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lunes 20 de noviembre de 2017

Francisco celebró una misa para personas en situación de calle

Fue en el marco de la celebración por el Día Mundial de los Pobres. A la cita asistieron más de 7.000 personas. "En la debilidad de los pobres hay fuerza salvadora", dijo el Papa.

El papa Francisco invitó al Vaticano a miles de personas en situación de exclusión. Lo hizo para compartir con ellas la primera Jornada Mundial de los Pobres, pidiendo a los fieles que luchen contra la indiferencia hacia los más necesitados.

"Tenemos talentos, somos talentosos a los ojos de Dios. Por tanto, nadie puede considerarse tan pobre hasta el punto de no poder dar nada a los demás", declaró el Papa argentino en un misa en la basílica de San Pedro, a la que asistieron unos 7.000 necesitados. "No hacer nada malo no basta. Dios es un padre en busca de sus hijos a quien confiar sus bienes y sus proyectos", dijo Francisco.

Para el jefe de la Iglesia católica, esta omisión es también un pecado frente a los pobres. "Aquí, tiene un nombre preciso: la indiferencia. En los pobres, en su debilidad hay una fuerza salvadora y aunque ante los ojos del mundo tengan poco valor, son ellos los que nos abren el camino del cielo", afirmó.

Jorge Bergoglio almorzó luego con 1.500 pobres en una sala del Vaticano, mientras que otros 2.500 fueron repartidos en los comedores de las diferentes instituciones pontificias.

La jornada tuvo como objetivo instar a los creyentes a que reaccionen contra lo que califica "la cultura del descarte y del derroche" y fomenten "la cultura del encuentro".

Desde que fue elegido Pontífice en 2013, Francisco se ha comprometido a favor de "una Iglesia pobre para los pobres", por lo que suele criticar la acumulación de riqueza en manos de unos pocos privilegiados y denunciar las crecientes desigualdades que se registran en todo el mundo.

Los comensales llegaron de Italia, pero también de Francia, Polonia, Bélgica o Luxemburgo.

"Este día, lo vivo con inmensa alegría, estoy feliz viendo a toda esta gente presente, pero no tenemos que recibir ayuda un solo día, sino todo el año", explicó Francesco, que llegó desde Cerdeña para compartir esta comida con el Papa.

Para este almuerzo, la inmensa sala Pablo VI junto a la Basílica vaticana, donde normalmente se celebran conferencias y audiencias papales, se transformó en comedor con 150 mesas redondas, adornadas con flores.

El menú incluía gnocchis, ternera con verduras y tiramisú, todo preparado por un chef a cargo de las comidas oficiales del Vaticano.

Cada invitado al almuerzo con Francisco recibió también bombones y una flor.
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