Mendoza - San Martín San Martín
miércoles 31 de enero de 2018

San Martín, consternado por la muerte del joven Ivo Alín

Tenía 20 años. A principios de mes le detectaron un cáncer fulminante que lo devastó en unos pocos días.

Los bienintencionados viven sintiendo que la vida tiene lógica. Que es justa y que los nobles serán, más allá de cualquier dificultad que se les presente, felices mientras transcurren el camino por este mundo. Casi todos creemos eso. Pero a veces ocurren cosas que hacen dudar de todo. Que un chico de 20 años tenga una enfermedad terminal y muera en sólo 20 días; que sea el hijo único de una pareja que ha dedicado toda su vida a ayudar a otros y que esa haya sido siempre su forma de vida es absurdo, incomprensible, brutalmente doloroso. Por estos días en San Martín se vive así. Con el corazón incrédulo, devastado, sin respuestas, sin lógica.

El sábado amaneció lloviendo en San Martín. El sábado murió Ivo Alín, hijo único de Fernando y de Patricia Suárez, los fundadores y motores incansables del Centro Amigo del Discapacitado Motor (CADIM), por donde han pasado y pasan tantos en busca de una vida más plena.

Apenas 20 días antes ya la ciudad sabía que Ivo había pasado de ser un joven de 20 años perfectamente sano, hincha incondicional del Atlético Club San Martín, del Chacarero, a estar luchando por su vida en el hospital Perrupato.

Después de un viaje de vacaciones con sus padres de 20 días, Ivo había ingresado con un serio malestar al hospital. Fue un cáncer fulminante que lo devastó en sólo 20 días.

El domingo, en el estadio del Atlético San Martín, su familia, sus amigos y 200 hinchas lo despidieron, esparciendo sus cenizas en el campo de juego. El joven fotógrafo Stefano Gavosto dejó inmortalizado en imágenes ese momento, que es uno de los más conmocionantes de la historia del club y del pueblo.

Pato, la madre de Ivo, escribió: "¡Vuela alto hijo ,vuela alto! Ya es un ser de luz, ya no sufre... No sabemos cómo se camina de hoy en más. Hoy comienza lo duro vivir sin su presencia física... Como papás tuvimos que dejar los egoísmos personales y soltar, soltar para que volara alto... No era justo su sufrimiento.

"Es difícil caminar con el alma desgarrada. Estamos seguros que está donde él quería estar.

"La única muerte que existe es el olvido. Ivo chacarero (su cuenta en Facebook) vivirá por siempre y alentará desde el cielo".

Embed

Después de agradecer especialmente al club y al fotógrafo, Patricia completó diciendo: "Gracias a todos los que nos acompañaron desde el principio de este corto pero duro camino".

CADIM y la vida
Fernando y Patricia fundaron CADIM en 1998, hace ya 20 años, y no han parado de trabajar nunca.

Fernando Alín nació en una familia humilde de padres separados y fue criado por Yaya, su tía abuela. A partir de ese mismo momento su vida estuvo marcada por carencias y militancia social. Tuvo decenas de trabajos, ninguno con demasiada estabilidad, y fue desde lustrabotas hasta payaso. Viviendo en una casa prestada y sin auto propio, idearon CADIM para ayudar sin fines de lucro.

Sanmartiniano a ultranza, admirador de Enrique Mosconi, de monseñor Enrique Angelelli y del padre Jorge Contreras, supo trabajar en sus años jóvenes con el padre Flecha y trabó trato con el padre Luis Farinello y con Claudio Pocho Lepratti, inmortalizado por León Gieco en El ángel de la bicicleta.

Fundó CADIM en 1998, junto con un grupo de personas que ya trabajaban voluntariamente sobre la problemática del discapacitado motor, una institución que en la actualidad tiene más de 30 niños y jóvenes que reciben rehabilitación y todo el tratamiento que cada una de sus patologías requiera.

Una de las cosas más rescatables de la actitud de este matrimonio es que no tiene hijos ni familiares con ninguna discapacidad y que solo los movió la solidaridad.

"Integramos las Comunidades Eclesiales de Base y allí decidimos que era momento de comprometerse para que algo comience a cambiar", dijo Alín en alguna de las tantas notas que mereció CADIM por sus decenas de iniciativas.

Ahora, Fernando y Patricia se enfrentan injustamente al más duro momento de sus vidas. Y San Martín sufre con ellos.

Fuente:

Más Leídas