35 años atrás Charly bombardeaba Buenos Aires
Lo mejor de aquella música en el 98.1 de Fm Ayer y aquí en Diario Uno

Horas atrás se cumplieron 35 años del primer show del rock argentino en un estadio de fútbol, un concierto histórico protagonizado por Charly Garcia el 26 de diciembre de 1982. Aquella noche el bigote bicolor, presentaba a lo grande, fiel a su estilo, su carrera solista, con un listado de 22 temas Charly mostró en sociedad "Yendo de la cama al living" y aquel concierto épico abría con ese himno de los 80.

Charly Ferro 1

En 1982, Serú Girán empezaba a ser historia y para Charly, había llegado el momento de lanzar su carrera en solitario. Esa que aunque cueste creerlo, superó a bandas emblemáticas y esenciales de nuestro rock como Sui Generis e incluso Serú Girán, aquellas en las que Garcia fue protagonista excluyente, pero Charly cambiaría todo, en aquel final de la dictadura, en el medio de una efervescencia creciente, y un dolor muy grande por la reciente en ese instante Guerra de Malvinas, en aquel 1982, Charly grababa Yendo de la Cama al Living. Todo empezó cuando Raúl de la Torre le encargó la banda de sonido de su película Pubis Angelical, así Charly concibió un disco homónimo con 15 canciones grabadas junto a Ernesto Zoca entre mayo y junio de 1982 en Hollywood Paradise Studios, de Estados Unidos. Y en simultáneo con Pubis Angelical Garcia empezó a construir su disco debut, un trabajo en el que se haría cargo de la mayoría de los instrumentos, que sólo tuvo a Willy Iturri en batería y percusión, pero que si contó con ilustres invitados como Spinetta, Pedro Aznar, Nito Mestre o León Gieco entre otros.

charly ferro.jpg

El Charly modelo 82, el Yendo de la Cama al living, quiso atrapar ese salto que daba el mundo a la modernidad, dejando un tanto de lado el discurso más progre de los setenta, y en las notas de aquel tiempo cuando promocionaba el show que daría en Ferro el 26 de diciembre de 1982, Charly decía que este disco no podía tildarlo como el mejor, porque como lo había hecho casi todo él, hubiera pecado de egocéntrico, pero aclaraba que estaba el nivel de Peperina de Serú, de Pequeñas anécdotas de las Instituciones de Sui Generis, o de Películas de La Máquina de hacer Pájaros. Charly creía que era lo mejor que podía dar en ese momento de su vida, y aclaraba que había puesto muchas cosas personales en Yendo de la cama al living, creía que era un gran disco en esa época determinada, con un sónido determinado por aquel momento, y una temática inmersa en ese instante, no sólo nacional , sino mundial. Como instrumentista, compositor y ser humano, pensaba que había entregado lo mejor y quería exponerlo a lo grande, por eso pensó en el primer show del rock argentino en un estadio de fútbol, así llegaba el 26 de diciembre de 1982, al estadio de Ferro Carril Oeste, en Caballito, su barrio natal. En ese contexto interpretó una seguidilla de temas letales, sobre todo de aquella reciente obra en la que había tenido invitados ilustres como Nito Mestre que se sumó aquella noche como en el disco para Superhéroes, y también León Gieco, que fue nombrado en el disco como Ricardo Gómez por temas de exclusividades discográficas.

charlydos.jpg

En 1982, en Ferro, Charly bombardeó Buenos Aires, y ofreció un show épico con otros invitados ilustres como Pedro Aznar, o Mercedes Sosa, así, ante 25 mil personas, sonaron como teloneros dos grupos producidos por Charly como Sueter y Los Abuelos de La Nada, a los que no les fue muy bien , y como cierre y con tres de los músicos de los Abuelos, Andrés Calamaro ( teclados), Cachorro López ( bajo) y Gustavo Bazterrica (guitarra), más Willy Iturri en la batería , así con ese grupo estelar, un 26 de diciembre , 35 años atrás, Charly García brindó uno de los recitales más recordados del rock nacional, al que ingresó en un Cadillac Rosa ante una imponente escenografía creada por Renata Schussheim. En aquel inolvidable show de Charly en Ferro el 26 de diciembre de 1982, "Luis Alberto (Spinetta) que estaba entre la gente, iba a subir al escenario, pero no pudo llegar entre tantos autógrafos", esto contó el propio García unos días después del show. "Lo habíamos hablado antes", agregó luego Charly, y según Marcelo Fernández Bitar cronista de Clarín que estuvo aquella noche, muchos adolescentes como él que en ese momento tenía 18, se sentían en un por primera vez en un clima de libertad digno de Woodstock, con la cancha llena de fans de Charly dispuestos a cantar los temas de Yendo de la cama al living a viva voz en una calurosa noche de verano.

cahrly ferro 2.jpg

Por entonces no era nada habitual ir a recitales en canchas de fútbol, y Charly, provocador como siempre, aparecía en el ticket de entrada con una foto dentro de un televisor y junto a una marca tipo Fiorucci, hecho que escandalizó al tan prejuicioso mundo rockero de la época, y que provocó su posterior letra en Dos cero uno: "Él se cansó de hacer canciones de protesta y se vendió a Fiorucci"... Semejante show no podía ser un recital más, y los temas se fueron sucediendo sin dar respiro a la capacidad de asombro, pero lo verdaderamente espectacular llegó al final, cuando los efectos especiales de Trentuno bombardearon con fuegos artificiales –literalmente- a la escenografía de fondo realizada por Renata Schussheim, que parecía reproducir edificios de Buenos Aires. Había cables que atravesaban la cancha desde el fondo y pasaban por encima de nuestras cabezas, recuerda Bitar, y ahí se deslizaban los "disparos" luminosos, que según su interpretación, de algún modo exorcizaban los años de terror azul y la absurda guerra donde murieron jóvenes de su misma edad, 18 años. Charly García, una vez más, consiguió con sus canciones y hasta un detalle visual, sintonizar a la perfección con el inconciente colectivo y regaló dos horas de felicidad pura, para bailar y cantar sobre los escombros de un país triste que quería recuperar la alegría.

fmayerguitarra

Fuente: Clarin.