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El conductor lo dejó en ese lugar por temor a una tormenta y se fue acomer un asado. Desde la Comuna alvearense no descartan el inicio de acciones legales.

Se incendió un auto y las llamas quemaron la histórica estación del ferrocarril en Alvear Oeste

En la madrugada de hoy ardió un automóvil que estaba estacionado de manera indebida en el antiguo andén de la estación del ferrocarril en Colonia Alvear Oeste y provocó daños irreparables.

El conductor lo dejó a resguardo por temor a la tormenta y se fue lo más campante a comer un asado con amigos a pocas cuadras del lugar. 

El edificio se remonta a los comienzos del distrito y desde hace varios años había sido reacondicionado y convertido en la oficina Municipal. 

El fuego se desató alrededor de las dos de la mañana y consumió por completo el vehículo, gran parte del cielorraso de la galería, la instalación eléctrica y una puerta de pinotea de más de dos metros de alto.

“Es una lástima porque es un edificio histórico y eso no se consigue más, esa madera tenía años, estaba desde que construyeron la estación”, se lamentó Miguel Benavidez, delegado comunal.

La rápida intervención de los bomberos evitó que las llamas se propagaran por el techo de madera hacia el interior del edificio y las pérdidas fueran aun mayores.

“Si se enciende el cielorraso del lado de adentro no lo paramos más, con una madera que cayera sobre un escritorio con papeles se prende todo lo demás y ahí hubiera sido peor”, agregó el Delegado.

El funcionario reconoció que están a la espera de las pericias de Bomberos para “conocer porque se prendió fuego ese auto” y una vez que tengan en informe “será la asesoría letrada quien analizará si corresponde iniciar acciones legales”.

“Ese lugar no es para estacionar, lo mismo que la rotonda, no tenía porque meterse, no corresponde”, agregó Benavidez con un tono que no ocultaba la molestia.

Ubicado a 3 kilómetros del centro de Alvear ciudad, la historia del mítico Pueblo Luna, como se lo conocía a principios del siglo pasado en homenaje a don Nicolás Luna (propietario de esas tierras), comenzó a gestarse en 1911 y se afianzó un 3 de diciembre de 1912 con el arribo del primer tren. El ferrocarril trajo consigo progreso, trabajo, pujanza y bienestar convirtiéndolo en un pueblo en constante crecimiento. 

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