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miércoles 13 de junio de 2018

Trump y Kim abrieron una nueva era, pero dejaron dudas

Ambos líderes celebraron una cumbre histórica que desembocó en un acuerdo con promesas de desnuclearización.

Tras casi siete décadas de tensa enemistad, Estados Unidos y Corea del Norte abrieron un nuevo capitulo en sus relaciones con una cumbre en la que sus líderes acordaron que Pyongyang abandonará su programa nuclear mientras Washington le garantiza su supervivencia, aunque deja muchas preguntas sin respuesta.

El presidente estadounidense, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, protagonizaron en Singapur, ante la atenta mirada del mundo, la primera cumbre de la historia de los dos países y consiguieron dejar atrás las tensiones del pasado para sellar un acuerdo de mínimos de apenas cuatro puntos.

La fórmula de la declaración conjunta es bastante vaga en cuanto a calendario y se remite a negociaciones ulteriores, que comenzarán a partir de la próxima semana y estarán dirigidas por el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo.

El documento tampoco precisa que la desnuclearización vaya a ser "verificable e irreversible" como reclamaba Estados Unidos, lo que podría interpretarse como un paso atrás de Trump.

"Kim Jong-un reiteró su compromiso firme e inquebrantable en favor de una desnuclearización completa de la península coreana", afirma el documento.

Los dos mandatarios, que se reunieron durante más de cuatro horas en el hotel Capella de la isla de Sentosa tras meses de tortuosas negociaciones que hacían temer por el resultado de la cita, finalmente fueron capaces de firmar una declaración en la que se comprometieron a desarrollar nuevas relaciones para "la promoción de la paz, la prosperidad y la seguridad".

Garantías a Kim
"El presidente Trump se compromete a ofrecer garantías de seguridad a la República Popular Democrática de Corea (nombre oficial de Corea del Norte), y el presidente Kim Jong-un reafirmó su firme e inquebrantable compromiso para la desnuclearización de la península de Corea", reza la declaración conjunta.

El acuerdo, que acaba de momento con el último legado de la Guerra Fría, establece que las negociaciones entre los dos países van a continuar, pero no aporta ni detalles ni un calendario para la buscada desnuclearización de Pyongyang.

Lo que parece indiscutible es que el líder norcoreano ha conseguido que Trump, que lo calificara de "hombre listo" y "con gran personalidad", legitime su régimen y le garantice su permanencia a cambio de un impreciso compromiso sobre sus armas nucleares.

Como concesión a Washington, el acuerdo recoge el compromiso de Pyongyang de recuperar los restos unos 6.000 prisioneros de guerra o desaparecidos en combate en la guerra de Corea (1950-1953).

Durante una rueda de prensa celebrada tras la cumbre, que ha atraído a Singapur a unos 2.500 periodistas de todo el mundo, Trump defendió el resultado y dijo que no ha cedido "en nada" y que lo importante es entender que "el proceso va a empezar ahora". En este sentido, que reconoció que lograr la desnuclearización "científicamente llevará mucho tiempo", insistió en que las sanciones económicas a Corea del Norte continuarán mientras el régimen no se deshaga de su arsenal atómico de manera efectiva.

En cuanto a las garantías sobre la seguridad ofrecidas a Kim, el presidente de EE.UU. sorprendió al anunciar que suspenderá las maniobras militares en la península de Corea que realiza regularmente con Seúl.

El anunció de la suspensión de los ejercicios pilló por sorpresa al Gobierno de Seúl, gran impulsor de esta etapa de deshielo.

Trump se declaró además dispuesto a invitar a Kim a la Casa Blanca y no descartó a viajar "llegado el momento" a Pyongyang.

Una sorpresa para el Pentágono
Donald Trump tomó por sorpresa al Pentágono tras su cumbre con Kim Jon-un, al anunciar ayer que pondrá término a las maniobras conjuntas entre Estados Unidos y Corea del Sur, a las que calificó de demasiado provocativas y caras.

"Vamos a parar las maniobras militares, lo que nos ahorrará mucho dinero, salvo que comprobemos que las futuras negociaciones no transcurran como deberían", dijo el presidente estadounidense durante una conferencia de prensa en Singapur luego de su histórico encuentro con el líder norcoreano.

Trump no dijo cuándo se concretará el cese de las maniobras y esa promesa, que modificaría por completo la postura militar estadounidense en la región, no figura en la declaración común firmada por lo dos dirigentes.

Los mandos militares estadounidenses se vieron visiblemente sorprendidos por el anuncio. El comando de las fuerzas estadounidenses en Corea del Sur (USFK) "no recibió instrucción alguna sobre la implementación o el cese de las maniobras, incluido el ejercicio Ulchi Freedom Guardian" , previsto para el fin del verano boreal, dijo un portavoz.

"Mantendremos nuestra postura militar mientras no recibamos nuevas instrucciones del departamento de Defensa y/o del Comando Indo-Pacífico (IndoPacom)", precisó.

Unos 17.500 militares estadounidenses participaron el año pasado en las maniobras conjuntas Ulchi Freedom Guardian, que tienen lugar anualmente, a fines de agosto, principios de setiembre.

Estas maniobras, destinadas a reforzar la preparación ante una eventual invasión norcoreana, involucran a soldados de todas las armas llegados, además de Estados Unidos y Corea del Sur, de países aliados como Australia, Canadá, Gran Bretaña, Francia o Nueva Zelanda.

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