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lunes 22 de enero de 2018

Por personas perdidas investigan más de 2.300 denuncias anuales

En muchos de los casos se sabe donde se encuentra la persona. Desde Investigaciones aseguran que la mayor parte de las denuncias se hacen para dirimir conflictos familiares

Una niña de 7 años perdida, un abogado de un sindicato del que nada se sabe después de que se tomó el colectivo, una joven que salió con sus amigas y de la que su familia no tiene noticias. Todos los días del año, sin descanso ni feriados, la Policía debe lidiar con la búsqueda de gente desaparecida, personas que dejan su hogar, que no vuelven al mismo y que de un momento a otro se esfuman sin dejar rastros. Son los famosos pedidos de paradero.

En Mendoza se denuncian un promedio de seis desapariciones por día, las que son resueltas con final feliz en casi un cien por ciento. Dos tercios de los buscados son menores de edad y tienen entre 13 y 17 años.

La desesperación cunde entre los familiares, las redes sociales arden con posteos urgentes y números de teléfonos para dar alguna información, el Ministerio Público lanza alertas y la Policía notifica a todas las fuerzas de seguridad de la Nación.

Lo que no dicen esos partes urgentes es la inesperada realidad que se cocina tras cada caso: un gran porcentaje de los padres o familiares que denuncian las desapariciones saben desde el primer momento dónde están esos seres queridos a los que están buscando.

Problemas familiares, desconocimiento de la autoridad parental, desavenencias entre padres e hijos, malas juntas, espíritu de aventura, descontrol después de salir a bailar los fines de semana; todo se mezcla en la mayoría de los casos, como si fuera agua de río, que además siempre trae piedra y barro.

Así lo expresó a Diario UNO el comisario general Marcelo Giacomelli, jefe de la Policía Judicial en la Dirección de Investigaciones.

El uniformado confirmó, que aunque cueste creerlo, muchos conflictos familiares que no encuentran solución en el seno del hogar terminan buscando la vía de la denuncia de paradero para revertirlos.

En los dos primeros casos citados, la menor de 7 años perdida estaba con su padre de vacaciones en Chile pero la madre que había denunciado su desaparición había firmado la autorización para que se fuera con él a las playas del país vecino.

En el caso del letrado del sindicato de FADIUNC, la investigación sobre su paradero terminó desnudando que había estado cuidando la casa de su hermana, quien le había dejado la suma de $16.000 pesos para arreglar una piscina. Al parecer el abogado hizo una fiesta en la casa, gastó gran parte de ese dinero en la celebración y los invitados hasta se robaron electrodomésticos de la vivienda. Después de eso, el letrado desapareció al dejar la provincia sin aviso y días después avisó que estaba en Córdoba.

Más mujeres que varones
Giacomelli detalló que "el año pasado tuvimos 2.350 denuncias de desapariciones, 20 menos que en 2016. Entre el 60% y el 70% se trata de menores adolescentes". También puntualizó: "Hace 25 años, el 80% de los desaparecidos con paradero eran hombres. Ahora, la gran mayoría son mujeres".

El comisario general reveló: "El día que más denuncias ingresan es el lunes, porque se van a bailar o salen con los amigos y no vuelven".

Al respecto resaltó que "cuando investigamos nos damos cuenta de que el entorno familiar no ha averiguado previamente donde está su familiar perdido. En unas horas los terminamos encontrando, después de contactar a amigos y seguir el último rastro a partir de esa información".

El jefe policial reconoce que para la fuerza y para la División Búsqueda de Personas, que tiene 15 integrantes, esta problemática es engorrosa.

"Distraemos tiempo en gente que al buscarla está ubicable o que ya saben sus familias donde están y le quitamos tiempo a los casos que realmente lo necesitan. Nos encontramos en ocasiones que estamos buscando gente y los familiares y el desaparecido se están mandando mensajes por teléfono".

Como ejemplo, habló de un caso que es bastante típico en los paraderos: "Una mujer denunció que su hija, mayor de edad, estaba desaparecida y nos aportó su teléfono".

"Lo primero que hicimos -continuó- fue llamar a ese número. La hija efectivamente nos atendió, nos dijo que estaba con su novio en la costa atlántica, que se había ido a vivir con él y que la madre lo sabía".

El comisario remarcó: "En este caso nos ocultaron información y nos pasa todo el tiempo. La gente viene a resolver con la denuncia de paradero lo que no pudo arreglar con su autoridad en el núcleo familiar".

Destacó que "las búsquedas, muchas veces insumen gran cantidad de recursos económicos y de horas hombres difíciles de medir. A veces se usa caballería, se utiliza el helicóptero, para después encontrarnos con que no estaba perdida la persona".

Otra problemática es la de los pedidos de diversas instituciones. Si un niño está internado en el Notti y viene la madre y se lo lleva sin autorización de los médicos y no avisa, el hospital lo denuncia como desaparecido. De estos hubo unos 30 casos.

Lo mismo pasa con las escuelas. Si falta cuatro o cinco días a clases, denuncian el paradero y no siempre la autoridad escolar chequea el domicilio".

Toda desaparición resuelta demanda un burocrático trámite judicial. Si el buscado está en otra provincia, sea mayor o no, la policía debe ir a buscarlo y traerlo a la fiscalía para cerrar el trámite.

El comisario general Giacomelli resaltó que "en un caso de desaparición para nosotros es fundamental la colaboración de la familia. La fórmula para encontrarlos no es un misterio. Hablamos con la última persona que lo vio, revisamos los teléfonos y las redes sociales".

Más complejos son los casos de ancianos o personas incapacitadas que se pierden.

Pero en general el jefe policial destaca que, salvo algún caso puntual, todos los perdidos son encontrados en buenas condiciones.
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