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martes 31 de octubre de 2017

Preocupación por lo que hay detrás del video del colegio San Buenaventura

Subir fotos y videos a las redes sociales involucrando el nombre de los colegios es un problema cada vez más creciente.

El escándalo ocurrido en el colegio San Buenaventura, de Mendoza capital, a raíz de la difusión de un video hecho por alumnos no es un hecho aislado. La Dirección General de Escuelas (DGE) está preocupada por el manejo que varios chicos hacen de las redes sociales y que terminan involucrando a los colegios.

Por eso el Gobierno de Mendoza pide que en las escuelas hablen el tema con los alumnos y que se reúnan con los padres para alertar sobre los desbordes que los chicos muestran en las redes cuando se filman o se sacan fotos dentro de los colegios.

El video de la polémica salió a la luz en una cuenta de Instagram (@sanbuenaventurapromo2017) de alumnos de 5º año del Colegio San Buenaventura para promocionar su fiesta de egresados. En él se puede ver a los chicos (en apariencia) drogándose, tomando alcohol y destrozando parte del inmueble escolar.

Las cuentas en las redes sociales –sobre todo en Instagram o en Twitter– con el nombre del colegio, donde los chicos suben fotos y videos, es bastante común. En algunos casos muestran simples picardías, pero en otros casos se pasan de la raya y muestran agresiones, se exponen tomando alcohol, muestran la intimidad propia y la de sus compañeros, o insultan a sus profesores. Salen con el uniforme de la institución y en las instalaciones del propio colegio.

Es decir, el nombre de las instituciones queda pegado a los desbordes y multiplicado casi infinitamente con el poder de las redes sociales e internet. En algunos casos las cuentas están configuradas como privadas y resulta más difícil acceder a sus contenidos, pero en otros casos, están al alcance de cualquiera.

Ese ámbito es tierra de nadie para la instituciones. En la mayoría de los casos los directivos desconocen que se está usando el nombre de la escuela y que los chicos suben contenidos zarpados.

La subsecretaria de Gestión Educativa de la DGE, Mónica Coronado, sostuvo que están preocupados y ocupados. Es un problema con el que deben lidiar las escuelas a diario.

"Hicimos un trabajo de capacitación en el que participaron más de 3.000 personas dando recomendaciones y pautas para el uso de las redes sociales. Además, todo el material se distribuyó impreso en las escuelas y está disponible en el portal educativo de la DGE. Allí hay recursos concretos con un diseño atractivo, para abordar el tema con los adolescentes. Hay que hacer hincapié en que los chicos deben aprender la responsabilidad de publicar contenidos en las redes, que no todo se puede publicar y que el cuidado de la intimidad es primordial".

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"Nosotros sabemos que para los colegios es muy difícil monitorear lo que pasa en las redes sociales. Hoy los chicos callejean en las redes, están todo el tiempo, lejos de los ojos de los adultos y con posibilidad de conectarse con todo el mundo. Hay que inculcarles que lo que entra en las redes no desaparece, queda ahí", insistió la funcionaria.

En cuanto a las sanciones, cada colegio aplica la quita de puntos de acuerdo con lo establecido en las reglas de convivencia de cada institución.

La responsabilidad de los padres
"Los padres tienen una enorme inocencia respecto a lo que son capaces de hacer sus hijos en las redes sociales. Ni sospechan de la vida que tienen sus hijos en las redes", precisó Coronado.

"No tenemos que perder de vista que son los padres los que ponen en manos de sus hijos los celulares con internet ilimitada, por eso también es necesario que ejerzan el control. Dejar todo en manos de la escuela es negativo porque es imposible de regular. Hoy los padres tienen menos compromiso, eso es una realidad", advirtió la funcionaria.

En el mismo sentido se pronunció Luciana Silvestri, docente de la escuela Tomás Alva Edison y coordinadora de la escuela de Robótica Probot School. En el colegio donde Silvestri da clases se aplica una política totalmente contraria a la que rige en la mayorías. En lugar de prohibir el uso del celular, buscan integrarlo al trabajo en el aula. Ellos entienden que demonizar ese aparatito les juega en contra. "Los chicos hoy viven inmersos en las pantallas, por lo tanto hay que enseñarles a hacer un uso productivo de ellas. Prohibirlas no es más que esconder una realidad".

"Hoy todos somos ciudadanos digitales, además de ciudadanos en el sentido original. Por lo tanto tenemos que enseñarles a los chicos cómo forjar su identidad digital. Deben aprender a tener responsabilidad, sobre todo con lo que suben a las redes, sea propio o ajeno. El mismo concepto se debe aplicar a las instituciones educativas. Es preferible que construyan su imagen en las redes y no que los chicos usen el nombre de los colegios para crear cuentas donde suben contenido perjudicial para todos. En los colegios estamos abarrotados de tareas, pero no debemos dejar de lado este aspecto. Las escuelas tienen mucha desinformación de cómo prevenir y cómo actuar cuándo están ante este problema", sostuvo Silvestri.

Igual que la funcionaria de la DGE, Silvestri subrayó la necesidad de que los padres se involucren en la forma en que sus hijos usan el celular.

Los desbordes en las fiestas de egresados
La DGE les pedirá a las escuelas que convoquen a reuniones de padres para bajarles recomendaciones para cuando contraten y organicen las fiestas de egresados de sus hijos.

Si bien los colegios no tienen responsabilidad institucional en la organización de estas fiestas, se terminan viendo perjudicados porque se difunden con el nombre de la institución y terminan dañando la imagen de las escuelas cuando se producen desbandes.

En las fiestas ahora se ha puesto de moda que asistan menores que van invitados. Sobre todo ocurre con los chicos de entre 16 y 17 que aún no pueden ingresar a los boliches y sabiendo que hay acceso fácil al alcohol, aprovechan esta alternativa de diversión.

La subsecretaria de Gestión Educativa, Mónica Coronado, sostuvo que le aconsejarán a los padres que se involucren en el cuidado de los chicos hasta la finalización de las fiestas para evitar los excesos que se cometen.
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