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Segundo envío de Crónicas de Barna, la visión de un catalán de la crisis española y el presente, pasado y futuro de esa región. Las preocupaciones del municipio y lo que se habla en la TV. 

Crónicas desde España: Barcelona, esa urbe que renace pese a los que la derrumban

Por Luis Martín Morilla

Especial para UNO de San Rafael

Desde esta ciudad del Mediterráneo puedo comunicarles que el verano está haciendo su entrada más triunfal, la temperatura asciende en la misma proporción que la ropa de nuestras féminas se reduce, con lo que colaboran a hacer más agradables los paseos por la ciudad.

Bromas aparte, económicamente estamos sufriendo, el paro continúa desbocado y parece ser que no será fácil remontar esta situación. Cuanto más paro, menos consumo, menos recaudación vía impuestos, menos cotizaciones al sistema de pensiones y por ende más presión sobre las arcas del Estado al tener que pagar más subsidios de paro. Pero no importa, los mercados nos prestan dinero y podemos seguir endeudándonos ad infinitum.

Como somos gente mediterránea, somos muy volubles e imaginativos, por lo que nuestros problemas mientras no sean muy visibles no son problemas. Aunque en menor medida nuestro siempre bien amado Ayuntamiento (municipio)también se dedica a hacer obras, menores, pero en su conjunto aportan un valor añadido a la ciudad y la ciudadanía.

Es de suponer que la financiación está, no se sabe dónde pero está. Normalmente este tipo de obras se proyectaron con el anterior gobierno municipal, pero como en “palacio todo va despacio” y entre que consigues el dinero, pierdes las elecciones y te descabalgan de la poltrona, pues el siguiente se apunta el tanto de la inauguración y la foto, y ya se sabe que una imagen…

Sin embargo nuestros políticos nos tienen más que distraídos, tenemos al Barça, amigos esto es la noticia del día sea o no noticia en los noticieros televisivos, sobre todo en los autonómicos financiados con dinero público; ya se habla tanto tiempo de noticias económicas y políticas como de fútbol y sobre todo de nuestro amado Barça, los nuevos fichajes, ese dolorcito en el dedo gordo de la mano de algún jugador, esa desesperación por los nuevos fichajes con la frase “desde niño deseaba jugar en este club”, bueno en este o cualquiera que me pague “el pastizal” que pido, claro.

Algo de historia

Haciendo un poco de historia de Barna, y para que el lector se pueda situar, el primer establecimiento humano en la zona data de entre 2000 y 1500 aC, próximo al emplazamiento actual del puerto.

Se atribuye a los iberos la fundación de la primera ciudad de Barcelona, en el montículo Táber, aunque fue durante la época cartaginesa cuando comenzó a adquirir cierta importancia. La colonización romana, en el sigo I dC, consolidó el núcleo urbano y levantó la primera fortaleza en Montjuïc.

La invasión de los bárbaros ocasionó la destrucción de la ciudad, que tuvo que ser reconstruida y nuevamente fortificada (finales del siglo IV). El rey visigodo Ataúlfo la convirtió en capital de su reino (415). En el año 717 los musulmanes tomaron la ciudad y en 801 Ludovico Pío la reconquistó, naciendo así el condado de Barcelona.

Jaime I el Conquistador instituyo el municipio de Barcelona, y es casi allí que empieza la historia oficial de la ciudad.

Un barrio que merece una visita concienzuda es el Barrio Gótico; es como una isla dentro de la ciudad. Imaginemos una isla pequeña, bien comunicada, que está muy cerca y a la que puede llegarse fácilmente, sin afrontar las olas, teniendo fronteras bien marcadas.

Al entrar en el Barrio Gótico moderamos el paso experimentando una paradójica impresión que es difícil definir: oímos el silencio. No se trata de un silencio total, evidentemente, pero los sonidos ya no son ruidos: nos llegan aterciopeladamente. Ejercen una marcada acción sedante. Reencontramos un sonido de campanas olvidado, que señala unas horas o llama a los fieles, con una discreción de badajos antiguos que aprendieron a no ensordecer a nadie. El pasado se nos torna presente en un momento y es un pasado que reconforta, diríamos que es lo que nos hace bien.

Ahora la realidad actual ha producido un impacto ambiental que la inmigración, básicamente pobre al principio y neopija después, hace del barrio una amalgama de culturas indoeuropeas que a simple vista resulta curiosa.

Esta ciudad como tantas otras ha resultado destruida y construida varias veces sobre sus cimientos y pese a la cantidad y calidad de los capitostes que la han gobernado sigue sobreviviendo.

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