Mendoza - Las Heras Las Heras
viernes 20 de octubre de 2017

Una joya arqueológica en peligro por falta de aplicación de un decreto

Agua de la Cueva guarda restos de los pobladores de Mendoza de la Era del Hielo. A Pesar de estar declarado Patrimomio, el gobierno no la protege y el lugar es usado como refugio de enduristas y cazadores

Hace 12.000 años, un grupo de personas trabajaba en una cueva con toscas herramientas de piedra para cortar y raspar cueros. Transcurría la parte final de la Era del Hielo y Mendoza era fría y húmeda y caminaban por estas tierras enormes ejemplares de megafauna actualmente extinta, como los personajes de la famosa película de dibujos animados.
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En Mendoza se han  encontrado restos oseos de milodón. Esta imagen en particular es una reconstrucción para el turismo en la Cueva del Milodón, en el sur de Chile
En Mendoza se han encontrado restos oseos de milodón. Esta imagen en particular es una reconstrucción para el turismo en la Cueva del Milodón, en el sur de Chile


Esas personas, vestidas con pieles de animales, encendieron fogones y dejaron sus implementos ese refugio rocoso. La sedimentación paulatina del lugar hizo que gran cantidad de carbones, huesos y artefactos de piedra quedaran enterrados, y los científicos de nuestro tiempo pudieron excavar y recuperarlos para investigar ese pasado remoto, como una ventana en el tiempo.

El lugar se llama Agua de la Cueva y está cerca del camino que une Las Heras con Uspallata.

Los científicos hicieron importantes investigaciones arqueológicas y aún queda mucho por descubrir, pero hoy los tesoros que todavía resguarda el sitio están en serio peligro porque los enduristas y cazadores lo usan como refugio natural para comer asado mientras el gobierno no lo protege a pesar de que fue declarado Patrimonio Cultural Histórico Arqueológico.
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Los megaterio convivieron con los primeros pobladores de Mendoza. La imagen es una reconstrucción realizada por el paleoartista Fernando Cárdenas.
Los megaterio convivieron con los primeros pobladores de Mendoza. La imagen es una reconstrucción realizada por el paleoartista Fernando Cárdenas.


¿El gobierno no sabía?
La declaración de Patrimonio tiene el número de decreto 2059, de octubre de 1994, y lleva la firma del entonces vicegobernador Carlos de la Rosa, según el facsímil que envió a este portal el arqueólogo Alejandro García, quien hizo importantes descubrimientos en ese alero rocoso y fue uno de los impulsores de esa declaración.

La firma del decreto por parte del Poder Ejecutivo fue a pedido del Senado de Mendoza.
Sin embargo, en un artículo publicado por diario Los Andes el 17 el de septiembre, fuentes de la Secretaría de Cultura, de la cual depende la Dirección de Patrimonio, señalaron al matutino que ellos no pueden intervenir ya que "el sitio debe contar con la declaración correspondiente de patrimonio provincial", al parecer ignorando que esa declaración existe.
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Por su parte, el arqueólogo Alejandro García dijo a este medio que "la efectivización del respaldo oficial al estudio y conservación del sitio manifestado en el decreto de 1994 sin duda constituiría un aporte significativo del gobierno mendocino al proceso de protección y conocimiento del patrimonio cultural provincial".

El tesoro arqueológico
"Este sitio es muy importante para Mendoza, ya que brinda valiosos datos que permiten conocer aspectos variados correspondientes no sólo a los primeros habitantes de la región sino también a ocupaciones más recientes vinculadas con los huarpes, los incas y el período colonial", explicó Alejandro García.
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Cuchillo hallado en Agua de la Cueva, de unos 12.000 años de antigüedad
Cuchillo hallado en Agua de la Cueva, de unos 12.000 años de antigüedad

Agua de la Cueva no es exactamente una cueva, sino un alero rocoso y es uno de los dos sitios arqueológicos de Mendoza con restos culturales estratificados, cuya antigüedad se remonta a los períodos pleistoceno tardío y el holoceno temprano (entre unos 12.000 y 8000 años radiocarbónicos atrás).

Esto quiere decir que los restos de esas ocupaciones humanas están dispuestos en diferentes capas que pueden ser excavadas y datadas mediante la técnica del carbono 14. Los resultados de esas dataciones indican que los primeros habitantes de la zona ya ocupaban el alero hace unos 12.000 años.

En Cuyo hay muy destacados arqueólogos que pueden traer a nuestros tiempos información de cómo vivían los hombre y mujeres de la época con animales como los milodones y los megaterios, pero hace falta que el Estado haga su parte, aportando recursos y custodiando los lugares arqueológicos.

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