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lunes 25 de diciembre de 2017

Comenzó la limpieza radiactiva en la ciudad que alberga la planta nuclear de Fukushima

Estiman que la ciudad podría ser habitable en el 2022. El accidente nuclear ocurrió hace seis años

La ciudad de Futaba, uno de los dos municipios que albergan la accidentada central de Fukushima (en el centro de Japón), comenzó hoy su descontaminación, con el fin de que pueda ser habitada de nuevo en 2022, once años después de la catástrofe nuclear.

Los trabajos de limpieza empezaron en las zonas contaminadas por sustancias radiactivas, tras el accidente nuclear desencadenado por el terremoto y el tsunami del 11 de marzo de 2011, que obligó a evacuar la ciudad y prohibir las visitas a la zona.

El plan de descontaminación forma parte de un proyecto del gobierno japonés con el fin de que estas áreas puedan ser habitadas nuevamente, que incluirá también el desarrollo de infraestructuras en la zona, pero será la empresa responsable de la central, Tokyo Electric Power Company, la encargada de costear la limpieza.

"Sentir que la reconstrucción progresa ayudará a estimular a la gente de la ciudad a regresar", afirmó el alcalde de Futaba, Shiro Izawa, en declaraciones recogidas por la agencia japonesa Kyodo.

Futaba y Okuba son los dos municipios que albergan la central de Fukushima Daiichi, y la población de ambos -6.093 personas en el el primer caso- tuvo que ser toda evacuada tras el desastre nuclear.
En la actualidad, Futaba está considerada como un área de "difícil retorno", por lo que ninguno de sus habitantes pudo regresar y sólo un 4 % de la ciudad está abierta a visitas.

Las autoridades informaron que comenzaron a eliminar la capa superior del suelo cerca de la estación de tren de Futaba, a cortar la hierba en las calles y a desmantelar cerca de 60 viviendas e instalaciones públicas bajo la supervisión del Ministerio de Medio Ambiente nipón.

Se espera que Futaba vuelva a ser habitable para el año 2022, cuando el gobierno japonés planea levantar la orden de evacuación, mientras que en 2020 los trenes podrán retomar sus operaciones.

Después del accidente nuclear se estableció un área de seguridad que se fue levantando de manera escalonada, permitiendo -de este modo- a los residentes regresar a sus hogares, aunque la mayoría prefirió no hacerlo por la escasez de servicios o temor de que persista la radiactividad.
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