Musica Sábado, 7 de abril de 2018

Luciana Jury por primera vez en Mendoza

Una de las voces más atractivas de la canción popular argentina estará esta noche a las 21.30 en el Centro Cultural La Colombina, en Godoy Cruz, con un show íntimo imperdible

Luciana Jury es una de las voces más atractivas de la canción popular argentina. Comenzó a cantar públicamente a los 34 años y lleva cinco discos grabados, uno junto a Gabo Ferro. Es heredera de una madre cantora, un padre escritor (Zuhair Jury) y un tío cineasta: el mendocino Leonardo Favio. Fue la sensación del Festival Nacional de Folclore de Cosquín durante dos años seguidos, y su voz trasciende fronteras. Este fin de semana, tras casi una década de espera, llega a Mendoza.

"Estoy muy feliz de presentarme en la tierra de mis padres. Toda mi descendencia esta aquí, siento que soy un poco mendocina. Conozco las idiosincrasias del cuyano, las tengo metidas en mis huesos, amo Mendoza", dijo Luciana antes de debutar en la provincia con un set íntimo en el que estará interpretando material nuevo y también un repertorio con los clásicos de sus discos anteriores.

Dueña de una voz única, la Jury como suelen llamarla, no sólo es considerada una de las voces más talentosas de los últimos años sino que también es una reconocida defensora de los derechos de las mujeres. Confiada, segura de sí misma y dispuesta a hablar de todo, la heredera de Leonardo Favio dialogó con Escenario sobre su música, su tío, el machismo en la industria musical y más.

-¿Cómo definirías tu estilo?

-Después de mucho andar por el camino de la música y por mi propio ser, considero que mas allá de haberlo logrado o no, mi búsqueda es hacia un sonido propio, personal, que contiene a mi propia historia, a mi ADN, a mi construcción como ser humano, que es un resultado de lo que soy. No podría decir si tiene tal o cuál color. Creo que es un sonido que no se parece a ninguno y a la vez se parece a todos: a los seres que han pasado por mi vida personal familiar, también a los músicos que han tenido influencia en mí. Es una sonoridad propia de todo eso que yo viví.

-¿Cómo comenzaste en el camino de la música?

-Profesionalmente fue hace casi diez años. Yo era corista de una banda de rock con la que participamos en un concurso de bandas y esa fue la primera vez que me subí al escenario. La experiencia me gustó tanto, me sentí tan libre, tan cómoda que decidí poco a poco ir haciendo que mis pasos fueran más seguros hacia la música. Pero lo cierto es que música hice toda la vida. Mis padres eran músicos de puertas adentro, muy comprometidos con lo que cantaban, por eso música y canto me acompañaron desde siempre aunque podría decirse que mi compromiso total con la carrera musical me llevó un poco de tiempo.

-¿Qué es la música para vos?

-Es el aire para respirar. Es como un cuenco donde uno puede volcar esas sensaciones del espíritu que a veces no se pueden explicar con palabras. Quizás esa canción pueda semejarse a ese sentimiento, a esa angustia existencial que uno tiene y que son los lugares mas incómodos para reconocer o ver. Si hubiera negado la música, porque está en mí naturalmente, me hubiera traído muchos problemas, hubiera sido muy infeliz. Hoy la música es mi motor de vida, sin ella no sería buena persona. La música equilibra mis sentimientos, mi mirada del mundo, me hace encontrarme con el otro. La música me ha dado un sinfín de satisfacciones. Después de cada recital vivo experiencias inolvidables, irrepetibles. Lo que doy en música se me vuelve en abrazos, en palabras, en miradas profundas, en silencios que lo dicen todos.

-¿Cómo es tu relación con el feminismo?

-Soy feminista por naturaleza y hoy más que nunca. Este tiempo nos acompaña positivamente a las mujeres para abrir un camino de empoderamiento pero bien entendido, ya que el concepto de poder no siempre se comprende como debería. Mi misión como feminista es justamente el buen entendimiento de ese apoderamiento que significa ayudar al otro, curar la herida y sanar con esta energía amorosa y cargada de ternura que tenemos las mujeres. Ayudar a los hombres a entender este desencuentro que están viviendo porque no saben dónde colocarse ante una mujer que reconoce sus derechos y pide más y eso también es parte de mi lucha como feminista. Todo lo que hacemos es para que las sociedades nos respeten y nos valoren por la inmensa capacidad humana y amorosa que tenemos las mujeres y para ver si podemos curar este mundo.

-Dentro de la industria musical ¿sentís que te costó más que reconocieran tu lugar sólo por ser mujer?

-Sí y no. Sí por el lado del otro, de como me percibían. Antes era distinto ver a una mujer con una guitarra tocando y cantando segura de sí era un poco intolerante para ciertos sectores.

Por otro lado, mis padres me han sembrado una manera de ir por el mundo sintiendo que soy mujer pero que dentro mío cargo con dos energías: la energía femenina y la energía masculina. Esa energía masculina me ha ayudado a sentirme segura en cada cosa que he decidido hacer, a mantener mis convicciones, mi camino, y sobre esa seguridad es la gran lastimadura que nos ha generado la sociedad a las mujeres, el hacernos sentir que no podemos.

En mi caso sobre esa seguridad yo he hecho mi camino y el otro inevitablemente ha sentido esa seguridad, esa fuerza y esto me lo ha hecho más pasable a mi como mujer. Me ha ayudado a mostrar que detrás de una hay diferentes cuerpos, diferentes estadios del ser. He podido demostrar que uno no es solamente esa figura que se ve, esa cara, ese look sino un poco más que eso que no se puede ver pero si oler, percibir en esas mínimas decisiones que yo he tomado en mi camino con la música y que he traslado ha todo los aspectos de mi vida,

-¿Como influyó tu tío, el reconocido Leonardo Favio, en tu arte?

-Yo lo admiro profundamente, lo he querido muchísimo. Siempre fue el tío piola, joven, con mucho sentido del humor y lo he tomado como ejemplo de esos artistas que no se quedan colgados en la palmera o se quedan en el estereotipo del artista. Ha sido un luchador, un laburante, tomo el ejemplo de él por su capacidad de trabajo. En lo artístico siento que yo con mi voz abro registros de mis antepasados y por una cuestión natural casi biológica aparece la sonoridad de su voz en mi sonoridad y la comparto y la ofrendo a quienes me escuchan y encuentran una similitud en la voz. Leonardo siempre está presente en mí, tengo un cuaderno de anotaciones con una foto de él y permanentemente vuelvo a su filmografía, a sus canciones y a los miles de recuerdos que me hacen tomarlos siempre como un ejemplo de trabajo.