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domingo 26 de noviembre de 2017

Viajan de Ushuaia a Alaska y pasaron por Mendoza

Se trata de Semilla Viajera, iniciativa que una pareja oriunda de Buenos Aires encaró en una combi hace un año.

El 20 de noviembre Maru Cantero (37), Matías Conde (27) y Bellota –una Volkswagen Kombi modelo 1981–, se sacaron una foto a la vera de la ruta 93, en Tunuyán. La postal no es una más de las que vienen coleccionando, sino que los retrata celebrando el primer año de la travesía que llamaron Semilla Viajera, que consta en recorrer el continente americano, desde Ushuaia hasta Alaska.

Más allá de la experiencia personal, esta pareja oriunda de Buenos Aires busca ir realizando trabajo comunitario y solidario donde requieran de su ayuda, además de promover la preservación del entorno natural, promocionando la forestación.

Así, Mendoza se inscribió de forma particular en el itinerario que se inició hace justo un año y Diario UNO los encontró disfrutando de su estadía en el Valle de Uco. En la región esperan por estos días la llegada de un repuesto para solucionar un problema en el motor del vehículo. A la combi la compraron especialmente para este fin y la fueron adaptando con sus propias manos.

A su gusto y comodidad, estos jóvenes que son electricistas industriales y escaladores –ámbito en el que se conocieron en 2012–, aggiornaron el móvil con lo básico para sobrevivir el día a día: un anafe y algunos utensilios para cocinar, un inodoro químico y adaptaron una suerte de sillones que ofician de asientos para una mesa que se prolonga y se usa como cama. Todo bajo la modalidad de lo autosustentable, ya que cuentan hasta con paneles solares.

También llevan cargadas una guitarra, libros y algunas herramientas para confeccionar los productos con los que van solventando gastos: agendas originales, libretas de mantenimiento de vehículos, de calidad de imprenta; mochilas y algunas prendas que van cosiendo y postales con las imágenes que han ido tomando de los sitios recorridos.

"Disfrutamos de lo sencillo. Estamos haciendo lo que queremos. Ese es el mensaje que a veces damos: no importa si llegás pero hay que probar hacer lo que uno quiere. Todos tenemos un sueño y en el camino nos ha asombrado la empatía de la gente que ve que lo estás cumpliendo y se emociona o te ayuda por eso", contó Maru acerca de lo que han ido experimentando.

Los objetivos iniciales, comentan, fueron mutando, como también los recorridos y los tiempos que pensaban seguir. Salieron de Buenos Aires en noviembre de 2016 con la idea de forestar a lo largo del continente lo que pudieron ir haciendo a medias, considerando restricciones de algunos sitios. A su vez, también planearon un fin solidario y por eso salieron con útiles y ropas que entregaron en un merendero de Ushuaia. Este último cometido siguió firme pero adaptándose a las necesidades de cada zona.

"Donde podemos sumar y contribuir, lo hacemos", aseguró ella contando que han ayudado a hacer colectas para zonas inundadas y que han juntado tapitas para hospitales. Ahora, idean un proyecto de lectura e intercambio de libros y hasta realizar talleres de reciclajes en escuelas cuando ya se instalen momentáneamente en algún lugar de la ruta que siguen hacia el norte.

Es que el cometido geográfico aún sigue siendo el mismo: llegar hasta Alaska. "Lo que podría ser una locura para nosotros en un principio fue una aventura probable porque supimos de muchos que emprendieron el mismo viaje. Elegimos Alaska porque era lo que estaba en la otra punta, pero si hubiera habido otro lugar más lejos hubiera sido ese", describieron.

Otra de las consignas que se propusieron y respetaron fue la de ir de Buenos Aires a Ushuaia para recorrer de una punta a otra el continente. "Desde ahí hasta Alaska hay 17.848 kilómetros pero nosotros ya llevamos recorridos 23.000", detalló Matías, agregando que no se han impuesto cuándo llegar, aunque calculan que como mínimo estarán viajando durante dos años.

El afecto, la ayuda y las historias de la gente; anécdotas y paisajes grabados en las retinas; lo inesperado, los imprevistos son lo que enumeran que van atesorando de la experiencia y lo que los va guiando más que el mismo mapa. Así fue que, gracias a una amistad que forjaron hace unos meses en Córdoba, consiguieron el número de Nacho Elorza, experimentado escalador radicado en Tunuyán, que fue con su esposa quien los auxilió en el Valle de Uco y les dio espacio para que esperaran resolver lo de Bellota en su finca.

Allí, con la cordillera de los Andes de fondo y los nogales y viñedos de antesala, esperan ponerla en funcionamiento y continuar con el viaje que tiene como parada próxima el Cajón de Arenales, también en Tunuyán. La paz, tranquilidad y la montaña, confiesan, es lo que están atesorando de estos días en la provincia.

Anecdotario

En las redes sociales. Semilla Viajera está en Facebook y tiene su página: semillaviajera.com. Allí comparten sus experiencias, fotos, videos y piensan subir tutoriales prácticos para otros viajeros.

Itinerario registrado. En un año de viaje, han contabilizado 23.000 kilómetros y 104 lugares donde se estacionaron con su combi, lo que está registrado en un mapa interactivo en su página.
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