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domingo 21 de enero de 2018

Proponen apadrinar chicos a través de la donación de mochilas con útiles

La iniciativa surgió de un grupo de amigas docentes para ayudar a alumnos de bajos recursos económicos. En 2017 se reunieron 2.000 morrales y este año la meta es 3.000

Un grupo de amigas docentes puso en marcha por segundo año consecutivo una iniciativa solidaria que denominaron proyecto Mochi y que consiste en convocar a mendocinos que quieran apadrinar chicos de bajos recursos, donándoles una mochila con todos los útiles que necesitan para comenzar la escuela. En 2017 juntaron más de 2.000 mochilas y este año la meta es llegar a 3.000.

"El proyecto consiste en ser un puente entre chicos que estén en situación de vulnerabilidad y no puedan proveerse de sus útiles para empezar el ciclo lectivo 2018 y gente solidaria que quiera donar una mochila con útiles", contó Adriana Infante, profesora en un colegio de Maipú y una de las impulsoras de est iniciativa.

"Empezamos el año pasado, aunque la idea la tomé de Facebook. Unas chicas en Buenos Aires hacen algo similar y lo replicamos acá. Les pregunté si no les incomodaba y no tuvieron ningún problema", agregó Adriana. También impulsan el proyecto Casandra Kaminski y María Elena Gavillucci, docentes de Maipú; Fabiana Insegna, profesora en Luján, y Paola Lavilla, veterinaria.

Adriana recuerda que veía una emisión del noticiero donde señalaban índices de pobreza mostrando a la par "a niños en patas con los mocos colgando" y esas imágenes y esos datos la sensibilizaron.
"Pensé en hacer algo y justo apareció esta propuesta. Como docente estoy más cerca de conocer estas carencias y probé. En 2017 mi idea era juntar 50 mochilas y conseguimos más de 2.000", dijo.

El secreto del éxito
Las precursoras de proyecto Mochi explicaron que la aceptación de esta cadena solidaria reside en que la donación es personalizada. Es decir, a quienes participan comunicándose por Facebook o Whatsapp se les asigna a un chico de cualquier departamento de la provincia para ayudarlo con los útiles y si están interesados, durante el año, con lo que necesiten para desarrollar sus estudios.

"Lo primero que hicimos fue convocar a los colegios y jardines de infantes que estuvieran en una situación económica vulnerable para armar una base de datos. Cuando la gente nos llama queriendo donar les damos nombre del niño, grado, escuela y lugar. Entonces eso les permite armar la mochila como si fuera para un niño de su familia", describió Adriana.

"La tercera etapa es la recolección. Tenemos distintos lugares de la provincia. La gente entrega las mochilas, las juntamos, las clasificamos y llamamos a los directivos para decirles que están las donaciones. Las mochilas llevan el nombre y el grado. Esto permite que la gente que quiera, pueda estar en contacto con ese niño y conocer sus necesidades", precisó.

Hasta ahora hay un listado de 3.000 niños que están esperando su mochila. Las inscripciones comenzaron el lunes pasado y sólo durante la primera jornada se comprometieron 600 personas. En promedio se suman no menos de 300 padrinos por día por lo que es probable que se abra la base de datos para ampliar la cantidad de niños que reciban colaboración.

Quienes quieran donar una mochila tendrán que tener en cuenta listados de útiles propuestos por grado o ciclo. Esa información se les será brindada desde la web o por teléfono. Hay tiempo hasta el 10 de febrero para inscribirse. A partir del 11 de febrero se abrirá la recepción con puntos en todo Mendoza para que la gente elija el que le quede más cerca.

Resultados inesperados
Durante la recepción de mochilas de 2017 quedaron en el recuerdo de quienes participaron cientos de anécdotas: niños chiquitos que ofrecieron sus ahorros para colaborar o grupos de amigos que se juntaron para hacer cinco o diez mochilas, son algunas de los hechos que ejemplifican el inmenso engranaje solidario que se echó a andar después del lanzamiento de la propuesta.

Pero eso no fue todo, ya que tras un análisis de los resultados, pudo descubrirse que en las escuelas rurales los chicos comenzaron antes las clases en oposición a lo que ocurre tradicionalmente."Lo que más nos llamó la atención es que en las zonas agrícolas iniciaron al mismo tiempo que todos. Esos niños antes no iban, esperando a que sus papás cobraran la cosecha", detalló Adriana.
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