Mendoza - San Martín San Martín
lunes 20 de noviembre de 2017

Vuelve, con cautela, la "libreta del fiado" a los almacenes

Los comerciantes dicen que la usan con moderación y solamente para los clientes que compran todos los días.

La "libreta del almacenero" ha vuelto a funcionar. Jamás desapareció totalmente de los negocios de barrio, pero desde hace un tiempo ha vuelto a ser más habitual el anotar el fiado. Sin embargo, los comerciantes dicen que la usan con cautela, solo para los clientes que son vecinos y vienen todos los días y que necesitan anotar algo los últimos días del mes. Además aseguran que "se vende menos. La gente compra casi lo mismo, pero con moderación" y algunos se quejan de que los mayoristas venden también al menudeo al mismo precio que en grandes cantidades y eso los afecta.

Todos los barrios de este país tienen almacenes. De todo tipo, de los más sencillos hasta los que tienen un resabio de supermercado. Los atendidos exclusivamente por sus dueños, que casi siempre viven puerta por medio, hasta aquellos que tienen algún empleado y que además de los artículos clásicos de almacén ofrecen carnicería, verdulería y hasta algún anexo de vaya uno a saber qué.

Son negocios nobles, los primeros que afrontan el achicamiento del poder adquisitivo del cliente y vecino.

El argentino de bolsillo medio y chico no concibe la felicidad plena sin el mate, el fútbol de los domingos y el almacén de la esquina. Y si esto se da por cierto, podría decirse que el barrio Córdoba, de San Martín, se debe de parecer mucho al paraíso si es que el paraíso existe. "Acá hay 84 almacenes y despensitas. Me lo confirmó un preventista. Aunque es cierto que en los últimos meses han cerrado varios que no soportaron la caída de las ventas. Debemos quedar unos cuantos menos", dijo Raúl Villegas, que tiene su almacén hace 14 años en la calle Patricias Mendocinas.

"Mi padre, Hipólito, tenía un almacén en Barriales hace 45 años. Le fiaba a todo el mundo, tanto que él y sus hijos teníamos que trabajar en otra cosa para mantener el negocio. Eran fiados a un año, hasta la cosecha. Y así se fundió. A mí casi me pasó lo mismo cuando puse este almacén acá, hace 14 años", recordó.

Por eso ahora dice que en su almacén no se fía. Que quizás solo queda algo pendiente para aquellos clientes muy conocidos que cuando van a pagar no les alcanza para el total y cancelan la cuenta al día siguiente.

La recorrida por el barrio de los 80 almacenes da un panorama bastante completo. Los almaceneros coinciden en que el fiado ha aumentado, pero que lo manejan con cuidado para no tener dolores de cabeza y "perder el dinero y al cliente".

También indican que las ventas han bajado sensiblemente. Osvaldo Godoy, el carnicero de la calle O'Higgins del mismo barrio Córdoba, sostiene que "antes la gente pedía el corte por peso; ahora pide: 'Dame $100 de... tal o cual. Llevan lo que les alcanza".

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Y allí también Osvaldo sostiene que no fía, salvo excepciones muy puntuales.

Gaby, que tiene una despensita casi enfrente de la carnicería, se quejó de los mayoristas. "Comprando $300 en mayoristas a la gente le hacen el mismo precio que a nosotros. Entonces después vienen acá y se quejan de los precios, pero nosotros no podemos competir de otra forma". Y agregó: "Yo, cuando voy a buscar mercadería, me cruzo en esos lugares con mis clientes que compran ahí al mismo precio que compro yo. Y es evidente que así no puedo competir".

También algunos almaceneros, aquellos que tienen la posibilidad de recibir tarjetas de crédito, prefieren correr el riesgo del fiado y no usar el plástico. "A nosotros nos cobran y al cliente le tenemos que recargar, entonces a ninguno de los dos nos conviene. Preferimos anotarle al cliente y que nos pague a fin de mes", dijeron en un almacén de la calle Gutiérrez.

Mario Montiel atiende su almacén, que está también en el Córdoba. Lo tiene hace 5 años y contó que "la gente compra justito, solo lo que va a cocinar hoy. Se cuida mucho".

Su mujer, Miriam, relata que "de los fiados que tenemos la mayoría son jubilados. Pero ellos son los mejores pagadores. El día de cobro van al banco y después pasan a pagar la farmacia y el almacén inmediatamente".

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