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La salida de Vale afectará por más de 2 años el empleo en Mendoza

Marcelo Arce

marce@diariouno.net.ar

La caída del proyecto minero para extraer sales de potasio en el Sur, sin lugar a duda, moverá fuerte la aguja económica de la provincia. Y la partida de la brasileña Vale, que ayer confirmó que suspenderá los trabajos al menos por tres años, tendrá un efecto devastador en los índices de empleo mendocino.

Según un estudio de la consultora mendocina Ideal, publicado la semana que pasó, la economía provincial precisará, al menos, un año para crear la cantidad de puestos de trabajo directos (unos 4.500) que estaban relacionados con Vale y de, por lo menos, dos años y medio para cubrir el empleo indirecto (unos 6.500 empleos), que dependían de la firma que acaba de resignar inversiones en Mendoza.

Desde el punto de vista financiero, se calcula que el Estado provincial dejará de recaudar unos $305 millones en concepto de regalías mineras y de ingresos brutos a partir de 2015, cuando se alcanzara la etapa plena de producción. Aunque más acá en el tiempo, habrá otro efecto.

En 2012 la provincia creció en el orden del 2% y parte de ese crecimiento del Producto Bruto Geográfico (PBG) se explica por la inversiónde Vale en la construcción de la mina.

Se estima que el flujo financiero que volcó Vale el año pasado (más de U$S1.000 millones) aportó, como mínimo, un punto del crecimiento del PBG durante el año pasado.

En 2013, sin inversiones mineras aparentes, la Provincia podría terminar con un crecimiento nulo.

“Lo que estaba generando Vale es lo que se denomina un cluster de una empresa internacional, que dinamizaba internamente a 250 empresas mendocinas que giraban en torno de los servicios que la firma necesitaba.

En términos ocupacionales, significaba generar en la etapa más intensiva de inversión un desarrollo ocupacional de una magnitud fenomenal para la provincia”, explicó Rodrigo González, economista de Ideal.

Para su consultora, para dimensionar la importancia de la inversión minera en términos ocupacionales, “puede destacarse que el empleo total involucrado representa hoy el 4,6% del empleo privado de Mendoza y el 20% del empleo privado generado por los sectores productivos directamente relacionados con la demanda del proyecto”.

Para Ideal, “la economía provincial, al ritmo actual de crecimiento, necesita un año para crear el empleo directo involucrado con el proyecto Potasio Río Colorado y casi dos años y medio para cubrir el empleo directo e indirecto. Esto marca claramente que el impacto agregado para el conjunto del mercado laboral es sumamente relevante”.

La parte del león

El impacto en el empleo, sobre todo en el Sur provincial, es quizás el efecto más dañino que tendrá la decisión tomada en Brasil aquí.

Aunque para el Gobierno nacional la vara es distinta: la inversión total de Vale (alrededor de U$S 10.000 millones) es el equivalente a toda la inversión privada en Argentina durante 2012. Y los ingresos fiscales nacionales se  verán afectados de manera contundente.

Por cada U$S100 dólares de cloruro de potasio que se iba a extraer del suelo de Malargüe, el 54% iba a ir a parar a las arcas de la Nación, el 21% en concepto de IVA y el 33% en pago del Impuesto a las Ganancias.

Mendoza sólo iba a recibir –al momento en que la mina entrara en explotación en 2015– el 0,5% en concepto de Ingresos Brutos y 3% en concepto de regalías mineras. Además de esto, a través de la ley de Compre Mendocino se sumaba el 1% de la recaudación que iba a obtener la empresa por la comercialización del producto.

Si bien en comparación con la Nación, los ingresos para la Provincia iban a ser menores, la cifra tampoco era despreciable. Con lo producido por las regalías mineras, en el último año de sus gestión Pérez podría ampliar tres veces el presupuesto de su plan de empleo para Jóvenes (Iniciar), o pagar todo un año del plan de viviendas (que en 2012 rondó los $162 millones) o construir, sin necesidad de que la Nación le pagara, la ruta 40 a Jocolí en menos de dos años.

Tras el portazo, lo que reina es la incertidumbre

Tras el portazo de Vale y en medio de una gran incertidumbre, Francisco Pérez comenzó a delinear ayer cómo saldrá de la crisis con la minera. Lo que sí está claro, a pesar de que todavía no se ha tomado ninguna decisión en firme, es que cualquiera de los escenarios posibles para la reactivación del yacimiento de sales de potasio tomará tiempo. Y bastante.

A pesar de todo lo que sucedió en estos últimos días, el Gobierno mendocino no romperá lanzas con la empresa y apostará a mantener el diálogo hasta saber de cuánto tiempo habla Vale cuando dice que la suspensión de los trabajos en Malargüe es “temporal”, como argumentó.

Pero esa espera tendrá un límite. “Para nosotros es muy complicada la situación, porque mientras Vale siga estando dentro del proyecto, se hará muy difícil conseguir inversores” confió a UNO una voz, que a su vez reveló cómo se manejará Pérez en los próximos días.

El gobernador diseñó una estrategia de cuatro líneas de acción, dos de ellas destinadas a intentar solucionar el tendal que deja Vale tras su salida.

Y la otras dos, pensadas para ver cómo se sale del problema en el futuro. Tres funcionarios y el propio Pérez están a cargo de cada una de estas líneas, que podrían resumirse como se detalla a continuación.

Una de las manos derechas del gobernador, Rodolfo Lafalla, es quien se ocupará de ahora en más de los conflictos que sobrevendrán por los puestos de trabajo. Por ahora, luego de que la Nación dictara la conciliación obligatoria, no se deberían producir despidos, pero esa medida regirá hasta el 11 de abril y habrá que ver qué sucede en el futuro.

Otro de los temas. Marcos Zandomeni, secretario de Ambiente, es quien deberá resolver el problema de los proveedores de Vale en Mendoza, que suman por lo menos a 10 empresas que han quedado, en algunos casos, con deudas millonarias por parte de Vale. Por caso, dos empresas de locales de peso, Cartellone y Distrocuyo, fueron las encargadas de construir la línea de alta tensión para el yacimiento y los brasileños se fueron sin pagar alrededor de $40 millones por esta obra.

El secretario de la Gobernación, Francisco García, es quien está a cargo de la tercera estrategia: analizar de qué manera quitarle la concesión a Vale en caso de que siga el incumplimiento.

Este es uno de los trabajos más complejos: Vale se cuidó, hasta el momento especialmente, de decir que sólo abandonará el proyecto temporalmente para quedar amparada bajo el Código Minero.

Para configurar un supuesto abandono de mina por parte de la empresa, según el Código, deben haber transcurrido cuatro años y el Estado podría emplazarla para que en un término no menor a seis meses retome sus actividades o presente un plan de reactivación. Por eso de ahora en más, el Gobierno estará atento a cada movimiento en la mina. “Si sacan un tornillo de la obra, podemos caerles encima y hacerles caer la concesión”, argumentan en Casa de Gobierno.

Pérez comandará en persona la última línea, que será la búsqueda de inversores para continuar en el futuro, si decididamente Vale se va.

Aquí también la incertidumbre es grande. Se habló de capitales chinos y árabes interesados, pero ambos aún están lejos de concretarse.