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sábado 16 de junio de 2018

Attaque 77, una banda histórica

El grupo ahora está liderado por el músico Mariano Martínez y volverá a editar un disco tras nueve años de ausencia con nuevos materiales.

A 30 años de su creación, Attaque 77, una de las bandas pioneras del punk rock argentino junto a Violadores, Mal momento, Flema o 2 Minutos, celebra sus hits que nunca pasaron de moda.

Hacelo por mí, Arrancacorazones o Hay una bomba en el colegio, son algunos de los clásicos han convertiod a esta banda en una de las más importantes en la historia del rock argentino.

Mariano Martinez, líder del grupo, en una charla con Escenario sobre los secretos de la vigencia del grupo, adelantó que en julio saldrá su nuevo disco tras nueve años (el último fue Estallar, editado en 2009).

—El festejo de los 30 años empezó con un ciclo de shows el año pasado. Lo más fácil era hacer un recital grande con una lista que abarque todos los clásicos, pero nos pusimos con todo a trabajar en conciertos que recorrieran disco por disco, con las canciones menos tocadas. Por ejemplo, uno de los shows fue con un repertorio basado solo en Armageddon y Estallar, o sea, no eran los discos más populares. Incluso tocamos temas que jamás habíamos tocado en vivo. Y dentro del público hay algunos fans que son estudiosos y agradecen que toquemos esas canciones. Para nosotros también está bueno porque tocamos temas a veces olvidados. Hicimos más de 14 recitales antes del Obras, en el que tocamos más de 30 canciones. Así que tenemos un montón de material para hacer el show de Rosario.

—En un repaso por toda la historia del grupo no pueden faltar los hits como Hay una bomba en el colegio, Hacelo por mí o Arrancacorazones...
—El repertorio recorre la historia en profundidad. Los temas hiteros de la radio van a estar. Son muchos temas, ¡tenemos más de cinco horas de canciones!

—¿Cuál es el público actual de Attaque 77?
—Se sumaron muchos fans. Justamente estos días estoy escuchando el disco nuevo que va a salir en julio. Y me preguntaba: ¿cuál es nuestro público? En 2016 sacamos cuatro temas de adelanto en un demo que se llamó Triángulo de fuerza, así que el nuevo álbum va a tener esas canciones y ocho más. Con respecto al público, creo qué hay de todo: se sumaron adolescentes que quieran punk y pogo, y por ahí se chocan escuchando los últimos discos porque si bien, tenemos un origen en el punk rock, hemos incorporado otras influencias. Cuando uno es adolescente quiere punk rock directo y cuadrado. Por eso este disco nuevo les puede generar algún conflicto. No tenemos 16 años como cuando empezamos, entonces en el sentido del género, se puede dar un choque generacional. Después, la gente más grande a veces deja de escuchar Attaque porque piensa que ya no corresponde a su edad. Entonces se pierden de escuchar cosas que podrían sorprenderlos. Lo más importante es no tener prejuicios y estar inquieto por escuchar lo nuevo. Yo escucho todo lo que va saliendo y me sorprendo. Yo soy muy "beatlero", y pienso que no quiero escuchar lo nuevo de Paul McCartney porque ya sé lo que hace. Y de repente escucho lo nuevo, y me doy cuenta que es completamente distinto, y me sorprendo para bien. A nosotros no nos gustó quedarnos en una fórmula, quisimos evolucionar.

—Attaque nació contemporáneamente con bandas como Flema, 2 Minutos, Mal Momento, El otro yo... ¿El punk sigue vivo o ya pasó de moda?
—El punk siempre está, pero es un poco para chicos. El punk llega en la adolescencia cuando te querés llevar todo por delante. No podemos tener 45 años y seguir haciendo punk. Ya está. Con el punk rock parece que te encierras en el género. Yo nunca me sentí cómodo con eso porque el punk no es mi única ambición musical, por eso siempre me interesó que la banda vaya por más para transformarse en una banda de rock, sin poner una etiqueta. Los chicos que llegan a nuestra música se chocan porque actualmente hacemos cosas más provocativas que el propio punk. A veces los fans de siempre vienen a los shows con sus hijos y comparten la música, y eso está buenísimo.

-¿Te fue fácil tomar la decisión de seguir el camino del punk rock?
—No fue nada fácil. Mi mamá se horrorizaba. Mis viejos me veían con los pantalones rotos y los pelos parados y lloraban. Eso ahora cambió totalmente. Tengo un hijo de 23 años y compartimos mucha música. Mi generación quebró esa brecha y hoy, padres e hijos pueden compartir la música. A los dos nos encanta el blues, así que tocamos y escuchamos juntos.

-¿Cuál es la clave para mantenerse sano en el mundillo rockero?
—La clave es la vida que uno lleva. Tenía un compañero en la secundaria que era igual a Luis Miguel cuando era chico y tenía flequillo. Por supuesto que en el colegio todas las minas estaban enamoradas de este Luis Miguel de Valentín Alsina. A mí, las chicas me huían porque estaba Luis Miguel al lado mío. No tenía éxito. Pero muchos años después, me lo encontré por la calle y no lo reconocí. Ya no era Luis Miguel. La suerte que tuve fue haber tenido una vocación, el saber qué querés hacer es un regalo muy grande de la vida. Y eso lo desarrollé contra todos los obstáculos. Porque en mi casa no querían que yo fuera músico. Tuve que sobreponerme a eso y abrirme camino. Eso se ve reflejado. Te mantiene joven. Seguramente me vería muy distinto si hubiese trabajado de otra cosa. Nunca tuve un plan b, siempre supe que quería ser músico.

-Pero la vida del rock no es nada fácil...
—Hay que saber vivir cada etapa. Cuando tenía 17 o 25 tenía una vida muy distinta. No podés jugar a que tenés 20 años cuando ya cumpliste los 45. Por eso pensé "o me voy en decadencia o dejo las drogas y la bebida y trato de tocar mejor". Cuando llega el momento tenés que elegir: "Me voy al descenso o a la plenitud".

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