mundo - Israel Israel
viernes 08 de diciembre de 2017

Trump puso en apuros a sus aliados árabes y desató una ola de violencia

Egipto, Arabia Saudí y Jordania, aliados clave de Estados Unidos en la región y con vínculos geopolíticos o de dependencia financiera con este país, se encuentran en una posición delicada.

Además de la ola de violencia que desató el presidente de Estados Unidos Donald Trump, con su declaración de Jerusalén como capital de Israel, también puso en aprietos a los aliados árabes de Estados Unidos.

Es que estos se debaten entre su poderoso socio y una opinión pública hostil a Israel después de que Trump reconociera a Jerusalén como capital de ese país.

Egipto, Arabia Saudí y Jordania, aliados clave de Estados Unidos en la región y con vínculos geopolíticos o de dependencia financiera con este país, se encuentran en una posición delicada.

Aparte de las condenas, reprobaciones o advertencias es poco probable, según los expertos, que estos países modifiquen su alianza con los estadounidenses.

"La decisión (de Trump) es un incordio para los regímenes aliados a Washington, sobre todo porque es poco probable que vayan más lejos en su rechazo a la posición estadounidense", declaró Oraib Al Rantawi, director del centro Al Quds para estudios políticos en Amman.

La iniciativa asesta un duro golpe, sobre todo a Jordania, guardián de los lugares santos de Jerusalén desde hace casi un siglo y que firmó un acuerdo de paz con Israel en 1994.

Con el apoyo a "las políticas de judaización, de colonización", Washington toca "lo que se puede calificar de legitimidad religiosa del régimen jordano" sobre Jerusalén, explica Al Rantawi.

Jordania tachó la decisión estadounidense de "violación del derecho internacional".

Arabia Saudita, guardiana de los lugares santos de La Meca y Medina, tampoco puedo permanecer indiferente ante Jerusalén, tercer lugar santo del islam.

Según Giorgio Cafiero, director general de Gulf State Analytics, Riad es favorable a un acercamiento a Israel para hacer frente común contra la influencia regional de Irán, pero no a cualquier precio. Los saudíes quieren evitar todo lo que "fortalezca el discurso del régimen iraní de que Teherán, y no Riad, es la capital de Oriente Medio más comprometida" en la defensa de los palestinos, estima Cafiero. Riad condenó la decisión de Trump, que calificó de "injustificada e irresponsable".

El presidente egipcio Abdel Fattah Al Sissi, que dirige el país con mano dura, rechaza cualquier factor de inestabilidad, pero depende de la ayuda militar estadounidense, de hasta U$S1.300 millones anuales.

Los observadores temen que esta pasividad de los regímenes árabes beneficie a las fuerzas opositoras internas, sobre todo a los islamistas que suelen invocar la causa palestina en sus críticas a estos gobiernos.
Fuente:

Más Leídas