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domingo 11 de febrero de 2018

Por los altos costos, la "Villa Olímpica" se alquilará para recitales, shows infantiles y encuentros evangélicos

La megaobra fue pensada para eventos deportivos, pero por su tamaño es muy difícil ocuparla. La prueba de fuego será si el sistema de sonido se adapta a las exigencias

Lejos de las grandiosas aspiraciones que se habían soñado para la mal denominada Villa Olímpica –el sitio capaz de albergar shows deportivos para 11.000 personas–, el Gobierno de Mendoza está tejiendo contactos con todo tipo de productores de eventos para poder alquilarlo para cualquier convocatoria masiva.
Lo han ofrecido a productores de recitales, espectáculos artísticos infantiles y a iglesias evangélicas que suelen hacer grandes convocatorias a nivel nacional.

"Vamos a buscar todas las opciones posibles, estamos hablando hasta con el diablo", dijo en abierta exageración el secretario de Deportes de la provincia, Federico Chiapetta, encargado de la gestión de esa superestructura.

También se ha reunido con los representantes del Mendoza Bureau, encargado de la promoción de convenciones y congresos, con el fin de ofrecerlo para esos fines.

Mantener ese gran elefante blanco costará aproximadamente $20 millones por año, por lo tanto, ahora que está a punto de ser inaugurado, la Secretaría de Deportes ha salido a ofrecerlo en alquiler para tratar de reservar la mayor cantidad de fechas posibles. El objetivo es que el rojo que causará su mantenimiento en las cuentas públicas sea lo más chico posible.

Por ahora hay unos cinco o seis espectáculos que tienen grandes chances de cerrar acuerdo, para los meses de julio y agosto. Con estos alquileres se alcanzaría a cubrir un tercio de lo que sale mantenerlo al año. Es decir que hay que generar, en cálculos redondos, por lo menos entre 18 y 20 alquileres por año para que se alcancen a cubrir los gastos que demanda mantener la Villa Olímpica, de luz, gas, limpieza, seguridad y otras erogaciones fijas. "Nos han visitado varios productores de Buenos Aires que están buscando lugar para traer espectáculos grandes, muy convocantes, hay varios que están interesados", ratificó Chiapetta.

La prueba fundamental que deberá pasar la megaobra es el sonido. Los especialistas del rubro de varias productoras ahora están abocados a la tarea de saber si el estadio se adecua a las exigencias sonoras que hacen falta para un recital o un espectáculo artístico. "Esto será clave", explicó Chiapetta.

Por el tamaño que tiene, la obra, que está cargo de las constructoras Procom y Ceosa, en lugar de ser un punto a favor termina siendo un escollo para alquilarla con más facilidad. Un productor artístico que quiera rentarla para una recital deberá evaluar si le conviene alquilarla para que el artista haga un solo recital, en lugar de tres noches en alguno de los otros espacios que hoy están disponibles para este tipo de eventos, como el auditorio Ángel Bustelo o el Arena Maipú, comparó Chiapetta.

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