mundo insolito mundo insolito
martes 19 de junio de 2018

Hijos de madre abandónica le dedican un brutal obituario

Ocurrió en Estados unidos. Fue publicado en el Redwood Falls Gazette.

El 31 de mayo murió Kathleen Dehmlow. Fue en Springfield. Y según sus hijos, Gina y Jay, el "mundo es un lugar mejor sin ella". Al parecer no la querían. ¿Pero qué había pasado para semejante sentencia? Fácil: lo dejaron plasmado en un brutal obituario que fue publicado en el diario Redwood Falls Gazette.

Dehmlow nació en Wabasso, Minnesota, en un crudo invierno de 1938. En 1957, ya enamorada, se casó con Dennis Dehmlow, con quien tendría dos hijos, los ya nombrados Gina y Jay.

Pero los secretos en la familia fueron la principal causa de un quiebre que perduró durante 56 años. Es que en 1962 Kathleen abandonó a su familia. ¿La excusa? Había quedado embarazada del hermano de su marido, Lyle Dehmlow. Huyó. Eligió California, bien lejos de la vida que había construido por 24 años.

Los pequeños Gina y Jay debieron ser criados y educados por los padres de su madre en Clements. Nunca más la vieron. Nunca más ella se preocupó por ellos. Al menos es lo que afirmaron en su esquela de despedida.

El obituario se puede ver en el siguiente tuit:

Embed

"Kathleen Dehmlow (Schunk) nació el 9 de marzo de 1938. Sus padres: Joseph y Gertrude Schunk, de Wabasso.

Se casó con Dennis Dehmlow en Saint Anne en Wabasso en 1957 y tuvo dos hijos, Gina y Jay.

En 1962 quedó embarazada del hermano de su marido, Lyle Dehmlow, y se mudó a California.

Abandonó a sus hijos, Gina y Jay, quienes luego fueron criados por sus padres en Clements, el señor y la señora Schunk.

Murió el 31 de mayo de 2018 en Springfield y ahora enfrenta el juicio. No será extrañada por Gina y Jay, y ellos creen que este mundo está mejor sin ella".

Cinco párrafos cortos, pero crudos. Al contrario de lo que todo el mundo piensa (que en la muerte se ven las cosas positivas de las personas), estos dos hermanos jamás olvidaron el abandono al que fueron sometidos. Esperaron 56 años para eternizarlo en las páginas de un diario. Pero finalmente lo hicieron.
Fuente:

Más Leídas