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miércoles 18 de octubre de 2017

Secuestros internacionales de niños: una abogada mendocina en La Haya

Fabiana Quaini fue la única letrada de Mendoza en la séptima reunión de la Comisión sobre Sustracción de Niños, en Holanda.

Los secuestros internacionales de niños llevados adelante por uno de sus padres fueron tema hasta este martes de la séptima reunión de la Comisión especial sobre Sustracción Internacional de Niños que se realizó en La Haya, Holanda. Se trata de los casos en los que se utiliza la autorización de uno de los progenitores para hacer un viaje de vacaciones a otro país y de las demoras para restituir los pequeños al lugar de origen.

Allí, entre 300 expertos de 100 Estados, estuvo la abogada mendocina Fabiana Quaini, única observadora argentina de la International Academy of Family Lawyer (Academia Internacional de Abogado Familiar).

Los casos de niños que son secuestrados por uno de sus padres son un problema más común de lo que se cree. Cada año se reciben en la Cancillería argentina 150 pedidos de restitución de niños. Uno de los casos emblemáticos en Mendoza es el del Tomasso, el nene italiano que, con 3 años llegó a Mendoza con su madre mendocina en 2009. La mujer escapó de Italia aduciendo malos tratos del padre del niño y este luego llegó al país pidiendo la restitución y consiguió que la Corte Suprema de la Justicia de la Nación ordenara el regreso de Tomasso Italia en 2016, algo que aún no ocurre.

"Por lo general, son las madres quienes viajan de un país donde están radicadas a su país de origen junto a sus hijos, casi siempre con la excusa de vacacionar o visitar un familiar enfermo, luego no los regresan al país donde estos tenían su centro de vida antes del traslado, violando el derecho de custodia del padre, quien autorizó el viaje por un motivo concreto y tiempo acordado, pero nunca el cambio del lugar de residencia", explicó Quaini, quien participó de las 7 jornadas –del 10 de este mes hasta ayer– en el Palacio de la Paz, en La Haya.

También se trataron las demoras de los países en resolver el retorno seguro de los niños al país del cual fueron sustraídos ilegalmente y las formas de acelerar las comunicaciones entre jueces de los distintos países vía Skype y videoconferencias. También se trabajó sobre la interpretación estricta a las excepciones del convenio para no retornar internacionalmente a un niño. Si bien la Argentina está entre los 98 países que firmaron la convención de 1980 sobre la Sustracción Internacional de Niños, aún no es parte del convenio de 1996 sobre Protección de Niños, del que participan 47 Estados.

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Abogada. Fabiana Quaini, como única observadora argentina.
Abogada. Fabiana Quaini, como única observadora argentina.

"Cada país expuso su postura y el nuestro a través de sus representantes del Ministerio de Relaciones Exteriores se comprometió a aprobar este año un proyecto para firmar el convenio de 1996 y facilitar el proceso de restitución. De cualquier manera se resaltó que existe un protocolo para que los jueces definan si restituyen o no al chico al país del que fue sustraído, de manera de no tardar años en definir esto, y perjudicar así la vida del chico que en ese tiempo ya generó otros vínculos", contó Quaini.

Argentina hasta ahora ha cumplido estrictamente el convenio de La Haya sobre sustracción de niños, reconocido en nuestro país por ley 23.857. Como consecuencia, EE.UU. en un informe del Departamento de Estado cada año, ha denunciado a Argentina por las demoras en resolver los casos así como en la ejecución de los mismos".

Tomasso, el chico que fue traído por su mamá de Italia
Mariana Paparini y Luca Guglielmino eran pareja y vivían en Italia, en la localidad de Ancona, donde concibieron a Tomasso. A mediados de agosto de 2009, cuando el niño tenía 3 años, la madre escapó hacia Mendoza, su tierra natal. Según dijo en su momento, recibía malos tratos por parte del hombre y un día hasta estuvo internada por los golpes.

En enero de 2010, se formó un expediente en el Sexto Juzgado de Familia, donde se atendió "el interés superior del niño" –se quería quedar en Mendoza– y se determinó que se quedara con su madre, donde ha pasado la mayor parte de su vida.

El padre apeló el fallo y la Suprema Corte de Justicia le hizo lugar a su oposición y calificó la conducta de la madre como una "retención ilícita", pero una nueva apelación hizo que la causa recayera en la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que ordenó "la inmediata restitución".



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