Jueves, 26 de enero de 2017

Google recordó a Bessie Coleman

Fue la primera mujer afroamericana piloto de la historia y la primera persona de ascendencia afroestadounidense que obtuvo una licencia internacional de piloto, según detalla Wikipedia.

Elizabeth "Bessie" Coleman nació en Atlanta, Texas (Estados Unidos), el 26 de enero de 1892.
Fue una aviadora civil estadounidense. Fue la primera mujer afroamericana piloto de la historia y la primera persona de ascendencia afroestadounidense que obtuvo una licencia internacional de piloto, según detalla Wikipedia.

Murió en Jacksonville, Florida, el 30 de abril de 1926.

Google la recordó con su Doodle este jueves.

Coleman fue la décima de los trece hijos de los granjeros George y Susan Coleman. Su padre tenía ascendencia cheroqui.

Coleman fue una alumna excelente. Le encantaba leer y se destacaba en matemática, lo que la llevó a graduarse tras haber completado ocho años de educación escolar. Cada año, su rutina, que consistía en ir a la escuela, a la iglesia y ayudar en las tareas hogareñas, se interrumpía por la cosecha del algodón.

En 1901, la vida de Coleman dio un giro dramático: George Coleman abandonó a su familia, harto de las barreras raciales en Texas. Regresó a Oklahoma, en ese momento territorio aborigen, para mejorar su calidad de vida, pero su esposa Susan y los niños no lo acompañaron.

Cuando tenía doce años de edad, Coleman fue aceptada en la Iglesia Baptista Misionera. Cuando cumplió dieciocho años, reunió todos sus ahorros y se inscribió en la Universidsad Colored Agricultural and Normal (en la actualidad llamada Universidad Langston) en Langston, Oklahoma.

Completó un solo curso, ya que el dinero se le terminó muy pronto y debió regresar a su hogar. Coleman sabía que no tendría futuro en su pueblo natal, por lo que se mudó con dos de sus hermanos a Chicago, donde inició la búsqueda de un empleo, eso ocurrió cuando tenía 23 años.
Trabajó en la peluquería White Sox como manicura. Allí, pasaba el tiempo escuchando a los pilotos que habían vuelto de la Primera Guerra Mundial, quienes relataban sus aventuras por el mundo durante la guerra. Con el tiempo, Coleman empezó a fantasear con la idea de ser piloto. Su hermano solía molestarla con la idea de que las francesas eran mejores que las afroamericanas porque las primeras ya eran pilotos; ella, en cambio, no podría ser admitida en las escuelas de vuelo de Estados Unidos por ser negra y mujer. Ni siquiera un aviador estadounidense afroamericano podría entrenarla.

Sin embargo, Robert S. Abbott, fundador y editor del Chicago Defender, la alentó a que estudiara en el extranjero. Coleman recibió ayuda económica del banquero Jesse Binga y del Defender, que hizo hincapié en su personalidad extravagante y en su belleza para promover el periódico y su causa.

Coleman tomó clases de francés en la Escuela Berlitz en Chicago, y el 20 de noviembre de 1920 partió rumbo a París. En Francia, aprendió a volar en un biplano Nieuport Tipo 82, con "un sistema de control que consistía en una barra vertical del grosor de un bate de béisbol delante del piloto y una barra timón bajo los pies del aviador".

El 15 de junio de 1921, Coleman se convirtió no sólo en la primera mujer afroamericana en obtener una licencia de aviación internacional por parte de la Fédération Aéronautique Internationale, sino también en la primera afroamericana en el mundo en obtener una licencia de piloto de aviación.

Decidida a mejorar sus habilidades, Coleman pasó los dos meses siguientes tomando lecciones de un piloto francés cerca de París, y en septiembre partió rumbo a Nueva York.
El 30 de abril de 1926, Coleman, de treinta y cuatro años de edad, se encontraba en Jacksonville, Florida. Había comprado un Curtiss JN-4 (Jenny) hacía poco tiempo en Dallas, Texas y lo había llevado a Jacksonville para prepararse para una exhibición aérea; sus amigos y familia no consideraban seguro el avión y le habían suplicado que no lo volara.

Su mecánico y agente publicitario, William Willis, viajaba en el avión con Coleman como copiloto.

Coleman no se puso el cinturón de seguridad porque planeaba lanzarse en paracaídas al día siguiente y quería echar un vistazo completo a la cabina para examinar el terreno.

Aproximadamente diez minutos después del despegue, el avión no respondió como se esperaba y realizó una barrena, que causó que Coleman saliese disparada de la aeronave a ciento cincuenta metros de distancia, donde golpeó la tierra y falleció al instante.

William Wills no logró controlar la aeronave y también falleció tras estrellarse contra la tierra, mientras el avión se prendía fuego.

Aunque los escombros que quedaron estaban muy quemados, más tarde se descubrió que una llave que se usaba para reparar el motor se había deslizado dentro de la caja de cambios y la había atascado.


Fuente: Wikipedia.

Más noticias