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El organismo coordinador de trasplantes en Mendoza asumió que hubo errores en la comunicación con la familia del joven platense que había decidido donar los órganos y luego se negó. La familia de Renzo no donó los órganos por "desprolijidades" d

El Incaimen admitió que tuvo fallas tras la muerte de Renzo

Ignacio Zavala Tello

zavala.ignacio@diariouno.net.ar

El Incaimen (Instituto Coordinador de Ablación e Implante de la Provincia de Mendoza) reconoció fallas de comunicación con la familia de Renzo Casali (18), el joven de La Plata que fue atropellado por un automóvil durante su  viaje de egresados en San Rafael, el pasado 29 de setiembre.

Desde el organismo lo admitieron luego de que los padres del joven publicaran una carta donde explicaron por qué depusieron su actitud inicial de donar los órganos.

Aún inmersos en el profundo dolor que les provocó su trágica muerte, los padres de Renzo sostuvieron que no donaron sus órganos, a pesar de que pensaban hacerlo, por fallas por parte del hospital Schestakow, donde el  joven estaba internado, y del Incaimen.

Es que, según se puede leer en la sentida misiva publicada en el diario El Día de La Plata, primero fueron notificados de la muerte cerebral de Renzo, pero luego un médico les indicó que había registrado actividad cerebral.

“Un médico nos dejó la esperanzadora noticia de que uno de los electroencefalogramas había dado señales de actividad”, se puede leer en la carta. Así se debatían entre “la esperanza y el terror”, según expresaron, ante la  remota posibilidad de que su hijo siguiera aferrado a la vida. Pero finalmente, mientras el Raúl Casali sujetaba la mano de su hijo, los médicos volvieron a notificarle que había fallecido.

Casi simultáneamente los medios de prensa se enteraban de la noticia de boca de las autoridades del hospital sureño.

“Antes de reunirme con mi esposa para darle la triste noticia empecé a recibir mensajes de pésame: conclusión, el director le había comunicado a la prensa que Renzo había fallecido a las 14”, detalla en la carta el padre del  joven fallecido.

A eso se sumaron las entrevistas de la familia de Renzo con personal del Incaimen que había sido notificado según lo establece la ley, al tratarse de un donante de órganos. De acuerdo con el protocolo del organismo, deben  realizarse para corroborar con la familia del paciente su voluntad de donar y repetir la evaluación del cuerpo a las 6 horas de decretada la muerte.

Pero la desinformación y falta de comunicación de los organismos del sistema de salud terminaron de destrozar los corazones de los padres del joven platense, quienes finalmente optaron por trasladar el cuerpo y no donar  los órganos.

“La mañana siguiente tomamos la cuestionada decisión luego de ver por televisión que el director del hospital había comunicado el deceso y que esperaban ‘la respuesta de los padres’ sobre la donación (presión mediática,  si las hay, ¿acaso la donación no es anónima?)”, cuestionaron los Casali.

“Nuestra elección era donar y hacer trascender en otros a nuestro hijo. Pero para la toma de tal decisión sólo necesitábamos tener la certeza de que nada más había para hacer y que la muerte había sido definitiva.

Eso no sucedió”, detallaron con dolor.

Tras la acusación directa de los padres, la directora del Incaimen reconoció falencias en la comunicación con la familia de Renzo y se mostró comprensiva.

“Puntualmente con este caso tenemos que hacer un trabajo de  revisión. Falló nuestra comunicación con esa familia. Es un error nuestro del sistema sanitario. Debemos tomar con todo el respeto cada una de las palabras emitidas por la familia para aprender, para respetar, para  escuchar la sabia visión sobre el dolor y mejorar con el sistema sanitario”, se sinceró con Diario UNO la doctora Laura Maratta, directora del organismo provincial.

“No lo supimos comunicar. Pero hay que recordar que estamos haciendo un protocolo científico y legal para diagnosticar la muerte de un ser humano y tiene que estar muy reglado, y demorarnos el tiempo que sea necesario,  no podemos hacer el diagnóstico sin los requisitos legales y médicos”, continuó la profesional.

Es que durante la dolorosa situación que atraviesan los familiares del posible donante, el tiempo es apremiante para los profesionales del Incaimen, que deben manejar lapsos muy precisos para realizar una posible ablación.

“Los tiempos son en cada caso distintos, respetando un protocolo legal, viendo qué tipo de medicación se usó y cuál fue la causa de muerte. El proceso se cumplió con normalidad, lo que hicimos mal fue la comunicación con la familia”, cerró apenada Maratta.

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Renzo había manifestado su voluntad de donar los órganos. Murió tras ser arrollado en San Rafael.
Renzo había manifestado su voluntad de donar los órganos. Murió tras ser arrollado en San Rafael.