mí y no servía para nada, me asusté. Pero luego fui mejorando y adaptándome para hacer lindas peleas".

"La gente de aquí me gusta mucho, me apoyan, me miman. Justamente en algunas de las peleas me he ido de concentración por quedar bien con el público, que pide nocaut. En la última hice las cosas mal. El KO no se busca así, es como una consecuencia de trabajo", comentó.

"Si Dios quiere, debuto en el próximo festival que haya. Ya arreglé los últimos papeles que me pidieron y si no es el próximo 28, será el mes que viene, pero quiero debutar ya!", cerró el púgil que eligió la escuela mendocina para ponerse a punto y lanzarse al boxeo rentado.

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