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viernes 12 de enero de 2018

Los Huayra: año de disco nuevo y muchos festivales

En Las Heras. El vanguardista grupo se presentará este viernes en el Festival de La Libertad, para regresar la semana que viene a La Paz y en febrero, a Rivadavia y Tunuyán.

Los Huayra se han convertido en una buena costumbre de los festivales veraniegos de Mendoza, de los cuales destacan su buena organización y la presencia de un público interesado en compartir jornadas de música y canto.

Este viernes serán uno de los números fuertes del Festival de la Libertad de Las Heras, que se realizará también este sábado a partir de las 20.30 en las puertas del Campo Histórico El Plumerillo, con entrada libre y gratuita.

El grupo salteño compuesto por Hernando Monico (bajo), Juan Fuentes (guitarra y voz), Luis Benavídez (teclado y voz), Alvaro Plaza (batería), Juan José Vasconcellos (guitarra y voz) y Sebastián Giménez (guitarra y voz) está con una agenda muy completa en estos meses estivales, que los llevará a recorrer varias provincias, entre ellas Mendoza.

Diario UNO charló con Hernando Monico acerca del show que presentarán en Mendoza y la actualidad del grupo.

–La de Las Heras no es la única presentación que van a hacer en Mendoza. ¿Es cierto?
–Exacto. Vamos a estar en Las Heras, la semana que viene vamos a La Paz y en febrero vamos a Rivadavia y a Tunuyán. Son varias semanas en que vamos a visitarlos frecuentemente.

–Se tendrían que quedar...
–(Risas) La verdad es que últimamente hemos estado yendo mucho. Afortunadamente hemos podido conocer los festivales increíbles que tienen en Mendoza, porque la verdad es que hay que destacar que son un ejemplo de organización y de estructura, espectaculares todos. Tenemos la suerte de contar dentro de la tropa de Los Huayra con un cuyano, con un mendocino, el gran amigo Luis Machado, que gracias a él hemos podido meternos un poquito más en su tierra.

–¿Cómo es el show que vamos a ver?
–Vamos a estar mostrando un show nuevo que hemos armado para el verano, que es una mezcla de todos los discos anteriores, incluyendo Gira, que fue el último disco que grabamos, porque seguramente en mayo vamos a volver a grabar, esa es la idea. Estamos pensando ya las canciones y las fechas para poder entrar al estudio, así que esto es como la última colita de Gira y de todos los discos anteriores, con versiones de canciones un poco más viejas que hace mucho que no tocábamos.

–Esta es época de festivales, así que seguramente tienen presentaciones en varias provincias...
–Sí, enero y febrero es la época fuerte de los festivales folclóricos, la temporada alta, así que estamos acostumbrados a dejar la casa, a pasarnos varios días en la ruta y en hoteles. Es la época en la que más trabajamos y por suerte este año no es una excepción. Tenemos una agenda bastante nutrida por todo el país, eso es lo que tiene esto, que es muy federal y podemos conocer todo los lugares de la Argentina. Puntualmente en enero tenemos Jesús María, festivales en Mendoza, en febrero con el carnaval hay muchos encuentros juntos: la Chaya en el Norte, La Peña de Los Tekis en Jujuy, La serenata a Cafayate un poco después, a fines de febrero, así que vamos bastante bien y muy contentos por el trabajo.

–¿Estos festivales prueban que el interés por el folclore no ha languidecido?
–La verdad que sí, nosotros por lo menos estamos viendo un crecimiento y que el folclore se está afianzando mucho, sobre todo en los chicos, en la gente joven o este tipo de música que hacemos nosotros, que por ahí tratamos de no encasillarnos solamente en lo que es el folclore, sino que intentamos llevar influencias de otras músicas. Creo que eso hace que la gente joven también se acerque y tenga otro efecto, que los festivales se llenen y haya mucho trabajo.

–¿Es un fenómeno comparable a la renovación que tuvo el tango, por ejemplo?
–Sí, pero creo que hay lugar para todos. Está lo más tradicional, que a la gente le gusta mucho y está la mezcla que hacemos nosotros. Hay de todo un poco, pero creo que esa variedad, esa cantidad y riqueza que hay dentro de la música folclórica está buena y hace que la gente se acerque un poco más y se sienta más contenida por los espacios como los festivales, que se están haciendo cada vez más grandes y tienen cada vez más difusión, por suerte.

–¿Cómo se mueven con las redes sociales?
–Sería imposible no darles un lugar. Ocupan el porcentaje mayoritario de la comunicación de cualquier grupo en este momento y hay que aggiornarse y buscarle la vuelta para poder llegar a la gente, sobre todo a los más jóvenes, dependiendo la red social que se utilice, pero la verdad que muy bien, tenemos una muy buena respuesta con esto. Tratamos de prestarle mucha atención, de leer los mensajes, escuchar a la gente que nos escribe, que también está bueno, porque es como un termómetro y uno puede cambiar cosas que el público va pidiendo o buscar alternativas nuevas. Sirve para todo, es un ida y vuelta con la gente que en otras ocasiones no se puede tener.

–¿Cómo perciben la interacción con el público joven?
–Creo que cada vez que subimos al escenario es una situación distinta y un encuentro con la gente diferente. Es un momento de entrega total de un lado y del otro y está buenísimo recibirlo así. Por ahí ver que la gente canta tus canciones, se emociona o tiene diferentes sensaciones con algo que vos hiciste desde cero, es muy loco, muy impresionante, pero a la vez te llena y te devuelve un montón de fuerza. Te dan ganas de seguir generando cosas nuevas para buscar esas reacciones. Es muy lindo vincularse así con el público y tratamos de no perder eso. Si bien hay ocasiones en que uno puede tener un día más difícil o no estar tan conectado como en algunas otras oportunidades, tratamos de concentrarnos mucho a la hora del vivo, subir y dejar todo en el escenario para que la gente perciba eso que sentimos nosotros también.

–¿Salir desde el interior del país les has deparado obstáculos adicionales?
–Ha sido un camino largo, ya llevamos 13 años juntos, pero siempre hemos tenido la pauta bien clara de quedarnos en nuestra provincia, de quedarnos en nuestra casa y hacer todo desde acá. Es un poco más difícil a veces, las distancias se hacen muy largas porque vivimos en un país enorme y muy lindo, pero grande, pero elegimos eso en su momento. Nos podríamos haber ido a vivir a Buenos Aires o a Córdoba, situarnos en un lugar más central, pero siempre le hemos dado más relevancia a estar acá y a quedarnos en nuestra casa y en este momento afortunadamente hacemos todo desde acá y podemos salir a todos lados. Se hace un poco más largo y un poco más intenso, pero es lo que nos gusta hacer y es lo que elegimos. La verdad es que es un camino largo, de mucho esfuerzo, que hacen todas las bandas del interior.

–Al decidir quedarse en su provincia, ¿a qué no querían renunciar?
–Creo que ninguno de los seis quería dejar el lugar en que vivimos, somos todos muy arraigados a nuestra casa, a nuestra Salta, a nuestra tierra. En el momento en que comenzamos estábamos todos solteros y no teníamos hijos, con más razón ahora que tenemos familia y unas raíces más profundas aquí, no dejaríamos este lugar. Creo que coincidimos en eso los seis y si bien en algún momento de la carrera surgió la posibilidad de irnos, siempre le hemos dado más importancia al hecho de hacer las cosas desde nuestra casa. Cuesta un poco más, pero nos hace felices y estamos tranquilos con eso.

–Especulando quizá, ¿no creés que el trabajo compositivo de ustedes cambiaría al cambiar el paisaje, los afectos?
–Sí, creo que eso te puede influir y cambiar un poco tu visión, tu inspiración por decirlo de alguna manera. No lo había pensado, pero creo que sí, que tiene su cuota de importancia. Si bien las canciones de Los Huayra hablan de muchas cosas distintas, creo que es fundamental el hecho de vivir donde vivimos y hacer ver toda la riqueza que tiene nuestra provincia.

–¿En tu casa se escuchaba folclore o qué tipo de música?
–En mi caso particular se escuchaba algo de folclore, pero no era la casa más folclórica de todas. Por ahí la casa de Juan o del Colo (Vasconcellos) son casas donde se escuchaba mucho folclore, donde mamaron eso desde muy chiquitos. Mis padres escuchaban un poco de todo y fui absorbiendo eso. Pero creo que también esa mixtura de lo que cada uno trae de la casa –que se da en los seis–, hace que el producto de Los Huayra, su riqueza, sea distinta, que tenga otros matices, otros colores, que justamente sea producto de esa mezcla.

–¿Cómo son ustedes de gira, en el camino?
–Depende del día. Hay veces que somos un poco más callados y cada uno está en su mundo, por ahí leyendo o escuchando música. Hay días que estamos más reunidos, tomando mate, charlando, viendo una película. Tenemos la suerte de poder viajar en el micro que tenemos, que es como nuestra casa

–Es como el "Huayramóvil"...
–(Risas). Exactamente. Eso es parte de nosotros, nos sentimos como familia allí. Tenemos el lugar suficiente para que si uno está más introspectivo, se va a leer o a dormir y si uno tiene ganas de estar con los demás, charlar y pasar un rato juntos, está ese ambiente. Es casi un matrimonio de a seis, nos conocemos mucho. Al ser una relación de muchos años ya sabemos cuando el otro está de mal humor o bien o más triste o contento y aprendemos a respetar y tener esos momentos para todos.

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