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domingo 06 de mayo de 2018

El Pato Fontanet, libre pero con una pesada "mochila"

El miércoles a la tarde lloviznaba en Ezeiza. Ese lugar esencialmente verde, donde algunos van para irse, otros para volver a sus caserones lujosos, algunos pocos para entrenarse con la selección nacional de futbol y otros, muchos más, para consumirse en la cárcel, lucía el miércoles más verde que nunca. Y gris.

El miércoles, a las 17.30, Patricio Rogelio Santos Fontanet salió del penal. Era el último de los condenados que cumplía su pena en prisión por la tragedia de Cromañón, aquella de la tremenda noche del 30 de 2004, cuando murieron 194 personas y otras 1.432 resultaron heridas, la gran mayoría jóvenes.

Era el único integrante de Callejeros que seguía en prisión condenado en esta causa. Antes habían recuperado la libertad Cristian Torrejón, Juan Carbone, Elio Delgado y Maximiliano Djerfy. El baterista Eduardo Vázquez seguirá en la cárcel, pero no por este expediente sino por el asesinato de su pareja, Wanda Taddei, a quien le produjo quemaduras mortales.

Emir Omar Chabán, el dueño de República Cromañón, que fue condenado a 10 años y 9 meses de prisión, murió el 17 de noviembre de 2014 afectado por la enfermedad de Hodgkin. Había estado internado desde el 12 de junio del año anterior en el Hospital General de Agudos Donación Francisco Santojanni, con custodia policial.

Fueron en total 14 los condenados, pero sólo la banda y Chabán recibieron penas de cumplimiento efectivo.

Fontanet salió de la cárcel y volvió al barrio donde nació hace 38 años, a Villa Celina. Y sólo 24 horas después su amigo y representante José Palazzo anunció que el Pato y su nueva banda Don Osvaldo realizarán una serie de cinco recitales a mediados de junio. "Hay show", dijo Palazzo, y dejó que Fontanet siga siendo el centro de odios y amores.

Un flyer invitando a los conciertos, que inmediatamente se viralizó en las redes, dice: "Debimos crecer en un mar de oscuras adversidades que traga realidades. Nadamos con valentía contra corrientes perversas que intentaron e intentan sin descanso adoctrinar razones. Seguiremos adelante con la convicción de liberar a la verdad de los tentáculos siniestros del poder. Nos vemos". Y la promoción, entre mítica y morbosa, ya está expandida pese a que aún no hay confirmación del lugar, que se especula puede ser en la provincia de Córdoba, en la Plaza de la Música, donde Fontanet tocó las últimas veces.

Los familiares y sobrevivientes, con la adhesión de grupos afines, emitieron a las pocas horas un comunicado crítico, pero equilibrado. Allí expresaron, textualmente: "Ante la excarcelación de Patricio Fontanet, líder de Callejeros, familiares, sobrevivientes y amigxs de las 194 víctimas fatales de la MASACRE de Cromañón aceptamos que salga en libertad condicional una vez cumplidos los dos tercios de la condena, tal como lo establecen los procedimientos judiciales. Sin embargo, sería justo que todxs lxs presxs de este país (en su abrumadora mayoría pobres, es decir, pertenecientes a sectores vulnerados de nuestra sociedad) tengan las comodidades y la capacidad de expresión, a través de los medios y de algunos organismos de derechos humanos, que ha tenido el señor Fontanet. Sus condiciones de detención no fueron las mismas que las de aquellxs que no tienen la ventaja de estar cercanxs al poder: contó con atención por parte de costosxs abogadxs y permaneció en celdas más cómodas que las de lxs presxs comunes. ¡Que las garantías sean para todxs! Sería deseable que Fontanet se llame a la reflexión. Sería deseable que no pensara en cantar invocando a nuestros seres queridos. Sería deseable que el conjunto del rock pudiera participar de una reflexión más colectiva acerca de en qué condiciones se realizan los recitales, y cómo se puede (y debe) cuidar más y mejor al público. Sería deseable que Fontanet lidere un proceso de denuncia contra los empresarios y músicos que priorizan la ganancia económica y el poder (asociado con el reconocimiento social) por sobre el cuidado de su público y el derecho a la diversión y a la vida. Sería deseable que genere un encuentro de músicos y se organicen para hacer cosas que eviten semejantes masacres. Y sería bueno también que alguna vez pida perdón por haberles echado la culpa de la masacre a las víctimas".

Claro es que la inmediata decisión de Fontanet de tocar apenas recuperada la libertad es algo que ya venía desde bastante antes.

"Pato me pedía: organizá para que vuelta a tocar apenas salga de acá, siempre me decía lo mismo", dijo su representante, quien confesó que el anuncio se iba a realizar un poco más adelante, pero aparecieron en las redes promociones falsas que anunciaban recitales en Salta y Tucumán y se decidió adelantar la noticia.

Don Osvaldo ya había retomado los ensayos hacía siete meses, sabiendo que la libertad de Fontanet se acercaba y que el regreso a los escenarios se produciría casi de inmediato.
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Aquel fatídico 30 de diciembre de 2004
A las 22.50 del 30 de diciembre de 2004 se desató una de las peores tragedias de la historia. Mientras Callejeros interpretaba el tema Distinto en el salón repleto de República Cromañón, una bengala tirada por alguien del público impactó en una media sombra, que a su vez estaba apoyada sobre guata recubierta por planchas de poliuretano.

Se comenzó a evacuar el lugar, pero una de las salidas se encontraba cerrada con un candado. Esto generó pánico, mientras los gases tóxicos comenzaron a asfixiar rápidamente a muchas personas.
Casi todos los decesos se produjeron por la inhalación de diferentes gases (principalmente monóxido de carbono y ácido cianhídrico), excepto uno, producido por una compresión torácico abdominal.

Muchos de los que lograron salir del lugar volvieron a ingresar para rescatar a las personas que todavía se encontraban en el interior del edificio. Pese a sus esfuerzos, en el incendio y en los días siguientes murieron 194 personas y al menos 1.432 resultaron heridas.

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De los sobrevivientes, según un relevamiento realizado en el año 2008, un 31% aún continuaba bajo tratamiento psicológico y en la actualidad, alrededor del 30% de los sobrevivientes del incendio sigue bajo tratamiento ya sea médico, psiquiátrico o psicológico.

Uno de cada cuatro de los pacientes bajo tratamiento estuvo medicado fundamentalmente con antidepresivos y antirrecurrenciales (estabilizadores de los estados anímicos).

De acuerdo con cifras oficiales de 2009, en los hospitales públicos de la Ciudad de Buenos Aires había 565 sobrevivientes bajo tratamiento estable. Según un estudio practicado en 800 sobrevivientes y familiares de las víctimas, presentado por especialistas del hospital Alvear en el IV Congreso Mundial de Estrés Postraumático, la mayoría de los sobrevivientes del incendio sufrió de graves cuadros de estrés postraumático con síntomas que van desde taquicardias, náuseas, vómitos y sensación de mareo hasta trastornos del sueño.

Entre 2005 y 20015 se produjeron 17 suicidios por parte de sobrevivientes, en su mayoría jóvenes de entre 21 y 24 años.
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