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viernes 01 de diciembre de 2017

Daniel Talquenca, la guitarra de Mendoza

El cantautor mendocino fue galardonado con el Premio Escenario a la Trayectoria.

El músico y compositor Daniel Talquenca fue ovacionado de pie por todos los asistentes en el teatro Independencia, al recibir el Premio Escenario por sus 54 años de trayectoria musical. En esta entrevista con Diario UNO habló del camino recorrido y de lo que significa para él ser reconocido en Mendoza.

Del brazo de su hija Malena subió al escenario para recibir el galardón, que lo sorprendió gratamente luego de pasar momentos muy difíciles. Su fuerza y su perseverancia lo hicieron volver al ruedo luego de contraer un virus que recorrió su cuerpo hasta su médula. Tras 9 meses de intensa lucha Daniel ha vuelto al ruedo, gracias al amor de su familia y amigos, la música que lleva en la sangre y su entereza.

Talquenca es uno de los referentes de nuestra música cuyana, y el premio fue otorgado por ese motivo, pero él no se lo esperaba. "Nunca me espero nada, menos en estos casos. Cuando me lo dieron recordé hace muchos años cuando fui yo mismo jurado. Una vez junto con Gustavo Meli charlamos que este galardón no debía morir nunca. Y hoy me lo otorgan a mí. Es por cierto un gran honor".

–¿Este premio te hace recordar tus comienzos?
–Sí, totalmente, porque mis inicios con la música fueron en la década de los '60, cuando participé en el popular concurso emitido por Canal 7 Guitarreada Crush. Este programa se hacía todos los sábados por la noche y allí coseché muchos amigos. Gracias a que gané, obtuve el reconocimiento del público local y fue maravilloso.

–Me contabas que te llamaron desde Chile...
–Sí, la Biblioteca Nacional de Chile quiere todo lo que hicimos en estos 54 años como material de consulta. Lo que me da mucho orgullo.

–¿Pasaste muchos momentos difíciles con la música?
–Como nos pasó a muchos cantores populares, lo peor lo vivimos durante la dictadura militar que hubo en nuestro país entre 1976 y 1983. Tuve problemas con una obra de Tejada Gómez. Toda persona que la cantara al pueblo estaba marcada, a tal punto que me dejaron cesante en todos mis trabajos y me dejaron en la calle con mis dos hijos chicos, Daniel y Marcelo.

–¿Cómo se consolidó la relación de amistad con Tejada Gómez?
–En 1966, tres años después de que se redactara el Manifiesto del Nuevo Cancionero, compusimos la primera canción juntos: Chacarera de ida y vuelta. Así se consolidó una relación que se mantuvo de por vida.

Luego Daniel integró el grupo Guitarras del Mundo con Juan Falú, Juanjo Domínguez y Luis Salinas, y formó parte del proyecto Guitarras de América con el cual llevó su música por Ecuador, Colombia, Brasil, Venezuela, Perú, Chile entre otros. Aún integra este selecto grupo de guitarrista de América.

–Con tu trayectoria, ¿qué consejo les darías a los músicos más jóvenes?
–Siempre toqué música relacionada a Mendoza y Cuyo, y esto no se tiene que olvidar nunca. Todo pueblo que no riega su raíz puede perder su identidad. Por eso les digo a los jóvenes que siempre lleven nuestra música donde vayan, que no olviden sus raíces. Yo en mi mochila llevo todos los estilos de música, pero si tengo que dejar algo donde voy, procuro que eso sea la música de mi tierra.

–¿Alguno de tus hijos está vinculado con el arte?
–Mis hijos Daniel y Marcelo viven en España. De ellos, Daniel es músico. Mi otra hija, Malena, que siempre me acompaña, es actriz y profesora de teatro.

–¿Luego del momento complicado de salud que pasaste, volviste a tocar la guitarra?
–Sí, y esto me emociona porque pase casi un año sin poder hacerlo. Pero ya tengo la guitarra conmigo y ella me tiene a mí. Tocar es mi vida y creo que eso me motiva. Ya estuve tocando en Chile y así espero seguir haciéndolo mucho tiempo.

–¿Qué te queda por hacer?
–Siempre la última canción. Siempre una canción más. Lo demás viene por añadidura. Siempre estoy pensando que viene algo nuevo, una nueva canción, una futura composición. Esto es lo que me motiva siempre a seguir haciendo lo que amo.

Hoy, luego del Premio Escenario, nos queda brindar en honor por el querido Daniel Talquenca, valorando su trabajo musical, sus méritos sin fin, su humanidad total sobre un escenario y lo que a su paso deja día a día. Levantemos una copa por tanta vida y ganas de guitarrear. ¡Salud, Daniel!

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