Musica Domingo, 5 de agosto de 2018

"No sigo ninguna moda, siempre fui un ser libre"

Hilda Lizarazu, la voz más dulce del rock nacional, está celebrando los 50 años del género con los temas de Man Ray y de Charly

Luminosa y talentosa, Hilda Lizarazu pasó parte de su adolescencia en Nueva York y regresó a Argentina en la década del '80 como fotógrafa profesional e inició su carrera como cantante integrando bandas como Suéter y Los Twist y fue corista de Charly García entre los años 1987 y 1993, y aún comparten algunas presentaciones. Paralelamente en el año 1987 formó junto al guitarrista Tito Losavio el grupo Man Ray, siendo vocalista y líder de esa agrupación durante 12 años (1987-1999).

En los '90, Lizarazu abandonó su carrera y se refugió en Sinsacate, un pequeño pueblo en el norte de Córdoba. En este período experimentó la maternidad dentro de un clima onírico y montesino que también la inspiró para la realización de su primer disco solista, titulado Gabinete de curiosidades, que fue ganador del Premio Carlos Gardel a la música en la categoría mejor disco pop de cantante femenina.

Desde el año 2000 hasta la actualidad, la cantante se consolidó con su propia banda junto a nuevos músicos con quienes editó su segundo disco solista, Hormonal, con el cual volvió a ganar el Premio Gardel.

Actualmente Hilda está presentando su nuevo disco, Futuro perfecto, en el cual participaron Gustavo Santaolalla, Lito Vtale, Adrian Dargelos (Babasónicos), David Lebon y Lisandro Aristimuño.

La cantante dialogó con Diario UNO sobre el presente del rock argentino, admitió que nunca siguió ninguna moda y celebró que Charly García siga en los escenarios.

—Paralelamente a tus shows, ¿te estuviste presentando junto a Charly García en algunos conciertos?

—Nos cruzamos fortuitamente hace menos de un mes y estuvimos cantando sus canciones con Fernando Samalea y Fabián Quintiero. Se armó una especie de "enfermeros" fortuitamente, fue muy lindo, hicimos un par de presentaciones, pero no significa que vuelva a la banda de Charly, él está con su banda constituida con Rosario Ortega en coros. Fue algo azaroso, amistoso y fortuito, Cantamos Siempre puedes olvidar a dúo con mi hija Mia Polino, de 17 años, fue muy hermoso. Así que estoy entre madre y desmadre... (risas).

—En 1999 decidiste abandonar tu carrera para hacer un retiro espiritual. ¿Por qué decidiste alejarte en ese momento?

—De ese retiro nació la hermosura de mi hija. No sigo ninguna moda con respecto a nada, ni a la música ni a la ropa. Siempre fui un ser libre en busca de lo genuino. Y esa necesidad de irme al interior fue una necesidad personal, necesitaba reformatear mi disco rígido.. No sabía si iba continuar con mi carrera musical, pero de ahí nació mi primer disco solista. Ahora pasaron más de 15 años de eso...

—¿Qué se viene en tu carrera?

—Voy a hacer un disco que se llamará La génesis, aún no está terminado. Es mi primer disco de intérprete que hago, en homenaje al primer rock argentino del año 1969 a 1972; con autores como Moris, Miguel abuelo y Los Gatos. Lo voy a presentar a fin de año aquí en Buenos Aires.

—Da la sensación de que en la actualidad no hay canciones que se vayan a convertir en clásicos...

—Sí, puede ser que esa sea sensación sea la correcta. A mí me gusta porque soy parte de ese movimiento, por eso agarrar No pibe de Manal y poder cantarlo a mi manera me gustó mucho, estoy muy contenta con el resultado de esas canciones. Supongo que pronto volveré a hacer un disco con composiciones propias, estoy en autogestión constante.

—Compartiste escenarios con los íconos del rock, vos incluida, ¿cómo fue tu experiencia con Charly? ¿Cómo lo ves ahora?

—Tuve la suerte de tocar con Los Enfermeros durante cinco años y giramos por toda Latinoamérica. Jamás tuve ningún inconveniente con Charly, más allá del mismo Charly, que es una controversia en sí. Quizás alguna vez tuvimos alguna diferencia, pero tengo el mejor de los sentimientos hacia él. Y me siento muy agradecida de haber sido parte de su música. Es un artista inteligente y sensible. Aprendí mucho de él; a cómo ser y a cómo no ser. A Charly lo veo con un sentido del humor muy perspicaz y agudo, y eso está buenísimo. El humor lo lleva a sobrevivir. Y veo que sigue haciendo cosas. Ya hizo tanto, tiene una obra tan hermosa... Más allá de cómo él se haya tratado a sí mismo, es la edad que pesa por sí misma. Lo importante es que siga sonriendo.

—Como mujer, ¿te resultó fácil salir indemne del mundo del rock con la peligrosidad que tiene?

—Siempre tuve un fusible interno que me hizo irme cuando tenía que irme y desconectar cuando tenía que hacerlo. El asunto de la autodestrucción no sólo está en el rock. Los excesos existen en el ser humano.

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