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Una leyenda del Lobo. Jorge Florencio Montivero falleció a los 58 años. El Bigornia, como lo apodaban, fue uno de los grandes protagonistas en los viejos Nacionales.

Ahora mira desde el cielo

Por UNO

Lucio A. Ortizortiz.lucio@diariouno.com.ar

Uno de esos jugadores a los que daba miedo enfrentar –por temor a ser presa de sus botines o quedar estampado frente a su robusta presencia– fue Jorge Florencio Montivero.

El hombre imponía su vigorosa figura marcando la punta derecha de la defensa y el apodo de Bigornia le quedaba pintado.

Según el diccionario, es un “yunque con dos puntas opuestas”, de esos que usan los herreros y también se denomina a los de bigornia como “gente pendenciera que anda en cuadrilla para hacerse temer”.

Pero Jorge, desde que se inició en las inferiores de Boca de Bermejo hasta que llegó a Gimnasia y Esgrima, impuso su juego, clausuró su sector para los wines rápidos y habilidosos, y se dio el lujo de jugar los campeonatos Nacionales en primera división.

Jugó ante los grandes jugadores del fútbol argentino de fines de la década del ’70 y todos los años ’80. Integró famosos equipos del Lobo del Parque en años de pleno dominio blanquinegro de la Liga Mendocina de fútbol.

Jugó con Reggi en el arco; él de 4, Badía, Vicino y Morán, en una defensa que marcó una etapa en Gimnasia. Además fue compañero de ilustres jugadores como Mario Hernán Videla y Juan Gilberto Funes. Bigornia Montivero fue uno de los jugadores más queridos de Gimnasia por su amor a la camiseta, su esfuerzo en cada acción y por su continuidad en la primera. Fue empleado bancario y jugador de fútbol. Hasta sus últimos días se lo veía jugando con los veteranos en el torneo de profesionales.

Ayer se fue de esta vida el Bigornia Montivero, a los 58 años.