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domingo 31 de diciembre de 2017

Quiénes son los relatores, los abogados que escriben los fallos a la sombra de un juez

En la Corte provincial son 28 y sus cargos están equiparados a un magistrado, por lo que cobran como tal. Investigan y redactan los proyectos de sentencia, que firma el supremo

El mendocino de a pie supo de ellos cuando surgió el proyecto de ampliación de la Suprema Corte de Justicia: "Hacen falta más decididores (por los jueces) y menos relatores", justificaron desde el Gobierno.

Puertas adentro de la Corte los relatores son fundamentales en la redacción de un fallo que puede cambiarles la vida a miles de mendocinos. Pero ¿quiénes son y qué hacen estos abogados que sin ser jueces cobran como ellos, que escriben a la sombra de los supremos y a la vez son dueños de toda su confianza? ¿Hay relatores y otros funcionarios que hacen tareas de relatores? ¿Por qué el último día hábil del año hubo nombramientos?

Cuando un expediente llega al cuarto piso de los tribunales provinciales, su destino es la Suprema Corte. Si el reclamo judicial es penal o laboral llegará a la Sala II, y si es civil o comercial ingresará a la Sala I. De allí irá directo a manos de los relatores de cada sala, cuya tarea es analizar la causa y esbozar una solución a ese planteo, estudiar el caso, buscar jurisprudencia y armar un borrador del futuro fallo.

Luego ese proyecto será revisado por el ministro que en el sorteo es el primero en opinar. Si él le da el visto bueno, pasará al resto de los jueces de la sala, que podrán adherir o no. Una vez que votaron todos, el fallo se hará publico.

"Un relator es un abogado que en general está alineado jurídica y filosóficamente con el juez con el que trabaja. Muchos se consideran sus discípulos, porque hasta fueron sus alumnos. Algunos ingresaron por concurso y llevan años dentro del Poder Judicial y otros asumieron a pedido de un juez determinado que quiso tener a gente de su confianza trabajando con él", contó uno de los relatores de la Suprema Corte, quien pidió no dar a conocer su identidad.

Tal es la afinidad y el conocimiento que se genera entre un juez y su o sus relatores, que estos últimos suele darle al fallo hasta el tono que, sabe, le daría el magistrado, pero él sólo se limitará a redactarlo y a obedecer las reformas que podría pedir el supremo. La firma que aparecerá en el fallo siempre es del supremo.

"Es fundamental contar con un relator de confianza porque los jueces somos pocos y no podríamos tener el tiempo de leer todas las causas que ingresan. Ellos nos transmiten eso y buscan antecedentes para sumar al fallo", admitió uno de los supremos.

Un cargo equiparado al juez
Según datos oficiales, en la actualidad existen en la Suprema Corte de Mendoza 28 relatores nombrados en ese cargo, cuyos sueldos están equiparados a los de un magistrado y pueden rondar e incluso superar los $100.000.

Sin embargo, más allá de ellos, existen otros funcionarios judiciales que hacen las veces de relatores sin tener ese cargo, como son los secretarios o prosecretarios de esas salas de la Corte, quienes por su antigüedad se consideran jefes de los relatores.

Aquellos 28 relatores se dividen en 16 para la sala penal y laboral y 12 para la sala civil y comercial. La superioridad para la sala penal y laboral responde a que a ella llega el 70% de las causas que ingresan a la Corte y "es la que más causas atrasadas tiene, con los riesgos de demandas contra el Estado que eso genera", apuntan desde el Gobierno y toman de allí el argumento para querer sumar dos jueces al máximo tribunal.

"La acumulación de causas sería mucho menor si todos los relatores trabajaran también por la tarde, algo que hacen unos pocos", apuntan desde tribunales.

Quién y cómo los nombran
Varios de esos relatores fueron asumiendo a medida que se renovaban los jueces de la Corte y justamente a pedido de ellos los nombró la Sala Administrativa de la Corte.

"Cuando se genera una vacante, los jueces hacen sus pedidos y la Sala los nombra. Hace días se jubiló una secretaria de la Sala II y el viernes, último día hábil del año, se nombró a dos relatores más y a una secretaria. Se hizo así porque se había generado esa baja y era la oportunidad de hacerlo sin pedir autorización al Ejecutivo, algo que se exigirá el año que viene", dijeron allegados a la Corte.

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