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martes 30 de enero de 2018

Temer estimó que Lula da Silva no es un "cadáver político"

Para el presidente de Brasil la posible inhabilitación del ex mandatario para las elecciones provocaría una fuerte tensión.

El presidente de Brasil, Michel Temer, dijo que no cree que el ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, condenado en segunda instancia por corrupción, esté "muerto políticamente" y consideró que su posible inhabilitación para las elecciones generales de octubre puede añadir "tensión" al país.

El gobernante aseguró en una entrevista con radio Bandeirantes en San Pablo que, desde el punto de vista político, apreciaría que el líder del Partido de los Trabajadores (PT) "pudiera disputar" los comicios presidenciales y "fuera vencido en el voto porque eso pacificaría el país".

"En los últimos tiempos Brasil vive una tensión permanente y esto no es bueno para el país. Personalmente, sólo en el plano político, creo que si (Lula) pudiera participar en las elecciones y eventualmente ser votado sería más tranquilo para el país", aseguró Temer.

Lula fue condenado el pasado miércoles por un tribunal de segunda instancia que ratificó y aumentó de nueve a doce años la pena de cárcel por corrupción pasiva y lavado de dinero en un proceso relacionado con la trama destapada en la petrolera estatal Petrobras.

El fallo deja al antiguo dirigente sindical cerca de su inhabilitación política, pues la legislación brasileña prohíbe expresamente que condenados en segunda instancia se postulen para cargos electivos, si bien la última palabra sobre su candidatura dependerá de la Justicia Electoral.

No obstante, el PT lanzó su precandidatura para las elecciones sólo un día después de la ratificación de la condena y Lula lidera con una amplia ventaja todos los sondeos de opinión divulgados hasta el momento.

"Evidentemente esta fórmula de su no participación tensiona el país, y lo que tenemos que hacer en Brasil es relajar las relaciones", subrayó Temer.

También la presidenta del PT, la senadora Gleisi Hoffmann, se refirió ayer a las tensiones que puede provocar la situación jurídica de Lula en una entrevista con el diario Folha de San Pablo.

Una detención del ex mandatario, que puede darse cuando se agoten todos los recursos en segunda instancia, provocará un "período grande de inestabilidad" en las instituciones, dijo, y confió en que la Corte Suprema no permita "una barbaridad de esas" porque "sería una violencia no solo contra Lula, sino también contra la democracia y el pueblo brasileño".

Lula, el líder político más popular de Brasil, acumula otras seis causas penales, la mayoría por sospechas por corrupción.

A pesar del cerco judicial al ex mandatario, Temer cree que Lula tiene "mucho carisma" y considera que no está "políticamente muerto".

"No sé si está muerto electoralmente, o sea si va a participar en las elecciones o no, pero decir que su imagen, su palabra y la presencia del pasado de él no va a tener alguna influencia, creo que ahí muerto no está", aseguró el presidente.

Pese a estar en las antípodas ideológicas, el partido Movimiento Democrático Brasileño (MDB), que lidera Temer, fue un aliado fundamental del PT hasta el inicio del proceso que desembocó en la destitución de la ex presidenta Dilma Rousseff en 2016.

Temer fue compañero de fórmula de Rousseff como vicepresidente en las elecciones de 2010 y 2014 y rompió su alianza en 2016, cuando llegó al poder tras impulsar la destitución de la sucesora y ahijada política de Lula.

Al frente del gobierno, Temer puso en marcha una agenda económica de corte liberal con reformas estructurales, un severo ajuste fiscal y un amplio plan de privatizaciones y concesiones.

El presidente, que también ha sido salpicado por delitos de corrupción y denunciado por la Fiscalía dos veces, no ha develado todavía sus preferencias por posibles candidatos para las elecciones de octubre.
Preguntado sobre cómo le gustaría ser recordado, el presidente dijo que "como alguien que produjo un legado positivo para Brasil".

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