Miércoles, 18 de enero de 2017

La muerte no impide que vuelvan a escena

Tras las apariciones holográficas de Michael Jackson y Freddie Mercury luego de morir, la tecnología logró que intérpretes franceses "volvieran a la vida" para cantar.

Antiguas estrellas de la música francesa regresaron al escenario en París bajo forma de hologramas, una experiencia espectacular desde el punto de vista técnico, pero también frustrante para los fans.

Claude François (fallecido en 1978), Dalila (fallecida en 1987), Mike Brant (fallecido en 1975) y Sacha Distel (fallecido en 2004) "actuaron" juntos en el Palacio de Congresos, en el estreno de este espectáculo inédito bautizado Hit Parade.

Tras una programada espera, el holograma de Claude François salió al escenario, junto con sus bailarinas conocidas como las Clodettes. Entonó Cette année-là, una legendaria canción francesa, imprescindible en todo final de fiesta.

"Cuando lo vi, me emocioné, pero quería que se acercara. Me sentí frustrada", afirma Veronique Tudela, de 51 años.

"Es una tecnología ingrata, porque querríamos más", resume Thierry, su esposo.

El vestuario y las coreografías estaban sumamente cuidados.

Durante hora y media, los ídolos de los 1970 interpretaron una docena de éxitos de la canción francesa como Gigi lamoroso (Dalida), Qui saura (Mike Brant) o Toute la pluie tombe sur moi (Sacha Distel).

Pero poco a poco, el público fue asumiendo los límites de este nuevo tipo de espectáculo.

Los hologramas estaban en la parte posterior del escenario y el público deseaba una mayor interacción, una experiencia que superara el hecho de escuchar un álbum o ver una película biográfica.

Seis millones de euros
El estudio francés de efectos visuales Mac Guff, detrás de las películas de animación Gru, mi villano favorito y Los Minions, hizo revivir a los cuatro ídolos franceses, que juntos vendieron 250 millones de álbumes.

Mac Guff utilizó la tecnología de la "motion capture" (captura del movimiento) para recrear los rostros en tres dimensiones y para el cuerpo recurrió a personas de carne y hueso con las mismas medidas de los artistas desaparecidos. También empleó cámaras de muy alta definición, con una calidad doce veces superior a la de una película.

El costo total fue de casi seis millones de euros, además de un trabajo titánico de varios años.

Hasta ahora, los espectáculos con hologramas se habían limitado sobre todo a breves secuencias, como una sola canción, como fue el caso en 2014 del fallecido Michael Jackson, durante los Billboard Music Awards.

Las únicas otras referencias conocida es la actuación hace cinco años del rapero estadounidense Tupac, fallecido en 1996, durante el festival de Coachella, en California, y la de Freddie Mercury, en el concierto de la banda que tuvo lugar en el Dominion Theatre de Londres, en 2012.

"Está muy bien hecho, uno no distingue entre lo verdadero y lo falso", aseguró en el Palacio de Congresos Katia Cygankiewicz, de 35 años, mientras asistía a un número en el que los hologramas se mezclaron con bailarines de carne y hueso. Pero, "no sabemos si estamos en un concierto o en el cine", afirmó.

Gran admiradora de Dalida, Celine Papin, de 41 años, se hizo menos preguntas y aseguró disfrutar del concierto.

"Nunca hemos visto a estos artistas (sobre el escenario), tengo la sensación de remontar en el tiempo", aseguró.

Después de París, el espectáculo Hit Parade iniciará en abril una gira por el resto de Francia, Suiza y Bélgica.

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