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miércoles 30 de mayo de 2018

Se debilita el paro en Brasil y se inicia el abastecimiento

La medida de fuerza entró en el noveno día y comenzó a ceder, aunque gran parte del país está paralizado.

Brasil sigue tratando de normalizar el abastecimiento de productos básicos, como el combustible, en medio de la huelga de camioneros que llegó ayer a su noveno día a pesar de la reducción de los bloqueos.

El paro volvió a ceder ayer después del acuerdo alcanzado el domingo con el gobierno para reducir el precio del gasoil, pero miles de camiones continúan aparcados en todo el país para exigir más medidas.

El ministro de la Presidencia, Eliseu Padilha, reconoció que "el abastecimiento se ha duplicado" en los últimos dos días y que la mayoría de los camioneros está regresando al trabajo, lo que ha permitido que se reduzca la escasez de productos básicos.

A pesar de los avances, los trastornos continuaron en gran parte del país, debido especialmente a la falta de combustible en muchas estaciones de servicios y a las kilométricas filas que los conductores tienen que enfrentar en aquellas donde llega nafta o gasoil.

El paro de los camioneros en protesta por los elevados precios del combustible ha dejado al país al borde del colapso, debido a que Brasil es uno de los países del mundo que más dependen de las carreteras.

Ante el caos instaurado, el gobierno ha cedido a las presiones del gremio de camioneros y el domingo llegó a un acuerdo para poner fin a la huelga a cambio de una nueva reducción del precio del gasoil en las refinerías, pero el anuncio no fue suficiente para terminar la paralización.

Padilha admitió que "todavía falta mucho para hablar de normalidad" y atribuyó los piquetes que se mantienen en algunas de las carreteras del país a la acción de "infiltrados" que, "en muchos casos, ni siquiera son camioneros".

"Infiltrados"
Según el gobierno, la Policía Federal investiga esa acción de "infiltrados", así como la posible incentivación de la huelga por parte de empresarios del transporte.

"Se sospecha que algunos empresarios se aprovecharon de este movimiento para intentar obtener ventajas", dijo el ministro de la Secretaría de Gobierno, Carlos Marun, en la misma rueda de prensa.

Además de los efectos del paro, el Ejecutivo trabaja en rehacer sus cuentas para compensar los millonarios gastos que acarreará el subsidio acordado para rebajar el valor del gasoil en las refinerías.

El ministro de Hacienda, Eduardo Guardia, llegó a plantear un aumento de algunos impuestos ya existentes o la creación de otros nuevos, pero dio un paso atrás ante la fuerte presión de algunos sectores.

Mientras el alto escalón del gobierno en Brasilia busca una salida para una de las mayores huelgas en décadas, el presidente Michel Temer realizó un guiño a los inversionistas y viajó a San Pablo para inaugurar el Foro de Inversiones Brasil 2018.

Ante centenas de empresarios, Temer habló sobre sus reformas y en una alusión indirecta a la huelga de los camioneros señaló que algunas personas "confunden la vocación por el diálogo" con "debilidad política".

El presidente autorizó el pasado viernes el uso de las Fuerzas Armadas para frenar el grave desabastecimiento y los militares han escoltado durante los últimos días camiones de combustible y alimentos hasta su destino final, entre ellos los aeropuertos.

Más de 270 vuelos han sido cancelados desde el inicio de la huelga, el pasado 21 de mayo, y los trastornos han causado un perjuicio diario de unos U$S13,5 millones, según la Asociación Brasileña de Empresas Aéreas.

Huelga petrolera
Además de la huelga de camioneros, el gobierno tendrá hoy otro frente abierto, ya que los sindicatos de trabajadores de empresas petroleras de Brasil anunciaron que entrarán en una huelga "de advertencia" de 72 horas a partir de hoy.
La Federación Única de los Petroleros (FUP), que agrupa a la mayoría de los sindicatos de empleados de las petroleras, explicó que la huelga tiene por objetivo presionar a la empresa para que reduzca sus precios y pedir la renuncia de su presidente, Pedro Parente, a quien atribuyen la actual política de precios de la empresa que ha elevado el valor de los combustibles en Brasil.
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