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sábado 21 de octubre de 2017

El Templo del sol atrapa la esencia indígena

El Templo del sol, que representa a los grandes santuarios indígenas, acoge además en sus tres pisos, conocimientos de los antepasados.

El Templo del sol, una gran edificación de piedra a los pies del volcán Pululahua, atrapa entre sus paredes fragmentos de la historia indígena, plasmada en cuadros, esculturas y esencias aromáticas para recordar el pasado, comprender el presente y proyectar la identidad cultural al futuro.

El templo-museo con inmensas paredes que terminan en un zigzag típico de castillo de la Edad Media, se levanta a pocos kilómetros del turístico monumento de la Mitad del Mundo, que corona la línea imaginaria que divide al planeta en los hemisferios norte y sur, postal de locales y extranjeros con un pie a cada lado.
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En esas paredes de piedra, que acunan en su interior historia de los antepasados ecuatorianos, indígenas se turnan con relatos de su pasado, hablan de la colonización, destacan la importancia de la naturaleza y subrayan los tres principios básicos de sus ancestros: no mentir, no robar, no ser ocioso.

"Es muy importante tener este conocimiento de cuál es nuestra identidad cultural, saber quiénes son nuestros ancestros para saber quiénes somos ahora y hacia dónde caminamos", dice a Efe Munay Sisa Ortega con collares rojos y su traje típico en el que destacan impecables flores de un rojo intenso bordadas en una blusa blanca.
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Su padre, Cristóbal Ortega Maila cuenta a Efe que el templo es la concreción de un "sueño", que financió con recursos propios en un lugar "sagrado", en el centro del mundo, donde la energía fluye, y donde exhibe sus pinturas y esculturas para mantener "viva" la historia indígena.
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De estatura pequeña, rostro de facciones duras y una larga cabellera negra, Cristóbal Ortega recibe en el Templo -a 3.000 metros de altitud- a chamanes que honran a la naturaleza en ceremonias en la que puede participar el público, aunque también la pueden ver desde los inmensos graderíos de piedra alrededor.

Sobre esas imponentes gradas ya se aprecian esculturas de rostros de humanos y de animales que integrarán el Templo de la luna, ahora en gestación.

El Templo del sol, que representa a los grandes santuarios indígenas, acoge además en sus tres pisos, conocimientos de los antepasados para calmar males del cuerpo con elementos de la naturaleza.

Fuente: EFE
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